Insuficiencia circulatoria (shock)
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Insuficiencia circulatoria (shock)
47 preguntas
Concepto de insuficiencia circulatoria (shock)
La insuficiencia circulatoria, conocida clínicamente como shock, es una situación crítica en la que el sistema circulatorio no logra aportar suficiente oxígeno y nutrientes a los tejidos. Es una emergencia vital que, si no se reconoce y trata de forma rápida, conduce a falla multiorgánica y muerte.
Fisiopatología básica del shock
En el shock se altera al menos uno de estos elementos: volumen sanguíneo, bombeo cardíaco o tono vascular. Como resultado disminuye el gasto cardíaco y la perfusión tisular, produciendo hipoxia celular.
- Perfusión tisular inadecuada: los tejidos no reciben el oxígeno necesario.
- Metabolismo anaerobio: se acumula ácido láctico y aparece acidosis.
- Progresión en etapas: fase compensada, descompensada e irreversible.
Clasificación principal del shock
En el contexto prehospitalario es útil conocer los tipos principales de shock para sospechar la causa y orientar las primeras medidas.
- Shock hipovolémico: pérdida de volumen (hemorragias, deshidratación severa, quemaduras extensas).
- Shock cardiogénico: fallo de la bomba cardíaca (infarto agudo de miocardio, arritmias graves).
- Shock distributivo: vasodilatación generalizada (séptico, anafiláctico, neurogénico).
- Shock obstructivo: obstrucción al llenado o vaciado cardíaco (taponamiento cardíaco, tromboembolismo pulmonar masivo, neumotórax a tensión).
Manifestaciones clínicas del shock
Los signos y síntomas se relacionan con la mala perfusión tisular y la respuesta de compensación del organismo.
- Signos generales: piel fría y pálida (o caliente y enrojecida en el séptico inicial), sudoración, llenado capilar lento.
- Signos cardiovasculares: taquicardia, pulso débil o filiforme, hipotensión arterial (en fases avanzadas).
- Alteraciones neurológicas: inquietud, ansiedad, confusión, somnolencia, pérdida de conciencia en casos graves.
- Signos renales: disminución de la diuresis (oliguria) o ausencia de orina.
Reconocimiento precoz en la atención prehospitalaria
En el ámbito prehospitalario es fundamental identificar de forma temprana la sospecha de shock mediante evaluación rápida y sistemática.
- Aplicar la evaluación primaria ABC (vía aérea, respiración, circulación).
- Valorar nivel de conciencia, color y temperatura de la piel.
- Palpar pulso central y periférico, frecuencia y calidad.
- Medir presión arterial y frecuencia respiratoria cuando sea posible.
- Valorar tiempo de relleno capilar (normal < 2 segundos en condiciones estándar).
Manejo inicial del shock en el soporte básico
El objetivo inicial es mantener la vida y limitar el daño a órganos vitales mientras el paciente es trasladado a un centro de mayor complejidad.
- Garantizar vía aérea permeable y administrar oxígeno de alto flujo si está disponible.
- Controlar hemorragias externas mediante presión directa y vendajes compresivos.
- Colocar al paciente en posición supina y, si no hay contraindicaciones, elevar ligeramente las extremidades inferiores.
- Evitar pérdidas de calor cubriendo al paciente (prevención de hipotermia).
- No administrar líquidos ni alimentos por vía oral.
- Traslado urgente a un servicio de emergencia, informando hallazgos clínicos.
Signos de gravedad y evolución
La progresión del shock puede ser rápida; la respuesta a las medidas iniciales debe vigilarse de forma continua.
- Aumento de la taquicardia y caída de la presión arterial.
- Empeoramiento del estado de conciencia.
- Piel cada vez más fría, pálida o moteada; sudoración profusa.
- Ausencia de diuresis y respiración superficial o jadeante.
Conclusión
La insuficiencia circulatoria o shock es una emergencia que exige reconocimiento rápido y actuación inmediata. El personal de soporte básico debe saber identificar sus signos iniciales, sospechar el tipo de shock más probable y aplicar las medidas generales de soporte hasta la llegada a un centro asistencial. La rapidez en el diagnóstico y traslado mejora de forma significativa el pronóstico del paciente.
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Insuficiencia circulatoria (shock)
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Insuficiencia circulatoria (shock)
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Concepto de insuficiencia circulatoria (shock)
La insuficiencia circulatoria, conocida clínicamente como shock, es una situación crítica en la que el sistema circulatorio no logra aportar suficiente oxígeno y nutrientes a los tejidos. Es una emergencia vital que, si no se reconoce y trata de forma rápida, conduce a falla multiorgánica y muerte.
Fisiopatología básica del shock
En el shock se altera al menos uno de estos elementos: volumen sanguíneo, bombeo cardíaco o tono vascular. Como resultado disminuye el gasto cardíaco y la perfusión tisular, produciendo hipoxia celular.
- Perfusión tisular inadecuada: los tejidos no reciben el oxígeno necesario.
- Metabolismo anaerobio: se acumula ácido láctico y aparece acidosis.
- Progresión en etapas: fase compensada, descompensada e irreversible.
Clasificación principal del shock
En el contexto prehospitalario es útil conocer los tipos principales de shock para sospechar la causa y orientar las primeras medidas.
- Shock hipovolémico: pérdida de volumen (hemorragias, deshidratación severa, quemaduras extensas).
- Shock cardiogénico: fallo de la bomba cardíaca (infarto agudo de miocardio, arritmias graves).
- Shock distributivo: vasodilatación generalizada (séptico, anafiláctico, neurogénico).
- Shock obstructivo: obstrucción al llenado o vaciado cardíaco (taponamiento cardíaco, tromboembolismo pulmonar masivo, neumotórax a tensión).
Manifestaciones clínicas del shock
Los signos y síntomas se relacionan con la mala perfusión tisular y la respuesta de compensación del organismo.
- Signos generales: piel fría y pálida (o caliente y enrojecida en el séptico inicial), sudoración, llenado capilar lento.
- Signos cardiovasculares: taquicardia, pulso débil o filiforme, hipotensión arterial (en fases avanzadas).
- Alteraciones neurológicas: inquietud, ansiedad, confusión, somnolencia, pérdida de conciencia en casos graves.
- Signos renales: disminución de la diuresis (oliguria) o ausencia de orina.
Reconocimiento precoz en la atención prehospitalaria
En el ámbito prehospitalario es fundamental identificar de forma temprana la sospecha de shock mediante evaluación rápida y sistemática.
- Aplicar la evaluación primaria ABC (vía aérea, respiración, circulación).
- Valorar nivel de conciencia, color y temperatura de la piel.
- Palpar pulso central y periférico, frecuencia y calidad.
- Medir presión arterial y frecuencia respiratoria cuando sea posible.
- Valorar tiempo de relleno capilar (normal < 2 segundos en condiciones estándar).
Manejo inicial del shock en el soporte básico
El objetivo inicial es mantener la vida y limitar el daño a órganos vitales mientras el paciente es trasladado a un centro de mayor complejidad.
- Garantizar vía aérea permeable y administrar oxígeno de alto flujo si está disponible.
- Controlar hemorragias externas mediante presión directa y vendajes compresivos.
- Colocar al paciente en posición supina y, si no hay contraindicaciones, elevar ligeramente las extremidades inferiores.
- Evitar pérdidas de calor cubriendo al paciente (prevención de hipotermia).
- No administrar líquidos ni alimentos por vía oral.
- Traslado urgente a un servicio de emergencia, informando hallazgos clínicos.
Signos de gravedad y evolución
La progresión del shock puede ser rápida; la respuesta a las medidas iniciales debe vigilarse de forma continua.
- Aumento de la taquicardia y caída de la presión arterial.
- Empeoramiento del estado de conciencia.
- Piel cada vez más fría, pálida o moteada; sudoración profusa.
- Ausencia de diuresis y respiración superficial o jadeante.
Conclusión
La insuficiencia circulatoria o shock es una emergencia que exige reconocimiento rápido y actuación inmediata. El personal de soporte básico debe saber identificar sus signos iniciales, sospechar el tipo de shock más probable y aplicar las medidas generales de soporte hasta la llegada a un centro asistencial. La rapidez en el diagnóstico y traslado mejora de forma significativa el pronóstico del paciente.
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