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Clase 6 de 21 - Soporte Básico de Vida - Medicina

Evolucion y manejo inicial paciente en situación de emergencia

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Cuestionarios

49 preguntas

Resumen

Evaluación y manejo inicial del paciente en situación de emergencia

El manejo inicial del paciente en situación de emergencia se basa en el Soporte Vital Básico y en la aplicación inmediata de primeros auxilios. Su objetivo es salvar la vida, impedir la agravación de las lesiones y colocar al paciente en mejores condiciones para recibir el tratamiento definitivo a cargo del médico.

Los primeros auxilios son los tratamientos inmediatos y provisionales que se administran en el mismo lugar donde ocurre la emergencia. El tiempo es crítico, por lo que se requiere un enfoque sistemático, rápido y preciso conocido como evaluación inicial.

Cadena de supervivencia y objetivos

La cadena de supervivencia agrupa los eslabones que van desde el reconocimiento precoz de la emergencia hasta el tratamiento definitivo. En este capítulo se destacan los siguientes objetivos:

  • Comprender la importancia del Soporte Vital Básico y de cada eslabón de la cadena de supervivencia.
  • Aplicar las normas y técnicas de reanimación y de cuidado inicial del paciente.
  • Formar un equipo preparado para auxiliar al paciente lesionado.
  • Identificar la secuencia correcta de prioridades en el manejo del paciente gravemente lesionado.

Elementos de la evaluación inicial

La evaluación inicial del paciente grave incluye cinco elementos básicos:

  • 1. Preparación.
  • 2. Triage.
  • 3. Revisión primaria (ABCDE).
  • 4. Reanimación (CABD).
  • 5. Considerar el traslado a un centro de segundo o tercer nivel.

La revisión primaria debe repetirse frecuentemente para detectar cambios en el estado del paciente que exijan intervenciones adicionales.

Preparación y bioseguridad

Antes de atender a cualquier paciente, el profesional debe asegurarse de contar con:

  • Equipo de Protección Personal (EPP): bata desechable, guantes, barbijo, gafas de protección, etc.
  • Material básico para vía aérea, ventilación, circulación y control de hemorragias.
  • Organización del equipo de trabajo, asignando roles para que el personal más experimentado realice las maniobras críticas.

Durante el triage y la atención, se recalca la bioseguridad: uso correcto de EPP, reducción de aerosoles en procedimientos como laringoscopías, broncoscopías o nebulizaciones, y empleo de videolaringoscopia cuando esté disponible para disminuir el riesgo de contagio al personal.

Triage en el contexto del manejo inicial

Dentro de la evaluación inicial, el triage se realiza en la escena para ordenar a las víctimas según gravedad. Durante este proceso se debe:

  • Verificar la seguridad de la escena y la protección del rescatista.
  • Aplicar criterios simples de clasificación por prioridad (rojo, amarillo, verde, negro).
  • Trabajar en equipo para que las maniobras más complejas las ejecute el personal entrenado.

Revisión primaria: ABCDE

La revisión primaria es una exploración rápida que se enfoca en las funciones vitales y sigue la secuencia ABCDE:

A: Vía aérea (Airway) con control cervical

Se debe comprobar si la vía aérea está permeable. Si el paciente puede hablar, es probable que la vía aérea sea adecuada. Para reducir el riesgo de lesión medular:

  • Evitar la hiperextensión, hiperflexión y rotación del cuello.
  • Mantener control cervical manual o con inmovilizadores.
  • Acostar al paciente boca arriba solo si no se sospecha lesión de columna; en caso contrario, evitar cualquier movimiento innecesario.
B: Respiración y ventilación (Breathing)

Una vía aérea permeable no garantiza ventilación adecuada. Debe valorarse:

  • Expansión torácica y movimientos respiratorios.
  • Ritmo y esfuerzo respiratorio (uso de músculos accesorios, tiraje).
  • Presencia o ausencia de respiración.

Si el paciente no respira, se inicia de inmediato ventilación artificial con dispositivos de barrera y filtros, idealmente con un ambú, evitando acercar la cara del rescatista a la boca o nariz de la víctima.

C: Circulación con control de hemorragia (Circulation)

En el trauma, el compromiso circulatorio suele deberse a alteraciones del:

  • Volumen sanguíneo.
  • Gasto cardiaco.
  • Hemorragia.

Se comprueba el pulso arterial, principalmente el pulso carotídeo en pacientes inconscientes. Si no se percibe pulso, se diagnostica paro cardíaco e inicia de inmediato el masaje cardíaco externo. Además, cualquier hemorragia profusa debe controlarse de forma inmediata.

D: Déficit neurológico (Disability)

Se valora el nivel de conciencia y la función neurológica mediante:

  • Escala de Glasgow, que evalúa apertura ocular, respuesta verbal y motora:
    • 13 a 15: TEC leve.
    • 9 a 12: TEC moderado.
    • ≤ 8: TEC grave, requiere traslado urgente.
  • Búsqueda de signos de lesión de columna vertebral:
    • En pacientes conscientes: dolor vertebral, debilidad, parálisis o insensibilidad.
    • En pacientes inconscientes: deformidad o prominencias anormales en la columna.
E: Exposición y control ambiental (Exposure)

El paciente debe ser examinado por completo para no pasar por alto lesiones ocultas:

  • Cortar y retirar la ropa para exponer todo el cuerpo.
  • Explorar la parte anterior y posterior, incluyendo columna, dorso y extremidades.
  • Proteger al paciente de la hipotermia usando mantas y controlando la temperatura ambiental.

Reanimación y traslado

La reanimación incluye todas las maniobras para corregir las alteraciones detectadas en la revisión primaria (apertura de vía aérea, ventilación, control de hemorragias, masaje cardiaco, etc.). Estas intervenciones se realizan de forma simultánea a la evaluación.

Una vez estabilizadas las funciones vitales, se valora la necesidad de traslado urgente a un centro de segundo o tercer nivel, donde se completará la evaluación secundaria, estudios complementarios y tratamiento definitivo.

Qué NO hacer por la víctima

El texto insiste en que es tan importante saber qué hacer como saber qué NO hacer:

  • No ofrecer bebidas ni alimentos por la boca al paciente inconsciente o semiconsciente.
  • No permitir que el paciente consuma bebidas alcohólicas, ya que pueden confundir la evaluación clínica.
  • No trasladar a la víctima antes de terminar la evaluación de sus heridas y columna vertebral, para evitar complicaciones.

Conclusión

La evaluación y manejo inicial del paciente en situación de emergencia se basa en una secuencia ordenada: preparación, triage, revisión primaria ABCDE, reanimación y traslado. Aplicada de manera sistemática, rápida y en equipo, esta estrategia permite reducir la mortalidad, disminuir las secuelas y asegurar que el paciente reciba el tratamiento avanzado en las mejores condiciones posibles.

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Evaluación y manejo inicial del paciente en situación de emergencia

El manejo inicial del paciente en situación de emergencia se basa en el Soporte Vital Básico y en la aplicación inmediata de primeros auxilios. Su objetivo es salvar la vida, impedir la agravación de las lesiones y colocar al paciente en mejores condiciones para recibir el tratamiento definitivo a cargo del médico.

Los primeros auxilios son los tratamientos inmediatos y provisionales que se administran en el mismo lugar donde ocurre la emergencia. El tiempo es crítico, por lo que se requiere un enfoque sistemático, rápido y preciso conocido como evaluación inicial.

Cadena de supervivencia y objetivos

La cadena de supervivencia agrupa los eslabones que van desde el reconocimiento precoz de la emergencia hasta el tratamiento definitivo. En este capítulo se destacan los siguientes objetivos:

  • Comprender la importancia del Soporte Vital Básico y de cada eslabón de la cadena de supervivencia.
  • Aplicar las normas y técnicas de reanimación y de cuidado inicial del paciente.
  • Formar un equipo preparado para auxiliar al paciente lesionado.
  • Identificar la secuencia correcta de prioridades en el manejo del paciente gravemente lesionado.

Elementos de la evaluación inicial

La evaluación inicial del paciente grave incluye cinco elementos básicos:

  • 1. Preparación.
  • 2. Triage.
  • 3. Revisión primaria (ABCDE).
  • 4. Reanimación (CABD).
  • 5. Considerar el traslado a un centro de segundo o tercer nivel.

La revisión primaria debe repetirse frecuentemente para detectar cambios en el estado del paciente que exijan intervenciones adicionales.

Preparación y bioseguridad

Antes de atender a cualquier paciente, el profesional debe asegurarse de contar con:

  • Equipo de Protección Personal (EPP): bata desechable, guantes, barbijo, gafas de protección, etc.
  • Material básico para vía aérea, ventilación, circulación y control de hemorragias.
  • Organización del equipo de trabajo, asignando roles para que el personal más experimentado realice las maniobras críticas.

Durante el triage y la atención, se recalca la bioseguridad: uso correcto de EPP, reducción de aerosoles en procedimientos como laringoscopías, broncoscopías o nebulizaciones, y empleo de videolaringoscopia cuando esté disponible para disminuir el riesgo de contagio al personal.

Triage en el contexto del manejo inicial

Dentro de la evaluación inicial, el triage se realiza en la escena para ordenar a las víctimas según gravedad. Durante este proceso se debe:

  • Verificar la seguridad de la escena y la protección del rescatista.
  • Aplicar criterios simples de clasificación por prioridad (rojo, amarillo, verde, negro).
  • Trabajar en equipo para que las maniobras más complejas las ejecute el personal entrenado.

Revisión primaria: ABCDE

La revisión primaria es una exploración rápida que se enfoca en las funciones vitales y sigue la secuencia ABCDE:

A: Vía aérea (Airway) con control cervical

Se debe comprobar si la vía aérea está permeable. Si el paciente puede hablar, es probable que la vía aérea sea adecuada. Para reducir el riesgo de lesión medular:

  • Evitar la hiperextensión, hiperflexión y rotación del cuello.
  • Mantener control cervical manual o con inmovilizadores.
  • Acostar al paciente boca arriba solo si no se sospecha lesión de columna; en caso contrario, evitar cualquier movimiento innecesario.
B: Respiración y ventilación (Breathing)

Una vía aérea permeable no garantiza ventilación adecuada. Debe valorarse:

  • Expansión torácica y movimientos respiratorios.
  • Ritmo y esfuerzo respiratorio (uso de músculos accesorios, tiraje).
  • Presencia o ausencia de respiración.

Si el paciente no respira, se inicia de inmediato ventilación artificial con dispositivos de barrera y filtros, idealmente con un ambú, evitando acercar la cara del rescatista a la boca o nariz de la víctima.

C: Circulación con control de hemorragia (Circulation)

En el trauma, el compromiso circulatorio suele deberse a alteraciones del:

  • Volumen sanguíneo.
  • Gasto cardiaco.
  • Hemorragia.

Se comprueba el pulso arterial, principalmente el pulso carotídeo en pacientes inconscientes. Si no se percibe pulso, se diagnostica paro cardíaco e inicia de inmediato el masaje cardíaco externo. Además, cualquier hemorragia profusa debe controlarse de forma inmediata.

D: Déficit neurológico (Disability)

Se valora el nivel de conciencia y la función neurológica mediante:

  • Escala de Glasgow, que evalúa apertura ocular, respuesta verbal y motora:
    • 13 a 15: TEC leve.
    • 9 a 12: TEC moderado.
    • ≤ 8: TEC grave, requiere traslado urgente.
  • Búsqueda de signos de lesión de columna vertebral:
    • En pacientes conscientes: dolor vertebral, debilidad, parálisis o insensibilidad.
    • En pacientes inconscientes: deformidad o prominencias anormales en la columna.
E: Exposición y control ambiental (Exposure)

El paciente debe ser examinado por completo para no pasar por alto lesiones ocultas:

  • Cortar y retirar la ropa para exponer todo el cuerpo.
  • Explorar la parte anterior y posterior, incluyendo columna, dorso y extremidades.
  • Proteger al paciente de la hipotermia usando mantas y controlando la temperatura ambiental.

Reanimación y traslado

La reanimación incluye todas las maniobras para corregir las alteraciones detectadas en la revisión primaria (apertura de vía aérea, ventilación, control de hemorragias, masaje cardiaco, etc.). Estas intervenciones se realizan de forma simultánea a la evaluación.

Una vez estabilizadas las funciones vitales, se valora la necesidad de traslado urgente a un centro de segundo o tercer nivel, donde se completará la evaluación secundaria, estudios complementarios y tratamiento definitivo.

Qué NO hacer por la víctima

El texto insiste en que es tan importante saber qué hacer como saber qué NO hacer:

  • No ofrecer bebidas ni alimentos por la boca al paciente inconsciente o semiconsciente.
  • No permitir que el paciente consuma bebidas alcohólicas, ya que pueden confundir la evaluación clínica.
  • No trasladar a la víctima antes de terminar la evaluación de sus heridas y columna vertebral, para evitar complicaciones.

Conclusión

La evaluación y manejo inicial del paciente en situación de emergencia se basa en una secuencia ordenada: preparación, triage, revisión primaria ABCDE, reanimación y traslado. Aplicada de manera sistemática, rápida y en equipo, esta estrategia permite reducir la mortalidad, disminuir las secuelas y asegurar que el paciente reciba el tratamiento avanzado en las mejores condiciones posibles.

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