Regístrate para ver el Contenido Completo

Solicitar Por WhatsApp
Flashcards

48 tarjetas

Cuestionarios

45 preguntas

Resumen

Hemorragias

Se denomina hemorragia a la salida de sangre desde el sistema circulatorio por ruptura de un vaso sanguíneo arterial, venoso o capilar. En condiciones normales la sangre circula dentro de arterias, venas y capilares; cuando estos se rompen, la sangre se derrama hacia el exterior del cuerpo o hacia cavidades internas, comprometiendo la perfusión de órganos vitales.

Clasificación de las hemorragias según el medio

  • Hemorragia externa: la sangre sale al exterior a través de una herida en la piel o mucosas (ejemplo: herida cortante en un miembro).
  • Hemorragia interna: la sangre se acumula dentro del organismo sin salir al exterior (ejemplo: ruptura de órgano sólido, sangrado intraabdominal o intratorácico).
  • Hemorragia exteriorizada: la sangre procede de una cavidad interna pero se hace visible a través de orificios naturales (ejemplo: vómito con sangre, sangre por nariz, recto o vía urinaria).

Clasificación según el vaso comprometido

  • Hemorragia arterial: ruptura de una arteria, que transporta sangre oxigenada desde el corazón a los órganos.
    • Sangre de color rojo vivo.
    • Sale a chorros o golpes, coincidiendo con el pulso.
    • Es la más peligrosa, por la rapidez de pérdida sanguínea.
  • Hemorragia venosa: ruptura de una vena, que lleva sangre de los tejidos al corazón.
    • Sangre de color rojo oscuro.
    • Fluye en forma continua alrededor de la herida.
    • Peligrosa si la vena es de gran calibre o la pérdida se prolonga.
  • Hemorragia capilar: ruptura de pequeños capilares superficiales.
    • Se observan múltiples puntos sangrantes.
    • Forman una especie de “sábana” o “napa” de sangre.
    • Generalmente menos grave, pero requiere limpieza y protección.

Manifestaciones del sangrado y signos de alarma

En hemorragias externas la pérdida de sangre se aprecia directamente por el volumen que mancha los apósitos o la ropa. En hemorragias internas o exteriorizadas se deben reconocer signos generales de hipovolemia y shock:

  • Palidez, piel fría y diaforética (sudoración fría).
  • Taquicardia y pulso débil.
  • Relleno capilar prolongado.
  • Sensación de sed intensa, mareos, debilidad.
  • Hipotensión y compromiso del nivel de conciencia.
  • Distensión abdominal, dolor localizado o aparición de sangre por boca, nariz, ano o uretra.

Estos signos indican compromiso circulatorio y requieren atención médica urgente.

Control de hemorragias externas

El control rápido de las hemorragias externas es fundamental para prevenir el shock. Las medidas básicas se ordenan de menor a mayor agresividad:

a) Compresión directa
  • Colocar apósitos limpios (gasas estériles o paños limpios) directamente sobre la herida.
  • Aplicar presión firme y continua con la mano durante 10 a 20 minutos.
  • Si el apósito se empapa de sangre, no retirarlo: colocar más gasas encima y reforzar el vendaje.
b) Elevación del miembro
  • Elevar la extremidad lesionada por encima del nivel del corazón.
  • La elevación disminuye la presión hidrostática y reduce el sangrado.
  • Se utiliza en combinación con la compresión directa.
c) Compresión indirecta de la arteria

Consiste en comprimir manualmente la arteria principal que irriga la zona lesionada contra un plano óseo:

  • Carótida: hemorragias en cabeza y cuello.
  • Subclavia: hemorragias en hombro y extremidad superior.
  • Humeral: hemorragias en brazo, antebrazo y mano.
  • Femoral: hemorragias en muslo y pierna.
  • Poplítea: hemorragias en la región de la rodilla y pierna.
d) Uso del torniquete

El torniquete es un método de último recurso para hemorragias de extremidades que amenazan la vida y no responden a los métodos previos:

  • Se aplica cuando la hemorragia es arterial masiva y persiste a pesar de compresión directa, elevación y compresión arterial proximal.
  • En hemorragia arterial (sangre rojo vivo a chorros) se coloca por encima de la herida, en dirección al corazón.
  • En hemorragia venosa (sangre oscura, flujo continuo) se coloca por debajo de la herida.
  • No debe colocarse en zonas con dos huesos paralelos (antebrazo, pierna) ni en el tercio inferior del brazo, para evitar lesiones nerviosas.
  • Se debe anotar la hora de colocación y requiere traslado urgente a un centro especializado.

Conducta general ante una hemorragia

  • Mantener la calma y asegurar la seguridad de la escena.
  • Colocar al paciente en decúbito y valorar signos vitales.
  • Aplicar el ABC de la emergencia (vía aérea, respiración, circulación) y tratar el sangrado como prioridad.
  • No retirar objetos empalados en la herida; estabilizarlos y controlar el sangrado alrededor.
  • No perder tiempo en curas complejas: el objetivo es detener o reducir la hemorragia y trasladar al paciente.

Conclusión

Las hemorragias son una causa frecuente de shock y muerte evitable en situaciones de emergencia. Conocer sus tipos, reconocer los signos de gravedad y aplicar de manera correcta las técnicas de compresión, elevación, compresión arterial y, en casos extremos, torniquete, es fundamental para preservar la vida y ganar tiempo hasta el tratamiento definitivo en un centro de salud.

Glosario
Hemorragia: Salida de sangre fuera del sistema vascular por ruptura de un vaso
Hemorragia externa: Sangrado que se observa directamente al salir la sangre al exterior
Hemorragia interna: Sangrado que se acumula dentro del cuerpo sin exteriorizarse
Hemorragia exteriorizada: Sangrado interno que se hace visible por orificios naturales
Hemorragia arterial: Hemorragia por ruptura de arteria, con sangre rojo vivo a chorros
Hemorragia venosa: Hemorragia por ruptura de vena, con sangre rojo oscuro y flujo continuo
Hemorragia capilar: Hemorragia superficial en “sábana” originada en capilares
Shock hipovolémico: Estado de hipoperfusión por pérdida importante de volumen sanguíneo
Palidez cutánea: Pérdida de color normal de la piel, típica en hemorragias intensas
Diaforesis: Sudoración fría y pegajosa asociada a compromiso hemodinámico
Taquicardia: Aumento de la frecuencia cardíaca como respuesta a la pérdida de volumen
Hipotensión: Descenso de la presión arterial por pérdida de sangre
Relleno capilar: Tiempo de retorno del color a la uña tras presionarla
Compresión directa: Presión firme sobre la herida para detener el sangrado
Elevación: Colocar la extremidad lesionada por encima del nivel del corazón
Compresión arterial: Presión sobre la arteria proximal a la herida contra un plano óseo
Torniquete: Dispositivo compresivo aplicado en extremidades como último recurso
Punto de compresión: Sitio anatómico donde una arteria puede comprimirse contra el hueso
Hemorragia masiva: Pérdida rápida y abundante de sangre que amenaza la vida
Hemorragia exteriorizada digestiva: Sangrado interno que se manifiesta por vómito o heces con sangre
Hematoma: Acúmulo de sangre en tejidos blandos por ruptura de vasos
Empalamiento: Lesión donde un objeto queda clavado en el cuerpo
Vendaje compresivo: Aposito y venda aplicados con presión para controlar la hemorragia
Señales de alarma: Manifestaciones que indican hemorragia grave o shock inminente
Atención prehospitalaria: Cuidados iniciales brindados antes de llegar al hospital para controlar hemorragias

Comentarios

Recursos

Flashcards

48 tarjetas

Cuestionarios

45 preguntas

Resumen

Hemorragias

Se denomina hemorragia a la salida de sangre desde el sistema circulatorio por ruptura de un vaso sanguíneo arterial, venoso o capilar. En condiciones normales la sangre circula dentro de arterias, venas y capilares; cuando estos se rompen, la sangre se derrama hacia el exterior del cuerpo o hacia cavidades internas, comprometiendo la perfusión de órganos vitales.

Clasificación de las hemorragias según el medio

  • Hemorragia externa: la sangre sale al exterior a través de una herida en la piel o mucosas (ejemplo: herida cortante en un miembro).
  • Hemorragia interna: la sangre se acumula dentro del organismo sin salir al exterior (ejemplo: ruptura de órgano sólido, sangrado intraabdominal o intratorácico).
  • Hemorragia exteriorizada: la sangre procede de una cavidad interna pero se hace visible a través de orificios naturales (ejemplo: vómito con sangre, sangre por nariz, recto o vía urinaria).

Clasificación según el vaso comprometido

  • Hemorragia arterial: ruptura de una arteria, que transporta sangre oxigenada desde el corazón a los órganos.
    • Sangre de color rojo vivo.
    • Sale a chorros o golpes, coincidiendo con el pulso.
    • Es la más peligrosa, por la rapidez de pérdida sanguínea.
  • Hemorragia venosa: ruptura de una vena, que lleva sangre de los tejidos al corazón.
    • Sangre de color rojo oscuro.
    • Fluye en forma continua alrededor de la herida.
    • Peligrosa si la vena es de gran calibre o la pérdida se prolonga.
  • Hemorragia capilar: ruptura de pequeños capilares superficiales.
    • Se observan múltiples puntos sangrantes.
    • Forman una especie de “sábana” o “napa” de sangre.
    • Generalmente menos grave, pero requiere limpieza y protección.

Manifestaciones del sangrado y signos de alarma

En hemorragias externas la pérdida de sangre se aprecia directamente por el volumen que mancha los apósitos o la ropa. En hemorragias internas o exteriorizadas se deben reconocer signos generales de hipovolemia y shock:

  • Palidez, piel fría y diaforética (sudoración fría).
  • Taquicardia y pulso débil.
  • Relleno capilar prolongado.
  • Sensación de sed intensa, mareos, debilidad.
  • Hipotensión y compromiso del nivel de conciencia.
  • Distensión abdominal, dolor localizado o aparición de sangre por boca, nariz, ano o uretra.

Estos signos indican compromiso circulatorio y requieren atención médica urgente.

Control de hemorragias externas

El control rápido de las hemorragias externas es fundamental para prevenir el shock. Las medidas básicas se ordenan de menor a mayor agresividad:

a) Compresión directa
  • Colocar apósitos limpios (gasas estériles o paños limpios) directamente sobre la herida.
  • Aplicar presión firme y continua con la mano durante 10 a 20 minutos.
  • Si el apósito se empapa de sangre, no retirarlo: colocar más gasas encima y reforzar el vendaje.
b) Elevación del miembro
  • Elevar la extremidad lesionada por encima del nivel del corazón.
  • La elevación disminuye la presión hidrostática y reduce el sangrado.
  • Se utiliza en combinación con la compresión directa.
c) Compresión indirecta de la arteria

Consiste en comprimir manualmente la arteria principal que irriga la zona lesionada contra un plano óseo:

  • Carótida: hemorragias en cabeza y cuello.
  • Subclavia: hemorragias en hombro y extremidad superior.
  • Humeral: hemorragias en brazo, antebrazo y mano.
  • Femoral: hemorragias en muslo y pierna.
  • Poplítea: hemorragias en la región de la rodilla y pierna.
d) Uso del torniquete

El torniquete es un método de último recurso para hemorragias de extremidades que amenazan la vida y no responden a los métodos previos:

  • Se aplica cuando la hemorragia es arterial masiva y persiste a pesar de compresión directa, elevación y compresión arterial proximal.
  • En hemorragia arterial (sangre rojo vivo a chorros) se coloca por encima de la herida, en dirección al corazón.
  • En hemorragia venosa (sangre oscura, flujo continuo) se coloca por debajo de la herida.
  • No debe colocarse en zonas con dos huesos paralelos (antebrazo, pierna) ni en el tercio inferior del brazo, para evitar lesiones nerviosas.
  • Se debe anotar la hora de colocación y requiere traslado urgente a un centro especializado.

Conducta general ante una hemorragia

  • Mantener la calma y asegurar la seguridad de la escena.
  • Colocar al paciente en decúbito y valorar signos vitales.
  • Aplicar el ABC de la emergencia (vía aérea, respiración, circulación) y tratar el sangrado como prioridad.
  • No retirar objetos empalados en la herida; estabilizarlos y controlar el sangrado alrededor.
  • No perder tiempo en curas complejas: el objetivo es detener o reducir la hemorragia y trasladar al paciente.

Conclusión

Las hemorragias son una causa frecuente de shock y muerte evitable en situaciones de emergencia. Conocer sus tipos, reconocer los signos de gravedad y aplicar de manera correcta las técnicas de compresión, elevación, compresión arterial y, en casos extremos, torniquete, es fundamental para preservar la vida y ganar tiempo hasta el tratamiento definitivo en un centro de salud.

Glosario
Hemorragia: Salida de sangre fuera del sistema vascular por ruptura de un vaso
Hemorragia externa: Sangrado que se observa directamente al salir la sangre al exterior
Hemorragia interna: Sangrado que se acumula dentro del cuerpo sin exteriorizarse
Hemorragia exteriorizada: Sangrado interno que se hace visible por orificios naturales
Hemorragia arterial: Hemorragia por ruptura de arteria, con sangre rojo vivo a chorros
Hemorragia venosa: Hemorragia por ruptura de vena, con sangre rojo oscuro y flujo continuo
Hemorragia capilar: Hemorragia superficial en “sábana” originada en capilares
Shock hipovolémico: Estado de hipoperfusión por pérdida importante de volumen sanguíneo
Palidez cutánea: Pérdida de color normal de la piel, típica en hemorragias intensas
Diaforesis: Sudoración fría y pegajosa asociada a compromiso hemodinámico
Taquicardia: Aumento de la frecuencia cardíaca como respuesta a la pérdida de volumen
Hipotensión: Descenso de la presión arterial por pérdida de sangre
Relleno capilar: Tiempo de retorno del color a la uña tras presionarla
Compresión directa: Presión firme sobre la herida para detener el sangrado
Elevación: Colocar la extremidad lesionada por encima del nivel del corazón
Compresión arterial: Presión sobre la arteria proximal a la herida contra un plano óseo
Torniquete: Dispositivo compresivo aplicado en extremidades como último recurso
Punto de compresión: Sitio anatómico donde una arteria puede comprimirse contra el hueso
Hemorragia masiva: Pérdida rápida y abundante de sangre que amenaza la vida
Hemorragia exteriorizada digestiva: Sangrado interno que se manifiesta por vómito o heces con sangre
Hematoma: Acúmulo de sangre en tejidos blandos por ruptura de vasos
Empalamiento: Lesión donde un objeto queda clavado en el cuerpo
Vendaje compresivo: Aposito y venda aplicados con presión para controlar la hemorragia
Señales de alarma: Manifestaciones que indican hemorragia grave o shock inminente
Atención prehospitalaria: Cuidados iniciales brindados antes de llegar al hospital para controlar hemorragias