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Clase 11 de 21 - Soporte Básico de Vida - Medicina

Pérdida de conocimiento o coma

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49 tarjetas

Cuestionarios

46 preguntas

Resumen

Pérdida de conocimiento o coma

La conciencia es la capacidad de un individuo para estar en estado de alerta, reconocerse a sí mismo y a su entorno, y responder de forma adecuada a los estímulos. Depende de la integridad de la corteza cerebral y del sistema reticular activador ascendente del tronco encefálico. La pérdida de conciencia implica una alteración en estos sistemas y puede variar desde una leve somnolencia hasta el coma profundo.

Niveles de conciencia

Los trastornos de la conciencia se organizan en distintos niveles de compromiso neurológico:

  • Alerta: paciente despierto, orientado, con respuesta adecuada.
  • Somnolencia: tendencia al sueño; responde al llamarlo pero vuelve a dormirse con facilidad.
  • Obnubilación o confusión: desorientación leve, lentitud para responder, pensamiento embotado.
  • Estupor o sopor: solo responde a estímulos vigorosos (dolorosos o sonoros intensos) y de forma incompleta.
  • Coma: ausencia de respuesta consciente incluso ante estímulos dolorosos intensos; no hay apertura ocular ni obediencia a órdenes.

Escala de Glasgow

La Escala de Coma de Glasgow es una herramienta que cuantifica el nivel de conciencia mediante tres componentes:

  • Apertura ocular (O): espontánea, al llamado, al dolor o ausente.
  • Respuesta verbal (V): orientada, confusa, palabras inapropiadas, sonidos incomprensibles o ninguna.
  • Respuesta motora (M): obedece órdenes, localiza dolor, retira al dolor, flexión anormal (decorticación), extensión anormal (descerebración) o ninguna respuesta.

La suma de las puntuaciones va de 3 a 15, donde 15 indica conciencia normal y ≤ 8 suele considerarse coma grave que requiere manejo avanzado de la vía aérea y traslado urgente.

Causas frecuentes de alteración de la conciencia

La pérdida de conciencia o coma puede tener múltiples causas; en el ámbito de soporte básico es importante sospechar y reconocer las más frecuentes:

  • Traumáticas: traumatismo craneoencefálico, hematomas intracraneales.
  • Vasculares: accidente cerebrovascular isquémico o hemorrágico.
  • Metabólicas: hipoglucemia, hipoxia, hipernatremia/hiponatremia, insuficiencia hepática o renal.
  • Tóxicas: intoxicación por alcohol, fármacos, drogas, monóxido de carbono.
  • Infecciosas: meningitis, encefalitis, sepsis grave.
  • Convulsivas: estado posictal tras crisis epiléptica generalizada.

Síncope vs. coma

El síncope es una pérdida de conciencia breve y transitoria por disminución momentánea del flujo sanguíneo cerebral (por ejemplo, por hipotensión o arritmias). La recuperación suele ser rápida y completa. En cambio, el coma es una alteración más profunda y sostenida, con respuesta nula o mínima a estímulos y riesgo vital elevado.

Valoración inicial del paciente con alteración de la conciencia

En el contexto de soporte básico, el abordaje del paciente inconsciente debe ser sistemático:

  • Comprobar respuesta: hablar en voz alta, agitar suavemente los hombros.
  • Evaluar ABC:
    • A (Airway): verificar si la vía aérea está permeable, retirar cuerpos extraños visibles, realizar maniobras de apertura según sospecha de trauma cervical.
    • B (Breathing): observar respiración, frecuencia y calidad; buscar respiración agónica o ausencia de respiración.
    • C (Circulation): valorar pulso central, color de piel, relleno capilar y posibles hemorragias externas.
  • Valorar nivel de conciencia con estímulos verbales y dolorosos, e idealmente asignar una puntuación de Glasgow.
  • Examinar pupilas: tamaño (midriáticas, mióticas), simetría (anisocoria) y reacción a la luz.
  • Observar posturas anormales: decorticación (flexión) o descerebración (extensión), que indican daño cerebral grave.
  • Valorar patrón respiratorio (Cheyne-Stokes, respiración irregular, apnea episodica) como signo de lesión encefálica.

Medidas de soporte en el paciente inconsciente

Las intervenciones básicas buscan proteger al paciente y evitar lesiones secundarias mientras se organiza el traslado:

  • Asegurar vía aérea permeable; si respira espontáneamente, colocarlo en posición lateral de seguridad para prevenir aspiración.
  • No introducir nada por boca (ni comida, ni líquidos, ni medicamentos).
  • Si se sospecha trauma, inmovilizar la columna cervical y evitar manipulación excesiva.
  • Controlar signos vitales periódicamente (respiración, pulso, presión si es posible).
  • Tratar causas obvias y reversibles (por ejemplo, administrar azúcar oral solo si el paciente está consciente y se sospecha hipoglucemia leve; en inconsciencia, no).
  • Proteger al paciente de golpes, caídas o autolesiones durante crisis convulsivas.
  • Gestionar traslado urgente a un servicio de emergencia, informando evolución y hallazgos.

Otras manifestaciones del deterioro cerebral

Además del estado de conciencia, se valoran otros signos neurológicos de deterioro de la función cerebral:

  • Pupilas: anisocoria, midriasis fija o ausencia de reflejo fotomotor sugieren compromiso neurológico grave.
  • Posturas patológicas: decorticación (flexión de brazos, extensión de piernas) y descerebración (extensión rígida de las cuatro extremidades).
  • Patrones respiratorios anormales: Cheyne-Stokes, respiración irregular o atáxica, hiperventilación neurogénica.

Conclusión

La pérdida de conocimiento y el coma representan emergencias neurológicas que requieren valoración rápida, enfoque ABC y detección de signos de gravedad. El personal de soporte básico no busca hacer el diagnóstico definitivo, sino reconocer el compromiso neurológico, proteger la vida mediante medidas sencillas y asegurar un traslado rápido y seguro a un centro especializado.

Glosario
Conciencia: Estado de alerta en el que la persona se reconoce a sí misma y a su entorno
Estado de alerta: Situación en la que el paciente está despierto, atento y responde adecuadamente
Sistema reticular activador: Red neuronal del tronco encefálico que mantiene la vigilia y la alerta
Nivel de conciencia: Grado de alerta y respuesta del paciente frente a estímulos
Somnolencia: Tendencia exagerada al sueño con respuesta adecuada pero lenta a estímulos
Obnubilación: Estado de confusión y desorientación con pensamiento lento y respuestas pobres
Estupor: Estado en el que el paciente solo responde a estímulos vigorosos, sobre todo dolorosos
Coma: Pérdida profunda de conciencia con ausencia de respuesta adecuada a estímulos fuertes
Delirio: Alteración aguda de la conciencia con agitación, desorientación e ideas falsas
Síncope: Pérdida brusca y breve de conciencia con recuperación espontánea completa
Escala de Glasgow: Herramienta que cuantifica el nivel de conciencia con tres componentes O, V y M
Respuesta ocular: Parte de la Glasgow que valora apertura de ojos espontánea o ante estímulos
Respuesta verbal: Parte de la Glasgow que valora orientación, palabras o sonidos emitidos
Respuesta motora: Parte de la Glasgow que valora obediencia a órdenes y respuesta al dolor
Pupilas isocóricas: Pupilas de igual tamaño, habitualmente signo de simetría neurológica
Anisocoria: Diferencia de tamaño entre ambas pupilas, posible dato de lesión neurológica
Decorticación: Postura anormal con flexión de brazos y extensión de piernas por lesión cerebral
Descerebración: Postura anormal con extensión rígida de las cuatro extremidades por daño grave
Posición lateral de seguridad: Posición de costado que protege la vía aérea en paciente inconsciente que respira
Focalidad neurológica: Presencia de signos neurológicos que afectan más a un lado o territorio específico

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Resumen

Pérdida de conocimiento o coma

La conciencia es la capacidad de un individuo para estar en estado de alerta, reconocerse a sí mismo y a su entorno, y responder de forma adecuada a los estímulos. Depende de la integridad de la corteza cerebral y del sistema reticular activador ascendente del tronco encefálico. La pérdida de conciencia implica una alteración en estos sistemas y puede variar desde una leve somnolencia hasta el coma profundo.

Niveles de conciencia

Los trastornos de la conciencia se organizan en distintos niveles de compromiso neurológico:

  • Alerta: paciente despierto, orientado, con respuesta adecuada.
  • Somnolencia: tendencia al sueño; responde al llamarlo pero vuelve a dormirse con facilidad.
  • Obnubilación o confusión: desorientación leve, lentitud para responder, pensamiento embotado.
  • Estupor o sopor: solo responde a estímulos vigorosos (dolorosos o sonoros intensos) y de forma incompleta.
  • Coma: ausencia de respuesta consciente incluso ante estímulos dolorosos intensos; no hay apertura ocular ni obediencia a órdenes.

Escala de Glasgow

La Escala de Coma de Glasgow es una herramienta que cuantifica el nivel de conciencia mediante tres componentes:

  • Apertura ocular (O): espontánea, al llamado, al dolor o ausente.
  • Respuesta verbal (V): orientada, confusa, palabras inapropiadas, sonidos incomprensibles o ninguna.
  • Respuesta motora (M): obedece órdenes, localiza dolor, retira al dolor, flexión anormal (decorticación), extensión anormal (descerebración) o ninguna respuesta.

La suma de las puntuaciones va de 3 a 15, donde 15 indica conciencia normal y ≤ 8 suele considerarse coma grave que requiere manejo avanzado de la vía aérea y traslado urgente.

Causas frecuentes de alteración de la conciencia

La pérdida de conciencia o coma puede tener múltiples causas; en el ámbito de soporte básico es importante sospechar y reconocer las más frecuentes:

  • Traumáticas: traumatismo craneoencefálico, hematomas intracraneales.
  • Vasculares: accidente cerebrovascular isquémico o hemorrágico.
  • Metabólicas: hipoglucemia, hipoxia, hipernatremia/hiponatremia, insuficiencia hepática o renal.
  • Tóxicas: intoxicación por alcohol, fármacos, drogas, monóxido de carbono.
  • Infecciosas: meningitis, encefalitis, sepsis grave.
  • Convulsivas: estado posictal tras crisis epiléptica generalizada.

Síncope vs. coma

El síncope es una pérdida de conciencia breve y transitoria por disminución momentánea del flujo sanguíneo cerebral (por ejemplo, por hipotensión o arritmias). La recuperación suele ser rápida y completa. En cambio, el coma es una alteración más profunda y sostenida, con respuesta nula o mínima a estímulos y riesgo vital elevado.

Valoración inicial del paciente con alteración de la conciencia

En el contexto de soporte básico, el abordaje del paciente inconsciente debe ser sistemático:

  • Comprobar respuesta: hablar en voz alta, agitar suavemente los hombros.
  • Evaluar ABC:
    • A (Airway): verificar si la vía aérea está permeable, retirar cuerpos extraños visibles, realizar maniobras de apertura según sospecha de trauma cervical.
    • B (Breathing): observar respiración, frecuencia y calidad; buscar respiración agónica o ausencia de respiración.
    • C (Circulation): valorar pulso central, color de piel, relleno capilar y posibles hemorragias externas.
  • Valorar nivel de conciencia con estímulos verbales y dolorosos, e idealmente asignar una puntuación de Glasgow.
  • Examinar pupilas: tamaño (midriáticas, mióticas), simetría (anisocoria) y reacción a la luz.
  • Observar posturas anormales: decorticación (flexión) o descerebración (extensión), que indican daño cerebral grave.
  • Valorar patrón respiratorio (Cheyne-Stokes, respiración irregular, apnea episodica) como signo de lesión encefálica.

Medidas de soporte en el paciente inconsciente

Las intervenciones básicas buscan proteger al paciente y evitar lesiones secundarias mientras se organiza el traslado:

  • Asegurar vía aérea permeable; si respira espontáneamente, colocarlo en posición lateral de seguridad para prevenir aspiración.
  • No introducir nada por boca (ni comida, ni líquidos, ni medicamentos).
  • Si se sospecha trauma, inmovilizar la columna cervical y evitar manipulación excesiva.
  • Controlar signos vitales periódicamente (respiración, pulso, presión si es posible).
  • Tratar causas obvias y reversibles (por ejemplo, administrar azúcar oral solo si el paciente está consciente y se sospecha hipoglucemia leve; en inconsciencia, no).
  • Proteger al paciente de golpes, caídas o autolesiones durante crisis convulsivas.
  • Gestionar traslado urgente a un servicio de emergencia, informando evolución y hallazgos.

Otras manifestaciones del deterioro cerebral

Además del estado de conciencia, se valoran otros signos neurológicos de deterioro de la función cerebral:

  • Pupilas: anisocoria, midriasis fija o ausencia de reflejo fotomotor sugieren compromiso neurológico grave.
  • Posturas patológicas: decorticación (flexión de brazos, extensión de piernas) y descerebración (extensión rígida de las cuatro extremidades).
  • Patrones respiratorios anormales: Cheyne-Stokes, respiración irregular o atáxica, hiperventilación neurogénica.

Conclusión

La pérdida de conocimiento y el coma representan emergencias neurológicas que requieren valoración rápida, enfoque ABC y detección de signos de gravedad. El personal de soporte básico no busca hacer el diagnóstico definitivo, sino reconocer el compromiso neurológico, proteger la vida mediante medidas sencillas y asegurar un traslado rápido y seguro a un centro especializado.

Glosario
Conciencia: Estado de alerta en el que la persona se reconoce a sí misma y a su entorno
Estado de alerta: Situación en la que el paciente está despierto, atento y responde adecuadamente
Sistema reticular activador: Red neuronal del tronco encefálico que mantiene la vigilia y la alerta
Nivel de conciencia: Grado de alerta y respuesta del paciente frente a estímulos
Somnolencia: Tendencia exagerada al sueño con respuesta adecuada pero lenta a estímulos
Obnubilación: Estado de confusión y desorientación con pensamiento lento y respuestas pobres
Estupor: Estado en el que el paciente solo responde a estímulos vigorosos, sobre todo dolorosos
Coma: Pérdida profunda de conciencia con ausencia de respuesta adecuada a estímulos fuertes
Delirio: Alteración aguda de la conciencia con agitación, desorientación e ideas falsas
Síncope: Pérdida brusca y breve de conciencia con recuperación espontánea completa
Escala de Glasgow: Herramienta que cuantifica el nivel de conciencia con tres componentes O, V y M
Respuesta ocular: Parte de la Glasgow que valora apertura de ojos espontánea o ante estímulos
Respuesta verbal: Parte de la Glasgow que valora orientación, palabras o sonidos emitidos
Respuesta motora: Parte de la Glasgow que valora obediencia a órdenes y respuesta al dolor
Pupilas isocóricas: Pupilas de igual tamaño, habitualmente signo de simetría neurológica
Anisocoria: Diferencia de tamaño entre ambas pupilas, posible dato de lesión neurológica
Decorticación: Postura anormal con flexión de brazos y extensión de piernas por lesión cerebral
Descerebración: Postura anormal con extensión rígida de las cuatro extremidades por daño grave
Posición lateral de seguridad: Posición de costado que protege la vía aérea en paciente inconsciente que respira
Focalidad neurológica: Presencia de signos neurológicos que afectan más a un lado o territorio específico