Signos vitales y constantes vitales (Parte 3)
25 tarjetas
Signos vitales y constantes vitales (Parte 3)
24 preguntas
Control de la respiración
La respiración es el proceso mediante el cual el organismo intercambia oxígeno (O2) y dióxido de carbono (CO2) con el medio ambiente. Comprende la inspiración (entrada de aire a los pulmones) y la espiración (salida de aire cargado de CO2). Es un signo vital fundamental porque refleja el funcionamiento del sistema respiratorio y del sistema nervioso central.
En la valoración clínica, el control de la respiración incluye la medición de la frecuencia respiratoria, el ritmo, la profundidad, el tipo de respiración y la presencia de signos de dificultad respiratoria.
Frecuencia respiratoria
La frecuencia respiratoria es el número de respiraciones completas (una inspiración + una espiración) que realiza una persona en un minuto. Se expresa en respiraciones por minuto (rpm).
- Recién nacido: 30–40 respiraciones por minuto.
- Lactante y niño pequeño: 25–30 respiraciones por minuto.
- Escolar: 20–25 respiraciones por minuto.
- Adulto sano en reposo: 12–20 respiraciones por minuto.
Estos valores son aproximados y pueden variar según la edad, el estado general y el contexto clínico.
Características de la respiración
Al controlar la respiración no solo se cuenta la frecuencia, sino que se valoran otras características:
- Ritmo: regular cuando los intervalos entre respiraciones son iguales. Un ritmo irregular puede indicar patología.
- Profundidad: respiraciones normales, superficiales (poco movimiento torácico) o profundas (gran expansión torácica).
- Esfuerzo respiratorio: presencia o ausencia de uso de músculos accesorios (músculos del cuello, esternocleidomastoideos), tiraje intercostal, aleteo nasal.
- Simetría: ambos hemitórax deben moverse de manera similar en cada respiración.
- Sonidos respiratorios anormales: sibilancias, ruidos crepitantes, estridor, entre otros.
Tipos de respiración según la frecuencia
- Eupnea: respiración normal, tranquila, con frecuencia dentro del rango esperado para la edad.
- Taquipnea: aumento de la frecuencia respiratoria por encima de lo normal (ejemplo en adultos: más de 20 rpm).
- Bradipnea: disminución de la frecuencia respiratoria por debajo de lo normal (ejemplo en adultos: menos de 12 rpm).
- Apnea: ausencia total de respiraciones durante un intervalo de tiempo.
Patrones respiratorios anormales
Existen patrones respiratorios que orientan a alteraciones específicas:
- Disnea: dificultad o sensación subjetiva de falta de aire; puede aparecer en reposo o con esfuerzo.
- Ortopnea: dificultad para respirar en posición decúbito, mejorando al sentarse o incorporarse.
- Respiración de Kussmaul: respiración profunda y rápida, típica de acidosis metabólica grave (como la cetoacidosis diabética).
- Respiración de Cheyne-Stokes: patrón cíclico con fases de respiración creciente y decreciente seguidas de periodos de apnea; se asocia a daño cerebral, insuficiencia cardiaca y fases terminales.
- Respiración de Biot: respiraciones rápidas y superficiales que se alternan con periodos de apnea irregulares, relacionada con daño del sistema nervioso central.
Técnica para el control de la respiración
Para obtener valores fiables de frecuencia respiratoria se siguen pasos básicos:
- Colocar al paciente en posición cómoda (sentado o en decúbito), con el tórax visible.
- Observar el movimiento del tórax o del abdomen sin que el paciente se dé cuenta de que se está contando la respiración (para evitar que cambie el patrón voluntariamente).
- Contar las respiraciones durante un minuto completo, registrando cada ciclo inspiración–espiración como una respiración.
- Valorar al mismo tiempo frecuencia, ritmo, profundidad y esfuerzo respiratorio.
- Registrar el valor en la historia clínica, indicando las rpm y las observaciones relevantes (por ejemplo: “20 rpm, respiración regular, superficial, sin disnea”).
Factores que modifican la respiración
La frecuencia y el patrón respiratorio pueden cambiar en respuesta a diversos factores:
- Ejercicio físico: aumenta la frecuencia y la profundidad respiratoria para cubrir la demanda de oxígeno.
- Emociones intensas: ansiedad, miedo, cólera pueden producir taquipnea.
- Fiebre: eleva la frecuencia respiratoria como mecanismo de compensación metabólica.
- Dolor: puede aumentar o disminuir la respiración según su localización e intensidad.
- Medicamentos: sedantes y opioides deprimen el centro respiratorio (bradipnea o apnea); estimulantes pueden aumentar la frecuencia.
- Posición del cuerpo: determinadas posiciones dificultan la expansión pulmonar (decúbito prono, flexiones extremas).
Signos de dificultad respiratoria
En la práctica de soporte básico es esencial detectar precozmente signos de compromiso respiratorio:
- Uso de músculos accesorios: retracción de espacios intercostales, tiraje supraclavicular.
- Aleteo nasal: apertura y cierre exagerados de las alas de la nariz al respirar.
- Cambios en el color de la piel y mucosas: cianosis (coloración azulada) en labios, lechos ungueales.
- Alteración del estado de conciencia: agitación, somnolencia, confusión.
- Incapacidad para hablar frases completas: disnea severa.
Importancia del control de la respiración
El control adecuado de la respiración permite identificar alteraciones del intercambio gaseoso, valorar la gravedad de patologías respiratorias y cardiovasculares, advertir deterioro neurológico y tomar decisiones rápidas en emergencias. Su registro sistemático, junto con otros signos y constantes vitales, constituye una herramienta básica en la valoración integral del paciente.
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Control de la respiración
La respiración es el proceso mediante el cual el organismo intercambia oxígeno (O2) y dióxido de carbono (CO2) con el medio ambiente. Comprende la inspiración (entrada de aire a los pulmones) y la espiración (salida de aire cargado de CO2). Es un signo vital fundamental porque refleja el funcionamiento del sistema respiratorio y del sistema nervioso central.
En la valoración clínica, el control de la respiración incluye la medición de la frecuencia respiratoria, el ritmo, la profundidad, el tipo de respiración y la presencia de signos de dificultad respiratoria.
Frecuencia respiratoria
La frecuencia respiratoria es el número de respiraciones completas (una inspiración + una espiración) que realiza una persona en un minuto. Se expresa en respiraciones por minuto (rpm).
- Recién nacido: 30–40 respiraciones por minuto.
- Lactante y niño pequeño: 25–30 respiraciones por minuto.
- Escolar: 20–25 respiraciones por minuto.
- Adulto sano en reposo: 12–20 respiraciones por minuto.
Estos valores son aproximados y pueden variar según la edad, el estado general y el contexto clínico.
Características de la respiración
Al controlar la respiración no solo se cuenta la frecuencia, sino que se valoran otras características:
- Ritmo: regular cuando los intervalos entre respiraciones son iguales. Un ritmo irregular puede indicar patología.
- Profundidad: respiraciones normales, superficiales (poco movimiento torácico) o profundas (gran expansión torácica).
- Esfuerzo respiratorio: presencia o ausencia de uso de músculos accesorios (músculos del cuello, esternocleidomastoideos), tiraje intercostal, aleteo nasal.
- Simetría: ambos hemitórax deben moverse de manera similar en cada respiración.
- Sonidos respiratorios anormales: sibilancias, ruidos crepitantes, estridor, entre otros.
Tipos de respiración según la frecuencia
- Eupnea: respiración normal, tranquila, con frecuencia dentro del rango esperado para la edad.
- Taquipnea: aumento de la frecuencia respiratoria por encima de lo normal (ejemplo en adultos: más de 20 rpm).
- Bradipnea: disminución de la frecuencia respiratoria por debajo de lo normal (ejemplo en adultos: menos de 12 rpm).
- Apnea: ausencia total de respiraciones durante un intervalo de tiempo.
Patrones respiratorios anormales
Existen patrones respiratorios que orientan a alteraciones específicas:
- Disnea: dificultad o sensación subjetiva de falta de aire; puede aparecer en reposo o con esfuerzo.
- Ortopnea: dificultad para respirar en posición decúbito, mejorando al sentarse o incorporarse.
- Respiración de Kussmaul: respiración profunda y rápida, típica de acidosis metabólica grave (como la cetoacidosis diabética).
- Respiración de Cheyne-Stokes: patrón cíclico con fases de respiración creciente y decreciente seguidas de periodos de apnea; se asocia a daño cerebral, insuficiencia cardiaca y fases terminales.
- Respiración de Biot: respiraciones rápidas y superficiales que se alternan con periodos de apnea irregulares, relacionada con daño del sistema nervioso central.
Técnica para el control de la respiración
Para obtener valores fiables de frecuencia respiratoria se siguen pasos básicos:
- Colocar al paciente en posición cómoda (sentado o en decúbito), con el tórax visible.
- Observar el movimiento del tórax o del abdomen sin que el paciente se dé cuenta de que se está contando la respiración (para evitar que cambie el patrón voluntariamente).
- Contar las respiraciones durante un minuto completo, registrando cada ciclo inspiración–espiración como una respiración.
- Valorar al mismo tiempo frecuencia, ritmo, profundidad y esfuerzo respiratorio.
- Registrar el valor en la historia clínica, indicando las rpm y las observaciones relevantes (por ejemplo: “20 rpm, respiración regular, superficial, sin disnea”).
Factores que modifican la respiración
La frecuencia y el patrón respiratorio pueden cambiar en respuesta a diversos factores:
- Ejercicio físico: aumenta la frecuencia y la profundidad respiratoria para cubrir la demanda de oxígeno.
- Emociones intensas: ansiedad, miedo, cólera pueden producir taquipnea.
- Fiebre: eleva la frecuencia respiratoria como mecanismo de compensación metabólica.
- Dolor: puede aumentar o disminuir la respiración según su localización e intensidad.
- Medicamentos: sedantes y opioides deprimen el centro respiratorio (bradipnea o apnea); estimulantes pueden aumentar la frecuencia.
- Posición del cuerpo: determinadas posiciones dificultan la expansión pulmonar (decúbito prono, flexiones extremas).
Signos de dificultad respiratoria
En la práctica de soporte básico es esencial detectar precozmente signos de compromiso respiratorio:
- Uso de músculos accesorios: retracción de espacios intercostales, tiraje supraclavicular.
- Aleteo nasal: apertura y cierre exagerados de las alas de la nariz al respirar.
- Cambios en el color de la piel y mucosas: cianosis (coloración azulada) en labios, lechos ungueales.
- Alteración del estado de conciencia: agitación, somnolencia, confusión.
- Incapacidad para hablar frases completas: disnea severa.
Importancia del control de la respiración
El control adecuado de la respiración permite identificar alteraciones del intercambio gaseoso, valorar la gravedad de patologías respiratorias y cardiovasculares, advertir deterioro neurológico y tomar decisiones rápidas en emergencias. Su registro sistemático, junto con otros signos y constantes vitales, constituye una herramienta básica en la valoración integral del paciente.
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