Atención prehospitalaria, el triage
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Atención prehospitalaria, el triage
49 preguntas
Atención prehospitalaria y el triage
La atención prehospitalaria comprende todas las acciones de valoración, estabilización inicial y traslado que se realizan antes de la llegada del paciente al hospital. Constituye el primer eslabón de la cadena asistencial en urgencias y traumatismos, y su objetivo principal es reducir la mortalidad y las secuelas mediante intervenciones rápidas y ordenadas.
En este contexto, el triage es la herramienta fundamental para priorizar la atención cuando los recursos (tiempo, personal, material y medio de transporte) no alcanzan para atender a todos los pacientes a la vez.
Concepto e importancia del triage
El triage es el proceso de clasificación y priorización de pacientes según la gravedad de sus lesiones o enfermedad y la disponibilidad de recursos. Su finalidad es que los pacientes con mayor compromiso vital reciban primero la atención y la evacuación, evitando que un error en el orden de atención empeore su pronóstico.
Se utiliza tanto en urgencias habituales (servicios de emergencia, guardias hospitalarias) como en incidentes con múltiples víctimas y desastres, donde el número de lesionados supera la capacidad inmediata de respuesta.
Objetivos del triage
- Identificar rápidamente a los pacientes críticos que necesitan reanimación inmediata.
- Distinguir a los pacientes que pueden esperar sin riesgo vital inmediato y a los que pueden recibir solo autocuidado.
- Ordenar la prioridad de atención y evacuación hacia los diferentes servicios o hospitales.
- Optimizar el uso de recursos humanos y materiales (quirófanos, ambulancias, banco de sangre, laboratorio, etc.).
Un paciente clasificado como “demorable” puede tener una enfermedad grave, pero con funciones vitales estables que no exigen atención inmediata; el triage prioriza el riesgo vital y las complicaciones tiempo-dependientes.
Factores que determinan el triage
La forma de aplicar el triage depende de varios elementos:
- Número de víctimas y distribución en la escena.
- Naturaleza y gravedad de las lesiones.
- Rendimiento de los recursos sanitarios disponibles (personal, equipamiento, transporte).
- Distancia y accesibilidad a los hospitales de referencia.
- Esperanza asistencial: posibilidades reales de tratamiento eficaz.
Principios del triage
Los diferentes tipos de triage se basan en la idea de plazo terapéutico (tiempo máximo aceptable para iniciar el tratamiento) y se rigen por principios éticos y clínicos:
- Primero la vida: la salvación de la vida tiene prioridad sobre la conservación de un miembro; la función se prioriza sobre la corrección estética.
- Amenazas vitales principales: asfixia, hemorragia y shock son las primeras condiciones a identificar y tratar.
- Simplicidad y rapidez: el sistema debe ser fácil de aplicar y permitir clasificar en menos de un minuto por víctima en escena.
- Flexibilidad y repetición: el triage es un proceso dinámico que debe repetirse cada vez que cambian las condiciones o se realizan tratamientos.
- Completitud: ninguna víctima debe evacuarse sin haber sido clasificada, salvo excepciones de seguridad extrema (oscuridad, condiciones meteorológicas adversas, riesgo inminente).
Tipos de triage
En la práctica se describen tres niveles clásicos de triage, que se integran en la atención prehospitalaria y hospitalaria:
- Primer triage (primario): se realiza en el lugar del incidente por personal no facultativo entrenado (primeros respondientes). Es simple y rápido y no debe llevar más de un minuto por víctima.
- Segundo triage (secundario): se realiza en el Puesto Médico Avanzado o área de tratamiento/evacuación, ya por personal médico y de enfermería. Permite una valoración más completa y ajustar las prioridades.
- Tercer triage (terciario): se aplica a nivel hospitalario, con el objetivo de confirmar la prioridad, decidir el destino intrahospitalario y planificar el uso de servicios como quirófanos, rayos X, laboratorio y cuidados intensivos.
Método START en triage primario
El método START (Simple Triage And Rapid Treatment) es uno de los más utilizados en la escena de incidentes con múltiples víctimas. Se basa en cuatro preguntas muy simples:
- ¿Puede caminar?
- ¿Tiene respiración espontánea?
- ¿Tiene pulso/perfusión adecuada? (pulso periférico o relleno capilar).
- ¿Obedece órdenes sencillas? (valoración neurológica básica).
Según las respuestas, se asigna a cada víctima una categoría de prioridad identificada por colores, lo que facilita el trabajo coordinado de todo el equipo.
Códigos de colores y prioridades
Las categorías clásicas de triage se representan mediante colores estándar:
- Rojo (Prioridad I): cuidados inmediatos. Pacientes críticos, pero potencialmente tratables con medidas rápidas y sencillas. Requieren atención y evacuación inmediata.
- Amarillo (Prioridad II): cuidados mediatos. Pacientes con lesiones graves pero sin compromiso vital inmediato. Pueden esperar un tiempo limitado tras una estabilización básica.
- Verde (Prioridad III): cuidados mínimos. Pacientes con lesiones leves, que pueden deambular o esperar; suelen requerir autocuidado supervisado o tratamiento diferido.
- Negro (Prioridad IV): fallecidos o pacientes con lesiones incompatibles con la vida en ese contexto y sin posibilidades razonables de supervivencia con los recursos disponibles.
Estas categorías se registran en tarjetas de triage, brazaletes o directamente en la piel de la víctima si no hay material disponible, lo que permite reconocer de inmediato su prioridad.
Lesiones y condiciones críticas tiempo-dependientes
Como prioridad roja se incluyen lesiones y situaciones de alto riesgo que requieren transporte y tratamiento inmediato, por ejemplo:
- Paro cardiorrespiratorio presenciado.
- Insuficiencia respiratoria aguda.
- Neumotórax a tensión, tórax inestable.
- Hemorragias internas o externas severas y shock.
- Quemaduras graves (grado III extensas, cara, manos, pies, >10% SC, eléctricas).
- Heridas maxilofaciales severas, intoxicación por inhalación, evisceraciones abdominales.
Estos casos requieren reanimación y estabilización inmediata; la demora en el tratamiento empeora de forma significativa el pronóstico.
Características operativas del triage
El triage no es un acto único, sino un proceso que debe ser repetido y documentado:
- Se realiza en la escena, en el Puesto Sanitario Avanzado, en el Puesto Médico Avanzado, antes de la evacuación y a la llegada al hospital.
- Las prioridades pueden cambiar tras una intervención (por ejemplo, controlar una hemorragia o abrir la vía aérea).
- El registro en tarjetas o formularios facilita el seguimiento de la víctima y la comunicación entre los distintos niveles asistenciales.
Conclusión
En la atención prehospitalaria, el triage permite transformar una situación de caos (múltiples víctimas, recursos limitados) en un proceso organizado y eficiente. Aplicado correctamente y de forma continua, ayuda a salvar la mayor cantidad posible de vidas, priorizando las amenazas vitales, optimizando los recursos y garantizando un flujo coordinado desde la escena hasta el hospital.
Recursos
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Atención prehospitalaria y el triage
La atención prehospitalaria comprende todas las acciones de valoración, estabilización inicial y traslado que se realizan antes de la llegada del paciente al hospital. Constituye el primer eslabón de la cadena asistencial en urgencias y traumatismos, y su objetivo principal es reducir la mortalidad y las secuelas mediante intervenciones rápidas y ordenadas.
En este contexto, el triage es la herramienta fundamental para priorizar la atención cuando los recursos (tiempo, personal, material y medio de transporte) no alcanzan para atender a todos los pacientes a la vez.
Concepto e importancia del triage
El triage es el proceso de clasificación y priorización de pacientes según la gravedad de sus lesiones o enfermedad y la disponibilidad de recursos. Su finalidad es que los pacientes con mayor compromiso vital reciban primero la atención y la evacuación, evitando que un error en el orden de atención empeore su pronóstico.
Se utiliza tanto en urgencias habituales (servicios de emergencia, guardias hospitalarias) como en incidentes con múltiples víctimas y desastres, donde el número de lesionados supera la capacidad inmediata de respuesta.
Objetivos del triage
- Identificar rápidamente a los pacientes críticos que necesitan reanimación inmediata.
- Distinguir a los pacientes que pueden esperar sin riesgo vital inmediato y a los que pueden recibir solo autocuidado.
- Ordenar la prioridad de atención y evacuación hacia los diferentes servicios o hospitales.
- Optimizar el uso de recursos humanos y materiales (quirófanos, ambulancias, banco de sangre, laboratorio, etc.).
Un paciente clasificado como “demorable” puede tener una enfermedad grave, pero con funciones vitales estables que no exigen atención inmediata; el triage prioriza el riesgo vital y las complicaciones tiempo-dependientes.
Factores que determinan el triage
La forma de aplicar el triage depende de varios elementos:
- Número de víctimas y distribución en la escena.
- Naturaleza y gravedad de las lesiones.
- Rendimiento de los recursos sanitarios disponibles (personal, equipamiento, transporte).
- Distancia y accesibilidad a los hospitales de referencia.
- Esperanza asistencial: posibilidades reales de tratamiento eficaz.
Principios del triage
Los diferentes tipos de triage se basan en la idea de plazo terapéutico (tiempo máximo aceptable para iniciar el tratamiento) y se rigen por principios éticos y clínicos:
- Primero la vida: la salvación de la vida tiene prioridad sobre la conservación de un miembro; la función se prioriza sobre la corrección estética.
- Amenazas vitales principales: asfixia, hemorragia y shock son las primeras condiciones a identificar y tratar.
- Simplicidad y rapidez: el sistema debe ser fácil de aplicar y permitir clasificar en menos de un minuto por víctima en escena.
- Flexibilidad y repetición: el triage es un proceso dinámico que debe repetirse cada vez que cambian las condiciones o se realizan tratamientos.
- Completitud: ninguna víctima debe evacuarse sin haber sido clasificada, salvo excepciones de seguridad extrema (oscuridad, condiciones meteorológicas adversas, riesgo inminente).
Tipos de triage
En la práctica se describen tres niveles clásicos de triage, que se integran en la atención prehospitalaria y hospitalaria:
- Primer triage (primario): se realiza en el lugar del incidente por personal no facultativo entrenado (primeros respondientes). Es simple y rápido y no debe llevar más de un minuto por víctima.
- Segundo triage (secundario): se realiza en el Puesto Médico Avanzado o área de tratamiento/evacuación, ya por personal médico y de enfermería. Permite una valoración más completa y ajustar las prioridades.
- Tercer triage (terciario): se aplica a nivel hospitalario, con el objetivo de confirmar la prioridad, decidir el destino intrahospitalario y planificar el uso de servicios como quirófanos, rayos X, laboratorio y cuidados intensivos.
Método START en triage primario
El método START (Simple Triage And Rapid Treatment) es uno de los más utilizados en la escena de incidentes con múltiples víctimas. Se basa en cuatro preguntas muy simples:
- ¿Puede caminar?
- ¿Tiene respiración espontánea?
- ¿Tiene pulso/perfusión adecuada? (pulso periférico o relleno capilar).
- ¿Obedece órdenes sencillas? (valoración neurológica básica).
Según las respuestas, se asigna a cada víctima una categoría de prioridad identificada por colores, lo que facilita el trabajo coordinado de todo el equipo.
Códigos de colores y prioridades
Las categorías clásicas de triage se representan mediante colores estándar:
- Rojo (Prioridad I): cuidados inmediatos. Pacientes críticos, pero potencialmente tratables con medidas rápidas y sencillas. Requieren atención y evacuación inmediata.
- Amarillo (Prioridad II): cuidados mediatos. Pacientes con lesiones graves pero sin compromiso vital inmediato. Pueden esperar un tiempo limitado tras una estabilización básica.
- Verde (Prioridad III): cuidados mínimos. Pacientes con lesiones leves, que pueden deambular o esperar; suelen requerir autocuidado supervisado o tratamiento diferido.
- Negro (Prioridad IV): fallecidos o pacientes con lesiones incompatibles con la vida en ese contexto y sin posibilidades razonables de supervivencia con los recursos disponibles.
Estas categorías se registran en tarjetas de triage, brazaletes o directamente en la piel de la víctima si no hay material disponible, lo que permite reconocer de inmediato su prioridad.
Lesiones y condiciones críticas tiempo-dependientes
Como prioridad roja se incluyen lesiones y situaciones de alto riesgo que requieren transporte y tratamiento inmediato, por ejemplo:
- Paro cardiorrespiratorio presenciado.
- Insuficiencia respiratoria aguda.
- Neumotórax a tensión, tórax inestable.
- Hemorragias internas o externas severas y shock.
- Quemaduras graves (grado III extensas, cara, manos, pies, >10% SC, eléctricas).
- Heridas maxilofaciales severas, intoxicación por inhalación, evisceraciones abdominales.
Estos casos requieren reanimación y estabilización inmediata; la demora en el tratamiento empeora de forma significativa el pronóstico.
Características operativas del triage
El triage no es un acto único, sino un proceso que debe ser repetido y documentado:
- Se realiza en la escena, en el Puesto Sanitario Avanzado, en el Puesto Médico Avanzado, antes de la evacuación y a la llegada al hospital.
- Las prioridades pueden cambiar tras una intervención (por ejemplo, controlar una hemorragia o abrir la vía aérea).
- El registro en tarjetas o formularios facilita el seguimiento de la víctima y la comunicación entre los distintos niveles asistenciales.
Conclusión
En la atención prehospitalaria, el triage permite transformar una situación de caos (múltiples víctimas, recursos limitados) en un proceso organizado y eficiente. Aplicado correctamente y de forma continua, ayuda a salvar la mayor cantidad posible de vidas, priorizando las amenazas vitales, optimizando los recursos y garantizando un flujo coordinado desde la escena hasta el hospital.
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