Quemaduras (Parte 2)
40 tarjetas
Quemaduras (Parte 2)
44 preguntas
Qué hacer en caso de quemaduras: asistencia inmediata
La asistencia inmediata al paciente quemado es similar al manejo de cualquier accidentado: primero se protege la seguridad de la escena y se valoran las funciones vitales (vía aérea, respiración, circulación). La peculiaridad en las quemaduras es que lo primero es detener la acción del agente causal y enfriar la zona afectada sin agravar el daño.
1. Seguridad de la escena y retirada del agente causal
- Asegurar la escena: evitar riesgos para el rescatista (fuego activo, electricidad, sustancias químicas).
- Interrumpir la agresión térmica: apagar llamas (hacer rodar al paciente, cubrir con manta, nunca correr envuelto en fuego), alejarlo de la fuente de calor.
- Retirar ropa caliente o humeante: quitar con cuidado prendas calientes o empapadas con líquido caliente, pero no despegar la ropa adherida a la piel.
- Retirar anillos, pulseras, relojes y objetos ajustados antes de que aparezca el edema.
2. Valoración inicial ABC
- A (vía aérea): comprobar si el paciente habla o respira; buscar signos de inhalación de humo (quemaduras en cara, cejas, vello nasal chamuscado, hollín en boca o nariz, voz ronca).
- B (respiración): observar frecuencia respiratoria, movimientos del tórax, presencia de dificultad respiratoria; quitar ropa ajustada que limite la expansión torácica.
- C (circulación): valorar pulso, color de piel, signos de shock (palidez, sudor frío, pulso rápido, somnolencia).
- Si se detecta compromiso de ABC, priorizar el traslado urgente a un centro de mayor complejidad.
Enfriamiento adecuado de la quemadura
Tras detener la acción del agente, la medida básica en quemaduras térmicas leves o moderadas es el enfriamiento controlado de la zona afectada.
- Aplicar agua corriente fresca (no helada) sobre la quemadura durante 10–20 minutos, si es posible, especialmente en los primeros minutos.
- El agua debe estar a temperatura ambiente; no usar hielo directamente ni agua muy fría, porque puede provocar vasoconstricción y mayor daño tisular.
- No enfriar grandes superficies en niños, ancianos o quemados extensos durante tiempos prolongados para evitar hipotermia.
Qué NO debe hacerse en quemaduras
- No aplicar pasta dental, manteca, aceite, pomadas caseras, café, clara de huevo, etc.
- No usar hielo directamente sobre la piel quemada.
- No romper las ampollas (flictenas); estas protegen el tejido profundo.
- No despegar ropa adherida a la piel; recortar la tela alrededor si es necesario.
- No aplicar algodón directamente sobre la quemadura (se adhiere y contamina).
- No administrar bebidas alcohólicas ni automedicar con fármacos inyectables.
Cuidados iniciales en quemaduras leves
- En quemaduras de primer grado y algunas de segundo grado superficial de pequeña extensión:
- Enfriar la zona con agua fresca.
- Secar suavemente la piel circundante sin frotar la quemadura.
- Cubrir con apósito limpio o gasa estéril no adherente.
- Elevar la extremidad quemada si es posible para disminuir edema.
- Ofrecer líquidos por vía oral si el paciente está consciente y sin náuseas.
Conducta en quemaduras químicas
- Proteger al rescatista: usar guantes, evitar contacto directo con el producto.
- Retirar ropa y accesorios contaminados cortando la prenda si es necesario.
- En caso de productos sólidos (polvos), retirar el exceso en seco antes de irrigar.
- Lavar inmediatamente con abundante agua corriente durante al menos 20–30 minutos.
- No intentar neutralizar la sustancia con otro producto (ácido vs base), ya que puede producir más calor y daño.
- Si afecta los ojos, irrigar con agua o suero fisiológico manteniendo el párpado abierto, desde el ángulo interno al externo.
- Derivar siempre a atención médica, aunque la lesión parezca pequeña.
Conducta en quemaduras eléctricas
- No tocar al paciente hasta asegurarse de que la fuente eléctrica está desconectada.
- Cortar la corriente, bajar llaves generales o separar el cable usando objeto seco y no conductor (madera, plástico).
- Tras liberar a la víctima, valorar conciencia, respiración y pulso.
- Las lesiones cutáneas pueden ser pequeñas, pero puede existir gran daño interno (músculo, corazón, riñón).
- Considerar siempre grave toda quemadura eléctrica y derivar para observación y controles (arritmias, rabdomiólisis).
Quemaduras por inhalación y compromiso de vía aérea
- Sospechar lesión por inhalación de humo en incendios en espacios cerrados.
- Signos de alarma:
- Quemaduras en cara, cejas, pestañas, vello nasal chamuscado.
- Hollín en boca, nariz, esputo oscuro.
- Voz ronca, tos persistente, dificultad respiratoria.
- Sentar al paciente si tiene disnea, aflojar ropa ajustada, administrar oxígeno si se dispone.
- Traslado urgente a centro con capacidad para manejo avanzado de vía aérea.
Cuándo considerar una quemadura como grave
- Segundo y tercer grado que afecten:
- Cara, manos, pies, genitales, pliegues o articulaciones mayores.
- Quemaduras circunferenciales de extremidades o tórax.
- Quemaduras de origen eléctrico o químico.
- Quemaduras asociadas a inhalación de humo o trauma grave.
- Superficie corporal quemada significativa (según normas locales, por ejemplo >10% en adultos).
- Niños, ancianos o pacientes con enfermedades crónicas, aun con menor extensión.
Traslado y vigilancia
- Cubrir al paciente con sábana limpia para proteger las áreas quemadas.
- Mantenerlo abrigado para prevenir hipotermia.
- Vigilar estado de conciencia, respiración y pulso durante el traslado.
- No administrar alimentos sólidos ni grandes cantidades de líquidos antes de la valoración médica en quemaduras graves.
Conclusión
El manejo inicial adecuado de las quemaduras incluye detener la acción del agente, enfriar correctamente, evitar maniobras incorrectas y reconocer signos de gravedad que obligan a una rápida derivación. Una intervención precoz y correcta reduce el dolor, las complicaciones infecciosas y el riesgo de secuelas severas.
Recursos
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Qué hacer en caso de quemaduras: asistencia inmediata
La asistencia inmediata al paciente quemado es similar al manejo de cualquier accidentado: primero se protege la seguridad de la escena y se valoran las funciones vitales (vía aérea, respiración, circulación). La peculiaridad en las quemaduras es que lo primero es detener la acción del agente causal y enfriar la zona afectada sin agravar el daño.
1. Seguridad de la escena y retirada del agente causal
- Asegurar la escena: evitar riesgos para el rescatista (fuego activo, electricidad, sustancias químicas).
- Interrumpir la agresión térmica: apagar llamas (hacer rodar al paciente, cubrir con manta, nunca correr envuelto en fuego), alejarlo de la fuente de calor.
- Retirar ropa caliente o humeante: quitar con cuidado prendas calientes o empapadas con líquido caliente, pero no despegar la ropa adherida a la piel.
- Retirar anillos, pulseras, relojes y objetos ajustados antes de que aparezca el edema.
2. Valoración inicial ABC
- A (vía aérea): comprobar si el paciente habla o respira; buscar signos de inhalación de humo (quemaduras en cara, cejas, vello nasal chamuscado, hollín en boca o nariz, voz ronca).
- B (respiración): observar frecuencia respiratoria, movimientos del tórax, presencia de dificultad respiratoria; quitar ropa ajustada que limite la expansión torácica.
- C (circulación): valorar pulso, color de piel, signos de shock (palidez, sudor frío, pulso rápido, somnolencia).
- Si se detecta compromiso de ABC, priorizar el traslado urgente a un centro de mayor complejidad.
Enfriamiento adecuado de la quemadura
Tras detener la acción del agente, la medida básica en quemaduras térmicas leves o moderadas es el enfriamiento controlado de la zona afectada.
- Aplicar agua corriente fresca (no helada) sobre la quemadura durante 10–20 minutos, si es posible, especialmente en los primeros minutos.
- El agua debe estar a temperatura ambiente; no usar hielo directamente ni agua muy fría, porque puede provocar vasoconstricción y mayor daño tisular.
- No enfriar grandes superficies en niños, ancianos o quemados extensos durante tiempos prolongados para evitar hipotermia.
Qué NO debe hacerse en quemaduras
- No aplicar pasta dental, manteca, aceite, pomadas caseras, café, clara de huevo, etc.
- No usar hielo directamente sobre la piel quemada.
- No romper las ampollas (flictenas); estas protegen el tejido profundo.
- No despegar ropa adherida a la piel; recortar la tela alrededor si es necesario.
- No aplicar algodón directamente sobre la quemadura (se adhiere y contamina).
- No administrar bebidas alcohólicas ni automedicar con fármacos inyectables.
Cuidados iniciales en quemaduras leves
- En quemaduras de primer grado y algunas de segundo grado superficial de pequeña extensión:
- Enfriar la zona con agua fresca.
- Secar suavemente la piel circundante sin frotar la quemadura.
- Cubrir con apósito limpio o gasa estéril no adherente.
- Elevar la extremidad quemada si es posible para disminuir edema.
- Ofrecer líquidos por vía oral si el paciente está consciente y sin náuseas.
Conducta en quemaduras químicas
- Proteger al rescatista: usar guantes, evitar contacto directo con el producto.
- Retirar ropa y accesorios contaminados cortando la prenda si es necesario.
- En caso de productos sólidos (polvos), retirar el exceso en seco antes de irrigar.
- Lavar inmediatamente con abundante agua corriente durante al menos 20–30 minutos.
- No intentar neutralizar la sustancia con otro producto (ácido vs base), ya que puede producir más calor y daño.
- Si afecta los ojos, irrigar con agua o suero fisiológico manteniendo el párpado abierto, desde el ángulo interno al externo.
- Derivar siempre a atención médica, aunque la lesión parezca pequeña.
Conducta en quemaduras eléctricas
- No tocar al paciente hasta asegurarse de que la fuente eléctrica está desconectada.
- Cortar la corriente, bajar llaves generales o separar el cable usando objeto seco y no conductor (madera, plástico).
- Tras liberar a la víctima, valorar conciencia, respiración y pulso.
- Las lesiones cutáneas pueden ser pequeñas, pero puede existir gran daño interno (músculo, corazón, riñón).
- Considerar siempre grave toda quemadura eléctrica y derivar para observación y controles (arritmias, rabdomiólisis).
Quemaduras por inhalación y compromiso de vía aérea
- Sospechar lesión por inhalación de humo en incendios en espacios cerrados.
- Signos de alarma:
- Quemaduras en cara, cejas, pestañas, vello nasal chamuscado.
- Hollín en boca, nariz, esputo oscuro.
- Voz ronca, tos persistente, dificultad respiratoria.
- Sentar al paciente si tiene disnea, aflojar ropa ajustada, administrar oxígeno si se dispone.
- Traslado urgente a centro con capacidad para manejo avanzado de vía aérea.
Cuándo considerar una quemadura como grave
- Segundo y tercer grado que afecten:
- Cara, manos, pies, genitales, pliegues o articulaciones mayores.
- Quemaduras circunferenciales de extremidades o tórax.
- Quemaduras de origen eléctrico o químico.
- Quemaduras asociadas a inhalación de humo o trauma grave.
- Superficie corporal quemada significativa (según normas locales, por ejemplo >10% en adultos).
- Niños, ancianos o pacientes con enfermedades crónicas, aun con menor extensión.
Traslado y vigilancia
- Cubrir al paciente con sábana limpia para proteger las áreas quemadas.
- Mantenerlo abrigado para prevenir hipotermia.
- Vigilar estado de conciencia, respiración y pulso durante el traslado.
- No administrar alimentos sólidos ni grandes cantidades de líquidos antes de la valoración médica en quemaduras graves.
Conclusión
El manejo inicial adecuado de las quemaduras incluye detener la acción del agente, enfriar correctamente, evitar maniobras incorrectas y reconocer signos de gravedad que obligan a una rápida derivación. Una intervención precoz y correcta reduce el dolor, las complicaciones infecciosas y el riesgo de secuelas severas.
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