Reanimación cardio-pulmonar “RCP”
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Reanimación cardio-pulmonar “RCP”
47 preguntas
Reanimación cardiopulmonar (RCP)
La reanimación cardiopulmonar (RCP) es el conjunto de maniobras que se realizan cuando una persona sufre un paro cardiorrespiratorio, es decir, cuando cesan en forma súbita la respiración y la circulación espontáneas. Su objetivo principal es mantener de forma artificial la circulación sanguínea y la oxigenación hasta que se recupere la función espontánea o lleguen equipos de soporte vital avanzado.
Paro cardiorrespiratorio y cadena de supervivencia
El paro cardiorrespiratorio es una emergencia extrema que, sin intervención inmediata, lleva en pocos minutos a daño cerebral irreversible y muerte. Se sospecha cuando la víctima:
- No responde a estímulos (no hay respuesta verbal ni motora).
- No respira o presenta respiración agónica (boqueadas).
- No tiene pulso central palpable (carótida o femoral).
La cadena de supervivencia reúne los pasos claves para mejorar el pronóstico:
- Reconocimiento precoz del paro y activación del sistema de emergencias.
- RCP precoz, con énfasis en las compresiones torácicas de alta calidad.
- Desfibrilación temprana con un DEA cuando esté indicado.
- Soporte vital avanzado efectivo.
- Cuidados integrales posparo en el hospital.
Reanimación básica en el adulto: enfoque general
En el soporte vital básico del adulto, el procedimiento puede resumirse en:
- Asegurar la seguridad de la escena y utilizar equipo de protección personal.
- Comprobar la respuesta de la víctima (hablar fuerte, sacudir suavemente los hombros).
- Activar al servicio de emergencia y pedir un DEA.
- Evaluar respiración y pulso central por no más de 10 segundos.
- Si no hay respiración normal ni pulso, iniciar RCP de inmediato.
Compresiones torácicas
Las compresiones torácicas son el elemento central de la RCP. En el adulto se recomienda:
- Ubicar la base de la mano en el centro del tórax, en el tercio inferior del esternón.
- Colocar la otra mano encima, entrelazar dedos y mantener brazos extendidos.
- Comprimir el tórax 5 a 6 cm de profundidad.
- Realizar compresiones a una frecuencia de 100 a 120 por minuto.
- Permitir reexpansión completa del tórax tras cada compresión.
- Minimizar las interrupciones (no más de 10 segundos).
En el esquema clásico de RCP básica de uno o dos reanimadores se aplica una relación de 30 compresiones por 2 ventilaciones (30:2).
Apertura de la vía aérea y ventilaciones
Para ventilar al paciente es necesario abrir y mantener permeable la vía aérea:
- En ausencia de sospecha de trauma cervical: maniobra de inclinación de la cabeza y elevación del mentón.
- Si se sospecha lesión cervical: maniobra de elevación del mentón sin extensión del cuello o tracción mandibular.
Las ventilaciones se realizan preferentemente con dispositivos de barrera (mascarilla con válvula, ambú con mascarilla):
- Dar cada ventilación en 1 segundo, observando elevación visible del tórax.
- Evitar ventilación excesiva que aumente el riesgo de vómito y aspiración.
- Mantener la relación 30:2 (30 compresiones por 2 ventilaciones).
En reanimación por testigos no entrenados, se acepta RCP solo con compresiones torácicas continuas guiadas por el operador del servicio de emergencias.
Uso del desfibrilador externo automático (DEA)
El DEA es un equipo que analiza el ritmo cardiaco y decide si se requiere desfibrilación. Su uso básico incluye:
- Encender el aparato y seguir las instrucciones de voz.
- Colocar los parches adhesivos en el tórax desnudo según los dibujos.
- Asegurarse de que nadie toque a la víctima durante el análisis.
- Si indica “choque recomendado”, presionar el botón de descarga cuando se ordene.
- Reanudar de inmediato las compresiones torácicas después de la descarga.
RCP en niños y lactantes (conceptos básicos)
En niños y lactantes los principios generales son similares, pero con adaptaciones:
- Compresión de al menos un tercio del diámetro anteroposterior del tórax (aprox. 4 cm en lactantes y 5 cm en niños).
- En niños: compresiones con una o dos manos según tamaño.
- En lactantes: compresiones con dos dedos o técnica de brazos rodeando el tórax con ambos pulgares.
- Relación 30:2 para un reanimador y 15:2 cuando hay dos reanimadores entrenados.
- Mayor énfasis en las ventilaciones efectivas, porque muchas paradas en niños son de origen respiratorio.
Cuándo suspender la RCP
La RCP se continua hasta que:
- La víctima recupera la respiración y la circulación espontáneas.
- El reanimador está exhausto y no puede continuar.
- Llega un equipo de emergencias que asume la atención.
- El lugar se vuelve inseguro para el reanimador.
Complicaciones y consideraciones
La RCP puede causar fracturas costales, dolor torácico o lesiones menores, pero estos riesgos son aceptables frente a la necesidad de salvar la vida. Es fundamental:
- Priorizar la calidad de las compresiones (profundidad, frecuencia, mínima interrupción).
- Proteger la vía aérea y evitar aspiración de contenido gástrico.
- Coordinar las maniobras cuando hay más de un reanimador.
Conclusión
La RCP es una habilidad esencial en el manejo del paro cardiorrespiratorio. El reconocimiento precoz del colapso, la activación del sistema de emergencias, el inicio inmediato de compresiones torácicas de alta calidad, el uso oportuno del DEA y la coordinación con el soporte vital avanzado son claves para disminuir la mortalidad y las secuelas neurológicas en las emergencias médicas.
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La reanimación cardiopulmonar (RCP) es el conjunto de maniobras que se realizan cuando una persona sufre un paro cardiorrespiratorio, es decir, cuando cesan en forma súbita la respiración y la circulación espontáneas. Su objetivo principal es mantener de forma artificial la circulación sanguínea y la oxigenación hasta que se recupere la función espontánea o lleguen equipos de soporte vital avanzado.
Paro cardiorrespiratorio y cadena de supervivencia
El paro cardiorrespiratorio es una emergencia extrema que, sin intervención inmediata, lleva en pocos minutos a daño cerebral irreversible y muerte. Se sospecha cuando la víctima:
- No responde a estímulos (no hay respuesta verbal ni motora).
- No respira o presenta respiración agónica (boqueadas).
- No tiene pulso central palpable (carótida o femoral).
La cadena de supervivencia reúne los pasos claves para mejorar el pronóstico:
- Reconocimiento precoz del paro y activación del sistema de emergencias.
- RCP precoz, con énfasis en las compresiones torácicas de alta calidad.
- Desfibrilación temprana con un DEA cuando esté indicado.
- Soporte vital avanzado efectivo.
- Cuidados integrales posparo en el hospital.
Reanimación básica en el adulto: enfoque general
En el soporte vital básico del adulto, el procedimiento puede resumirse en:
- Asegurar la seguridad de la escena y utilizar equipo de protección personal.
- Comprobar la respuesta de la víctima (hablar fuerte, sacudir suavemente los hombros).
- Activar al servicio de emergencia y pedir un DEA.
- Evaluar respiración y pulso central por no más de 10 segundos.
- Si no hay respiración normal ni pulso, iniciar RCP de inmediato.
Compresiones torácicas
Las compresiones torácicas son el elemento central de la RCP. En el adulto se recomienda:
- Ubicar la base de la mano en el centro del tórax, en el tercio inferior del esternón.
- Colocar la otra mano encima, entrelazar dedos y mantener brazos extendidos.
- Comprimir el tórax 5 a 6 cm de profundidad.
- Realizar compresiones a una frecuencia de 100 a 120 por minuto.
- Permitir reexpansión completa del tórax tras cada compresión.
- Minimizar las interrupciones (no más de 10 segundos).
En el esquema clásico de RCP básica de uno o dos reanimadores se aplica una relación de 30 compresiones por 2 ventilaciones (30:2).
Apertura de la vía aérea y ventilaciones
Para ventilar al paciente es necesario abrir y mantener permeable la vía aérea:
- En ausencia de sospecha de trauma cervical: maniobra de inclinación de la cabeza y elevación del mentón.
- Si se sospecha lesión cervical: maniobra de elevación del mentón sin extensión del cuello o tracción mandibular.
Las ventilaciones se realizan preferentemente con dispositivos de barrera (mascarilla con válvula, ambú con mascarilla):
- Dar cada ventilación en 1 segundo, observando elevación visible del tórax.
- Evitar ventilación excesiva que aumente el riesgo de vómito y aspiración.
- Mantener la relación 30:2 (30 compresiones por 2 ventilaciones).
En reanimación por testigos no entrenados, se acepta RCP solo con compresiones torácicas continuas guiadas por el operador del servicio de emergencias.
Uso del desfibrilador externo automático (DEA)
El DEA es un equipo que analiza el ritmo cardiaco y decide si se requiere desfibrilación. Su uso básico incluye:
- Encender el aparato y seguir las instrucciones de voz.
- Colocar los parches adhesivos en el tórax desnudo según los dibujos.
- Asegurarse de que nadie toque a la víctima durante el análisis.
- Si indica “choque recomendado”, presionar el botón de descarga cuando se ordene.
- Reanudar de inmediato las compresiones torácicas después de la descarga.
RCP en niños y lactantes (conceptos básicos)
En niños y lactantes los principios generales son similares, pero con adaptaciones:
- Compresión de al menos un tercio del diámetro anteroposterior del tórax (aprox. 4 cm en lactantes y 5 cm en niños).
- En niños: compresiones con una o dos manos según tamaño.
- En lactantes: compresiones con dos dedos o técnica de brazos rodeando el tórax con ambos pulgares.
- Relación 30:2 para un reanimador y 15:2 cuando hay dos reanimadores entrenados.
- Mayor énfasis en las ventilaciones efectivas, porque muchas paradas en niños son de origen respiratorio.
Cuándo suspender la RCP
La RCP se continua hasta que:
- La víctima recupera la respiración y la circulación espontáneas.
- El reanimador está exhausto y no puede continuar.
- Llega un equipo de emergencias que asume la atención.
- El lugar se vuelve inseguro para el reanimador.
Complicaciones y consideraciones
La RCP puede causar fracturas costales, dolor torácico o lesiones menores, pero estos riesgos son aceptables frente a la necesidad de salvar la vida. Es fundamental:
- Priorizar la calidad de las compresiones (profundidad, frecuencia, mínima interrupción).
- Proteger la vía aérea y evitar aspiración de contenido gástrico.
- Coordinar las maniobras cuando hay más de un reanimador.
Conclusión
La RCP es una habilidad esencial en el manejo del paro cardiorrespiratorio. El reconocimiento precoz del colapso, la activación del sistema de emergencias, el inicio inmediato de compresiones torácicas de alta calidad, el uso oportuno del DEA y la coordinación con el soporte vital avanzado son claves para disminuir la mortalidad y las secuelas neurológicas en las emergencias médicas.
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