Pérdida de conocimiento o coma
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Pérdida de conocimiento o coma
La conciencia es la capacidad de un individuo para estar en estado de alerta, reconocerse a sí mismo y a su entorno, y responder de forma adecuada a los estímulos. Depende de la integridad de la corteza cerebral y del sistema reticular activador ascendente del tronco encefálico. La pérdida de conciencia implica una alteración en estos sistemas y puede variar desde una leve somnolencia hasta el coma profundo.
Niveles de conciencia
Los trastornos de la conciencia se organizan en distintos niveles de compromiso neurológico:
- Alerta: paciente despierto, orientado, con respuesta adecuada.
- Somnolencia: tendencia al sueño; responde al llamarlo pero vuelve a dormirse con facilidad.
- Obnubilación o confusión: desorientación leve, lentitud para responder, pensamiento embotado.
- Estupor o sopor: solo responde a estímulos vigorosos (dolorosos o sonoros intensos) y de forma incompleta.
- Coma: ausencia de respuesta consciente incluso ante estímulos dolorosos intensos; no hay apertura ocular ni obediencia a órdenes.
Escala de Glasgow
La Escala de Coma de Glasgow es una herramienta que cuantifica el nivel de conciencia mediante tres componentes:
- Apertura ocular (O): espontánea, al llamado, al dolor o ausente.
- Respuesta verbal (V): orientada, confusa, palabras inapropiadas, sonidos incomprensibles o ninguna.
- Respuesta motora (M): obedece órdenes, localiza dolor, retira al dolor, flexión anormal (decorticación), extensión anormal (descerebración) o ninguna respuesta.
La suma de las puntuaciones va de 3 a 15, donde 15 indica conciencia normal y ≤ 8 suele considerarse coma grave que requiere manejo avanzado de la vía aérea y traslado urgente.
Causas frecuentes de alteración de la conciencia
La pérdida de conciencia o coma puede tener múltiples causas; en el ámbito de soporte básico es importante sospechar y reconocer las más frecuentes:
- Traumáticas: traumatismo craneoencefálico, hematomas intracraneales.
- Vasculares: accidente cerebrovascular isquémico o hemorrágico.
- Metabólicas: hipoglucemia, hipoxia, hipernatremia/hiponatremia, insuficiencia hepática o renal.
- Tóxicas: intoxicación por alcohol, fármacos, drogas, monóxido de carbono.
- Infecciosas: meningitis, encefalitis, sepsis grave.
- Convulsivas: estado posictal tras crisis epiléptica generalizada.
Síncope vs. coma
El síncope es una pérdida de conciencia breve y transitoria por disminución momentánea del flujo sanguíneo cerebral (por ejemplo, por hipotensión o arritmias). La recuperación suele ser rápida y completa. En cambio, el coma es una alteración más profunda y sostenida, con respuesta nula o mínima a estímulos y riesgo vital elevado.
Valoración inicial del paciente con alteración de la conciencia
En el contexto de soporte básico, el abordaje del paciente inconsciente debe ser sistemático:
- Comprobar respuesta: hablar en voz alta, agitar suavemente los hombros.
- Evaluar ABC:
- A (Airway): verificar si la vía aérea está permeable, retirar cuerpos extraños visibles, realizar maniobras de apertura según sospecha de trauma cervical.
- B (Breathing): observar respiración, frecuencia y calidad; buscar respiración agónica o ausencia de respiración.
- C (Circulation): valorar pulso central, color de piel, relleno capilar y posibles hemorragias externas.
- Valorar nivel de conciencia con estímulos verbales y dolorosos, e idealmente asignar una puntuación de Glasgow.
- Examinar pupilas: tamaño (midriáticas, mióticas), simetría (anisocoria) y reacción a la luz.
- Observar posturas anormales: decorticación (flexión) o descerebración (extensión), que indican daño cerebral grave.
- Valorar patrón respiratorio (Cheyne-Stokes, respiración irregular, apnea episodica) como signo de lesión encefálica.
Medidas de soporte en el paciente inconsciente
Las intervenciones básicas buscan proteger al paciente y evitar lesiones secundarias mientras se organiza el traslado:
- Asegurar vía aérea permeable; si respira espontáneamente, colocarlo en posición lateral de seguridad para prevenir aspiración.
- No introducir nada por boca (ni comida, ni líquidos, ni medicamentos).
- Si se sospecha trauma, inmovilizar la columna cervical y evitar manipulación excesiva.
- Controlar signos vitales periódicamente (respiración, pulso, presión si es posible).
- Tratar causas obvias y reversibles (por ejemplo, administrar azúcar oral solo si el paciente está consciente y se sospecha hipoglucemia leve; en inconsciencia, no).
- Proteger al paciente de golpes, caídas o autolesiones durante crisis convulsivas.
- Gestionar traslado urgente a un servicio de emergencia, informando evolución y hallazgos.
Otras manifestaciones del deterioro cerebral
Además del estado de conciencia, se valoran otros signos neurológicos de deterioro de la función cerebral:
- Pupilas: anisocoria, midriasis fija o ausencia de reflejo fotomotor sugieren compromiso neurológico grave.
- Posturas patológicas: decorticación (flexión de brazos, extensión de piernas) y descerebración (extensión rígida de las cuatro extremidades).
- Patrones respiratorios anormales: Cheyne-Stokes, respiración irregular o atáxica, hiperventilación neurogénica.
Conclusión
La pérdida de conocimiento y el coma representan emergencias neurológicas que requieren valoración rápida, enfoque ABC y detección de signos de gravedad. El personal de soporte básico no busca hacer el diagnóstico definitivo, sino reconocer el compromiso neurológico, proteger la vida mediante medidas sencillas y asegurar un traslado rápido y seguro a un centro especializado.
Recursos
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La conciencia es la capacidad de un individuo para estar en estado de alerta, reconocerse a sí mismo y a su entorno, y responder de forma adecuada a los estímulos. Depende de la integridad de la corteza cerebral y del sistema reticular activador ascendente del tronco encefálico. La pérdida de conciencia implica una alteración en estos sistemas y puede variar desde una leve somnolencia hasta el coma profundo.
Niveles de conciencia
Los trastornos de la conciencia se organizan en distintos niveles de compromiso neurológico:
- Alerta: paciente despierto, orientado, con respuesta adecuada.
- Somnolencia: tendencia al sueño; responde al llamarlo pero vuelve a dormirse con facilidad.
- Obnubilación o confusión: desorientación leve, lentitud para responder, pensamiento embotado.
- Estupor o sopor: solo responde a estímulos vigorosos (dolorosos o sonoros intensos) y de forma incompleta.
- Coma: ausencia de respuesta consciente incluso ante estímulos dolorosos intensos; no hay apertura ocular ni obediencia a órdenes.
Escala de Glasgow
La Escala de Coma de Glasgow es una herramienta que cuantifica el nivel de conciencia mediante tres componentes:
- Apertura ocular (O): espontánea, al llamado, al dolor o ausente.
- Respuesta verbal (V): orientada, confusa, palabras inapropiadas, sonidos incomprensibles o ninguna.
- Respuesta motora (M): obedece órdenes, localiza dolor, retira al dolor, flexión anormal (decorticación), extensión anormal (descerebración) o ninguna respuesta.
La suma de las puntuaciones va de 3 a 15, donde 15 indica conciencia normal y ≤ 8 suele considerarse coma grave que requiere manejo avanzado de la vía aérea y traslado urgente.
Causas frecuentes de alteración de la conciencia
La pérdida de conciencia o coma puede tener múltiples causas; en el ámbito de soporte básico es importante sospechar y reconocer las más frecuentes:
- Traumáticas: traumatismo craneoencefálico, hematomas intracraneales.
- Vasculares: accidente cerebrovascular isquémico o hemorrágico.
- Metabólicas: hipoglucemia, hipoxia, hipernatremia/hiponatremia, insuficiencia hepática o renal.
- Tóxicas: intoxicación por alcohol, fármacos, drogas, monóxido de carbono.
- Infecciosas: meningitis, encefalitis, sepsis grave.
- Convulsivas: estado posictal tras crisis epiléptica generalizada.
Síncope vs. coma
El síncope es una pérdida de conciencia breve y transitoria por disminución momentánea del flujo sanguíneo cerebral (por ejemplo, por hipotensión o arritmias). La recuperación suele ser rápida y completa. En cambio, el coma es una alteración más profunda y sostenida, con respuesta nula o mínima a estímulos y riesgo vital elevado.
Valoración inicial del paciente con alteración de la conciencia
En el contexto de soporte básico, el abordaje del paciente inconsciente debe ser sistemático:
- Comprobar respuesta: hablar en voz alta, agitar suavemente los hombros.
- Evaluar ABC:
- A (Airway): verificar si la vía aérea está permeable, retirar cuerpos extraños visibles, realizar maniobras de apertura según sospecha de trauma cervical.
- B (Breathing): observar respiración, frecuencia y calidad; buscar respiración agónica o ausencia de respiración.
- C (Circulation): valorar pulso central, color de piel, relleno capilar y posibles hemorragias externas.
- Valorar nivel de conciencia con estímulos verbales y dolorosos, e idealmente asignar una puntuación de Glasgow.
- Examinar pupilas: tamaño (midriáticas, mióticas), simetría (anisocoria) y reacción a la luz.
- Observar posturas anormales: decorticación (flexión) o descerebración (extensión), que indican daño cerebral grave.
- Valorar patrón respiratorio (Cheyne-Stokes, respiración irregular, apnea episodica) como signo de lesión encefálica.
Medidas de soporte en el paciente inconsciente
Las intervenciones básicas buscan proteger al paciente y evitar lesiones secundarias mientras se organiza el traslado:
- Asegurar vía aérea permeable; si respira espontáneamente, colocarlo en posición lateral de seguridad para prevenir aspiración.
- No introducir nada por boca (ni comida, ni líquidos, ni medicamentos).
- Si se sospecha trauma, inmovilizar la columna cervical y evitar manipulación excesiva.
- Controlar signos vitales periódicamente (respiración, pulso, presión si es posible).
- Tratar causas obvias y reversibles (por ejemplo, administrar azúcar oral solo si el paciente está consciente y se sospecha hipoglucemia leve; en inconsciencia, no).
- Proteger al paciente de golpes, caídas o autolesiones durante crisis convulsivas.
- Gestionar traslado urgente a un servicio de emergencia, informando evolución y hallazgos.
Otras manifestaciones del deterioro cerebral
Además del estado de conciencia, se valoran otros signos neurológicos de deterioro de la función cerebral:
- Pupilas: anisocoria, midriasis fija o ausencia de reflejo fotomotor sugieren compromiso neurológico grave.
- Posturas patológicas: decorticación (flexión de brazos, extensión de piernas) y descerebración (extensión rígida de las cuatro extremidades).
- Patrones respiratorios anormales: Cheyne-Stokes, respiración irregular o atáxica, hiperventilación neurogénica.
Conclusión
La pérdida de conocimiento y el coma representan emergencias neurológicas que requieren valoración rápida, enfoque ABC y detección de signos de gravedad. El personal de soporte básico no busca hacer el diagnóstico definitivo, sino reconocer el compromiso neurológico, proteger la vida mediante medidas sencillas y asegurar un traslado rápido y seguro a un centro especializado.
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