Manejo de las heridas (Parte 1)
50 tarjetas
Manejo de las heridas (Parte 1)
36 preguntas
Manejo de las heridas (Parte 1): conceptos y clasificación
Se denomina herida a toda pérdida de continuidad de la piel o de las mucosas producida por un agente externo (mecánico, térmico, químico, etc.). En el contexto de soporte básico, el objetivo principal es reconocer el tipo de herida, valorar su gravedad, prevenir la hemorragia y la infección y decidir si requiere derivación urgente.
Concepto y elementos de una herida
En toda herida podemos identificar varios elementos:
- Bordes: pueden ser limpios y regulares (cortes) o irregulares y desgarrados (laceraciones).
- Fondo: estructura visible en profundidad (tejido celular subcutáneo, músculo, tendones, hueso).
- Extensión y profundidad: determinan la gravedad y el riesgo de compromiso de estructuras profundas.
- Contaminación: presencia de tierra, saliva, ropa, cuerpos extraños o tejido necrótico.
Clasificación de las heridas
Según la integridad de la piel
- Heridas abiertas: existe ruptura visible de la piel o mucosa (cortes, laceraciones, punciones, avulsiones).
- Heridas cerradas: la piel permanece íntegra pero hay lesión de tejidos profundos (contusiones, hematomas).
Según el mecanismo de producción
- Herida cortante: producida por objetos afilados (cuchillo, vidrio); bordes limpios, sangrado abundante pero fácil de explorar.
- Herida punzante: producida por objetos puntiagudos (clavo, espina); orificio pequeño pero profunda, con riesgo de infección y lesiones internas.
- Herida contusa: causada por golpes con objetos romos; bordes irregulares, aplastamiento de tejidos, frecuente hematoma.
- Herida lacerada: desgarramiento de la piel y tejidos; bordes irregulares y colgajos.
- Herida avulsiva: arrancamiento parcial o total de un segmento de tejido (oreja, dedo, piel).
- Herida por arma de fuego: producida por proyectiles; puede tener orificio de entrada y salida, con daño interno mayor al visible.
- Mordeduras: producidas por dientes humanos o de animales, con alto riesgo de infección.
Según la profundidad y compromiso interno
- Superficiales: comprometen solo epidermis y dermis.
- Profundas: alcanzan tejido subcutáneo, músculo, tendones o hueso.
- Penetrantes: atraviesan planos profundos y entran a una cavidad (torácica, abdominal, articular).
- Perforantes: tienen orificio de entrada y salida (por ejemplo, bala que atraviesa el cuerpo).
Según el grado de contaminación
- Heridas limpias: producidas en condiciones asépticas, sin contaminación visible.
- Limpias-contaminadas: mínima contaminación, atendidas precozmente (menos de 6 horas).
- Contaminadas: presencia clara de suciedad, cuerpos extraños o retraso en la atención.
- Sucias o infectadas: signos evidentes de infección (pus, mal olor, enrojecimiento intenso, calor, dolor aumentado).
Signos locales y generales de las heridas
Signos locales
- Dolor: variable según localización y mecanismo.
- Sangrado: desde leve hasta hemorragias graves según el vaso afectado.
- Inflamación: enrojecimiento, calor local, edema.
- Alteración funcional: dificultad para mover la zona, déficit de fuerza o sensibilidad (posible lesión de nervios o tendones).
Signos de infección
- Enrojecimiento que se extiende más allá de los bordes.
- Calor local marcado y dolor creciente.
- Secreción purulenta, mal olor, fiebre.
- Ganglios linfáticos aumentados de tamaño cercanos a la zona.
Riesgos asociados a las heridas
- Hemorragia aguda: riesgo de shock si la pérdida es importante.
- Infecciones locales: celulitis, abscesos.
- Infecciones sistémicas: sepsis en casos graves.
- Tétanos: infección por Clostridium tetani, especialmente en heridas profundas y sucias.
- Daño de estructuras profundas: vasos, nervios, tendones, órganos.
- Cicatrices inestéticas o limitantes: sobre todo en cara, manos y articulaciones.
Evaluación inicial de una herida en soporte básico
- Asegurar seguridad de la escena y aplicar ABC si el paciente está politraumatizado.
- Realizar lavado de manos y usar guantes si están disponibles.
- Valorar localización, extensión, profundidad, mecanismo de producción y tiempo transcurrido.
- Buscar cuerpos extraños superficiales y signos de compromiso de estructuras profundas (déficit motor, pérdida de sensibilidad, exposición de hueso).
- Explorar si hay heridas múltiples o asociadas a fracturas, luxaciones u otras lesiones.
- Preguntar por estado de vacunación antitetánica, enfermedades de base y medicación (anticoagulantes).
Manejo inicial básico de las heridas (sin entrar aún en curación)
- Controlar primero la hemorragia con compresión directa y vendaje compresivo según el caso.
- No retirar cuerpos extraños grandes o empalados: estabilizarlos y cubrir alrededor.
- En heridas menores, realizar limpieza suave de la piel alrededor con agua limpia y jabón neutro; irrigar la herida con suero o agua potable si es posible.
- No aplicar polvos, cremas caseras, alcohol, yodo concentrado ni sustancias irritantes dentro de la herida.
- Cubrir con apósitos limpios o gasas estériles para proteger de nueva contaminación.
- Inmovilizar la zona lesionada si hay dolor importante o sospecha de lesión profunda.
- Valorar derivación urgente en heridas profundas, extensas, muy contaminadas, en cara y manos, por mordeduras o por arma de fuego.
Derivación y prevención del tétanos
- Todo paciente con herida sucia o profunda debe ser evaluado para actualización de vacuna antitetánica y, si corresponde, inmunoglobulina.
- Las heridas por mordedura de animal o humana requieren atención médica para antibióticos, evaluación de rabia y tétanos.
Conclusión
En esta primera parte del manejo de las heridas se enfatiza la definición, clasificación y evaluación inicial. Reconocer el tipo de herida y sus riesgos permite tomar decisiones adecuadas sobre el manejo inmediato y la necesidad de derivación. En la segunda parte se desarrollarán los principios generales para la curación de heridas, tiempo de cierre, tipos de curaciones y cuidados posteriores.
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Manejo de las heridas (Parte 1)
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Manejo de las heridas (Parte 1)
36 preguntas
Manejo de las heridas (Parte 1): conceptos y clasificación
Se denomina herida a toda pérdida de continuidad de la piel o de las mucosas producida por un agente externo (mecánico, térmico, químico, etc.). En el contexto de soporte básico, el objetivo principal es reconocer el tipo de herida, valorar su gravedad, prevenir la hemorragia y la infección y decidir si requiere derivación urgente.
Concepto y elementos de una herida
En toda herida podemos identificar varios elementos:
- Bordes: pueden ser limpios y regulares (cortes) o irregulares y desgarrados (laceraciones).
- Fondo: estructura visible en profundidad (tejido celular subcutáneo, músculo, tendones, hueso).
- Extensión y profundidad: determinan la gravedad y el riesgo de compromiso de estructuras profundas.
- Contaminación: presencia de tierra, saliva, ropa, cuerpos extraños o tejido necrótico.
Clasificación de las heridas
Según la integridad de la piel
- Heridas abiertas: existe ruptura visible de la piel o mucosa (cortes, laceraciones, punciones, avulsiones).
- Heridas cerradas: la piel permanece íntegra pero hay lesión de tejidos profundos (contusiones, hematomas).
Según el mecanismo de producción
- Herida cortante: producida por objetos afilados (cuchillo, vidrio); bordes limpios, sangrado abundante pero fácil de explorar.
- Herida punzante: producida por objetos puntiagudos (clavo, espina); orificio pequeño pero profunda, con riesgo de infección y lesiones internas.
- Herida contusa: causada por golpes con objetos romos; bordes irregulares, aplastamiento de tejidos, frecuente hematoma.
- Herida lacerada: desgarramiento de la piel y tejidos; bordes irregulares y colgajos.
- Herida avulsiva: arrancamiento parcial o total de un segmento de tejido (oreja, dedo, piel).
- Herida por arma de fuego: producida por proyectiles; puede tener orificio de entrada y salida, con daño interno mayor al visible.
- Mordeduras: producidas por dientes humanos o de animales, con alto riesgo de infección.
Según la profundidad y compromiso interno
- Superficiales: comprometen solo epidermis y dermis.
- Profundas: alcanzan tejido subcutáneo, músculo, tendones o hueso.
- Penetrantes: atraviesan planos profundos y entran a una cavidad (torácica, abdominal, articular).
- Perforantes: tienen orificio de entrada y salida (por ejemplo, bala que atraviesa el cuerpo).
Según el grado de contaminación
- Heridas limpias: producidas en condiciones asépticas, sin contaminación visible.
- Limpias-contaminadas: mínima contaminación, atendidas precozmente (menos de 6 horas).
- Contaminadas: presencia clara de suciedad, cuerpos extraños o retraso en la atención.
- Sucias o infectadas: signos evidentes de infección (pus, mal olor, enrojecimiento intenso, calor, dolor aumentado).
Signos locales y generales de las heridas
Signos locales
- Dolor: variable según localización y mecanismo.
- Sangrado: desde leve hasta hemorragias graves según el vaso afectado.
- Inflamación: enrojecimiento, calor local, edema.
- Alteración funcional: dificultad para mover la zona, déficit de fuerza o sensibilidad (posible lesión de nervios o tendones).
Signos de infección
- Enrojecimiento que se extiende más allá de los bordes.
- Calor local marcado y dolor creciente.
- Secreción purulenta, mal olor, fiebre.
- Ganglios linfáticos aumentados de tamaño cercanos a la zona.
Riesgos asociados a las heridas
- Hemorragia aguda: riesgo de shock si la pérdida es importante.
- Infecciones locales: celulitis, abscesos.
- Infecciones sistémicas: sepsis en casos graves.
- Tétanos: infección por Clostridium tetani, especialmente en heridas profundas y sucias.
- Daño de estructuras profundas: vasos, nervios, tendones, órganos.
- Cicatrices inestéticas o limitantes: sobre todo en cara, manos y articulaciones.
Evaluación inicial de una herida en soporte básico
- Asegurar seguridad de la escena y aplicar ABC si el paciente está politraumatizado.
- Realizar lavado de manos y usar guantes si están disponibles.
- Valorar localización, extensión, profundidad, mecanismo de producción y tiempo transcurrido.
- Buscar cuerpos extraños superficiales y signos de compromiso de estructuras profundas (déficit motor, pérdida de sensibilidad, exposición de hueso).
- Explorar si hay heridas múltiples o asociadas a fracturas, luxaciones u otras lesiones.
- Preguntar por estado de vacunación antitetánica, enfermedades de base y medicación (anticoagulantes).
Manejo inicial básico de las heridas (sin entrar aún en curación)
- Controlar primero la hemorragia con compresión directa y vendaje compresivo según el caso.
- No retirar cuerpos extraños grandes o empalados: estabilizarlos y cubrir alrededor.
- En heridas menores, realizar limpieza suave de la piel alrededor con agua limpia y jabón neutro; irrigar la herida con suero o agua potable si es posible.
- No aplicar polvos, cremas caseras, alcohol, yodo concentrado ni sustancias irritantes dentro de la herida.
- Cubrir con apósitos limpios o gasas estériles para proteger de nueva contaminación.
- Inmovilizar la zona lesionada si hay dolor importante o sospecha de lesión profunda.
- Valorar derivación urgente en heridas profundas, extensas, muy contaminadas, en cara y manos, por mordeduras o por arma de fuego.
Derivación y prevención del tétanos
- Todo paciente con herida sucia o profunda debe ser evaluado para actualización de vacuna antitetánica y, si corresponde, inmunoglobulina.
- Las heridas por mordedura de animal o humana requieren atención médica para antibióticos, evaluación de rabia y tétanos.
Conclusión
En esta primera parte del manejo de las heridas se enfatiza la definición, clasificación y evaluación inicial. Reconocer el tipo de herida y sus riesgos permite tomar decisiones adecuadas sobre el manejo inmediato y la necesidad de derivación. En la segunda parte se desarrollarán los principios generales para la curación de heridas, tiempo de cierre, tipos de curaciones y cuidados posteriores.
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