Manejo de las heridas (Parte 2)
50 tarjetas
Manejo de las heridas (Parte 2)
25 preguntas
Principios generales para la curación de heridas
La curación de heridas es el conjunto de procedimientos dirigidos a limpiar, proteger y favorecer la cicatrización de los tejidos lesionados. En soporte básico el objetivo es disminuir el riesgo de infección, controlar el dolor, mantener la herida en condiciones óptimas y detectar signos de alarma que requieran derivación.
Objetivos de la curación
- Eliminar suciedad, gérmenes y tejido muerto.
- Controlar el sangrado y el dolor.
- Proteger la herida de nuevos traumatismos e infecciones.
- Favorecer una cicatrización rápida y funcional, con la menor cicatriz posible.
Fases de la cicatrización
La cicatrización es un proceso dinámico que pasa por varias fases:
- Fase inflamatoria: dura los primeros días; hay enrojecimiento, calor y edema. Llegan células de defensa para limpiar la herida.
- Fase proliferativa: se forma tejido de granulación (tejido rosado, húmedo y frágil) y comienza la epitelización (cierre superficial con nueva piel).
- Fase de maduración o remodelación: la cicatriz se hace más firme, clara y resistente; puede durar meses.
Tipos de cicatrización
- Por primera intención (primaria): bordes limpios y próximos, sin infección; se cierran con suturas, grapas o tiras adhesivas. Cicatriz fina y rápida.
- Por segunda intención: la herida queda abierta por pérdida de tejido, contaminación o infección; se rellena desde el fondo con tejido de granulación y cierra lentamente.
- Por tercera intención (cierre diferido): la herida se deja abierta unos días (por contaminación o alto riesgo) y se cierra después, cuando esté limpia.
Principios básicos de la curación de heridas
- Asepsia: lavado de manos, uso de guantes limpios, material lo más estéril posible.
- Limpieza: retirada suave de suciedad y costras; irrigación abundante con suero fisiológico o agua potable.
- Desbridamiento: eliminación de tejido necrótico o desvitalizado para favorecer la cicatrización (habitualmente por personal entrenado).
- Elección del antiséptico: uso moderado de soluciones adecuadas en la piel perilesional; evitar concentraciones muy irritantes dentro de la herida.
- Elección del apósito: cubrir con material limpio que mantenga un ambiente húmedo controlado, sin macerar la piel sana.
- Inmovilización relativa: limitar movimientos excesivos de la zona para evitar apertura de bordes.
Pasos generales de una curación simple
- Explicar el procedimiento al paciente y comprobar alergias conocidas.
- Lavado de manos y colocación de guantes limpios.
- Retirar cuidadosamente el vendaje sucio, observando color, olor y cantidad de exudado.
- Valorar aspecto de la herida: tamaño, profundidad, color del tejido, presencia de pus o tejido necrótico, dolor.
- Limpiar primero la piel sana alrededor (del área más limpia a la más sucia).
- Irrigar la herida con suero fisiológico usando jeringa o envase limpio, sin frotar con fuerza el tejido de granulación.
- Aplicar antiséptico suave según indicación (generalmente en la piel circundante, no en profundidad de forma agresiva).
- Colocar apósito adecuado (gasa estéril, apósito absorbente, apósito no adherente según el caso).
- Fijar con venda o cinta adhesiva sin comprimir en exceso.
Tipos de apósitos (visión básica)
- Gasa seca: útil en heridas poco exudativas; puede adherirse al lecho si se deja mucho tiempo.
- Apósitos no adherentes: minimizan dolor al retirar; recomendables sobre tejido de granulación.
- Apósitos absorbentes: para heridas con exudado abundante, evitando maceración.
- Apósitos oclusivos o semipermeables: mantienen humedad controlada y protegen de gérmenes.
Factores que favorecen o dificultan la cicatrización
Factores locales
- Buena irrigación sanguínea: zonas bien perfundidas cicatrizan mejor.
- Ausencia de infección y cuerpos extraños: la infección enlentece y deforma la cicatriz.
- Tensión sobre los bordes: movimientos repetidos y tracción pueden abrir la herida.
- Humedad adecuada: exceso de humedad macera; sequedad extrema forma costras gruesas.
Factores sistémicos
- Edad avanzada: cicatrización más lenta.
- Desnutrición y baja ingesta proteica: dificultan la formación de nuevo tejido.
- Enfermedades crónicas: diabetes, insuficiencia vascular, anemia.
- Fármacos: corticoides, quimioterapia, inmunosupresores.
- Tabaquismo y alcoholismo: reducen oxigenación y capacidad reparadora.
Cuándo no cerrar una herida de inmediato
- Heridas muy contaminadas o con sospecha de cuerpo extraño profundo.
- Heridas por mordedura (alto riesgo de infección).
- Heridas con signos claros de infección actual (pus, calor, dolor intenso, fiebre).
- Heridas antiguas (muchas horas o días sin atención) sin adecuada limpieza previa.
Signos de alarma durante la curación
- Aumento rápido de enrojecimiento, calor y dolor.
- Aparición de pus o exudado maloliente.
- Fiebre, malestar general o líneas rojizas que ascienden por la extremidad.
- Apertura de suturas, sangrado persistente o cambio de color (palidez, cianosis) distal.
Conclusión
Los principios generales para la curación de heridas se basan en la limpieza cuidadosa, el uso correcto de apósitos, la protección frente a nuevos traumatismos y la identificación precoz de complicaciones. La decisión de cerrar o no una herida, el tipo de curación y la frecuencia de los cambios dependerán de las características de la lesión y de las condiciones generales del paciente.
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Principios generales para la curación de heridas
La curación de heridas es el conjunto de procedimientos dirigidos a limpiar, proteger y favorecer la cicatrización de los tejidos lesionados. En soporte básico el objetivo es disminuir el riesgo de infección, controlar el dolor, mantener la herida en condiciones óptimas y detectar signos de alarma que requieran derivación.
Objetivos de la curación
- Eliminar suciedad, gérmenes y tejido muerto.
- Controlar el sangrado y el dolor.
- Proteger la herida de nuevos traumatismos e infecciones.
- Favorecer una cicatrización rápida y funcional, con la menor cicatriz posible.
Fases de la cicatrización
La cicatrización es un proceso dinámico que pasa por varias fases:
- Fase inflamatoria: dura los primeros días; hay enrojecimiento, calor y edema. Llegan células de defensa para limpiar la herida.
- Fase proliferativa: se forma tejido de granulación (tejido rosado, húmedo y frágil) y comienza la epitelización (cierre superficial con nueva piel).
- Fase de maduración o remodelación: la cicatriz se hace más firme, clara y resistente; puede durar meses.
Tipos de cicatrización
- Por primera intención (primaria): bordes limpios y próximos, sin infección; se cierran con suturas, grapas o tiras adhesivas. Cicatriz fina y rápida.
- Por segunda intención: la herida queda abierta por pérdida de tejido, contaminación o infección; se rellena desde el fondo con tejido de granulación y cierra lentamente.
- Por tercera intención (cierre diferido): la herida se deja abierta unos días (por contaminación o alto riesgo) y se cierra después, cuando esté limpia.
Principios básicos de la curación de heridas
- Asepsia: lavado de manos, uso de guantes limpios, material lo más estéril posible.
- Limpieza: retirada suave de suciedad y costras; irrigación abundante con suero fisiológico o agua potable.
- Desbridamiento: eliminación de tejido necrótico o desvitalizado para favorecer la cicatrización (habitualmente por personal entrenado).
- Elección del antiséptico: uso moderado de soluciones adecuadas en la piel perilesional; evitar concentraciones muy irritantes dentro de la herida.
- Elección del apósito: cubrir con material limpio que mantenga un ambiente húmedo controlado, sin macerar la piel sana.
- Inmovilización relativa: limitar movimientos excesivos de la zona para evitar apertura de bordes.
Pasos generales de una curación simple
- Explicar el procedimiento al paciente y comprobar alergias conocidas.
- Lavado de manos y colocación de guantes limpios.
- Retirar cuidadosamente el vendaje sucio, observando color, olor y cantidad de exudado.
- Valorar aspecto de la herida: tamaño, profundidad, color del tejido, presencia de pus o tejido necrótico, dolor.
- Limpiar primero la piel sana alrededor (del área más limpia a la más sucia).
- Irrigar la herida con suero fisiológico usando jeringa o envase limpio, sin frotar con fuerza el tejido de granulación.
- Aplicar antiséptico suave según indicación (generalmente en la piel circundante, no en profundidad de forma agresiva).
- Colocar apósito adecuado (gasa estéril, apósito absorbente, apósito no adherente según el caso).
- Fijar con venda o cinta adhesiva sin comprimir en exceso.
Tipos de apósitos (visión básica)
- Gasa seca: útil en heridas poco exudativas; puede adherirse al lecho si se deja mucho tiempo.
- Apósitos no adherentes: minimizan dolor al retirar; recomendables sobre tejido de granulación.
- Apósitos absorbentes: para heridas con exudado abundante, evitando maceración.
- Apósitos oclusivos o semipermeables: mantienen humedad controlada y protegen de gérmenes.
Factores que favorecen o dificultan la cicatrización
Factores locales
- Buena irrigación sanguínea: zonas bien perfundidas cicatrizan mejor.
- Ausencia de infección y cuerpos extraños: la infección enlentece y deforma la cicatriz.
- Tensión sobre los bordes: movimientos repetidos y tracción pueden abrir la herida.
- Humedad adecuada: exceso de humedad macera; sequedad extrema forma costras gruesas.
Factores sistémicos
- Edad avanzada: cicatrización más lenta.
- Desnutrición y baja ingesta proteica: dificultan la formación de nuevo tejido.
- Enfermedades crónicas: diabetes, insuficiencia vascular, anemia.
- Fármacos: corticoides, quimioterapia, inmunosupresores.
- Tabaquismo y alcoholismo: reducen oxigenación y capacidad reparadora.
Cuándo no cerrar una herida de inmediato
- Heridas muy contaminadas o con sospecha de cuerpo extraño profundo.
- Heridas por mordedura (alto riesgo de infección).
- Heridas con signos claros de infección actual (pus, calor, dolor intenso, fiebre).
- Heridas antiguas (muchas horas o días sin atención) sin adecuada limpieza previa.
Signos de alarma durante la curación
- Aumento rápido de enrojecimiento, calor y dolor.
- Aparición de pus o exudado maloliente.
- Fiebre, malestar general o líneas rojizas que ascienden por la extremidad.
- Apertura de suturas, sangrado persistente o cambio de color (palidez, cianosis) distal.
Conclusión
Los principios generales para la curación de heridas se basan en la limpieza cuidadosa, el uso correcto de apósitos, la protección frente a nuevos traumatismos y la identificación precoz de complicaciones. La decisión de cerrar o no una herida, el tipo de curación y la frecuencia de los cambios dependerán de las características de la lesión y de las condiciones generales del paciente.
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