Categorías gramaticales
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Categorías gramaticales
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Tema 6: Categorías gramaticales
1) Palabras que varían en la oración
1.1. El nombre o sustantivo
El nombre o sustantivo puede realizar la función de sujeto (persona, animal o cosa de quien se habla o dice algo en la oración). Desde la sintaxis, es el núcleo del sintagma nominal. Desde el punto de vista morfológico, se caracteriza por aceptar morfemas flexivos (desinencias), que indican el número.
1.2. El número en el nombre
El número es singular cuando el nombre se refiere a una sola cosa y se caracteriza por la carencia del morfema “s” (cuaderno, silla, traje, pared, médico, paciente). Es plural cuando se refiere a más de una cosa:
- Si el singular termina en vocal, se añade -s: rosa → rosas; paciente → pacientes.
- Si el singular termina en consonante, se añade -es: pared → paredes.
Si el nombre termina en -s:
- Si la palabra es aguda, sigue la regla de consonantes y añade -es: mies → mieses; revés → reveses.
- Si no es aguda, no recibe morfemas de número: el lunes → los lunes; el análisis → los análisis. En estos casos se dice que el plural se forma con el morfema (0).
En palabras polisílabas terminadas en -á, -í, -ú, el habla culta forma el plural con -es, y el habla popular con -s (maniquí: maniquíes/maniquís; rubí: rubíes/rubís; maní: maníes/manís; ají: ajíes/ajís).
Los monosílabos terminados en vocal generalmente forman su plural en -s (yos, pies, fes). En el nombre de vocales predominan las formas de plural con -es (aes, oes, íes).
Al formar el plural, el nombre no cambia el lugar de la acentuación (pared → paredes; médico → médicos), con dos excepciones importantes: carácter → caracteres y régimen → regímenes.
1.3. El género en el nombre
El género no es una variación regular del nombre: no hay una marca que explique por qué pared es femenino o problema masculino. En los nombres animados hay muchos femeninos terminados en -a (profesora, tía, niña), pero también femeninos que no terminan en -a (emperatriz, mujer, madre). En nombres no animados tampoco hay indicación fija (inyección, mano, radio son femeninos; colchón, burro, mapa son masculinos).
El género no se presenta como “accidente” del nombre, sino como rasgo gramatical que se aprende junto con otros rasgos (animado/no animado, común/propio, etc.). Según este criterio:
- Masculinos: admiten el determinante este (barro, lápiz, estante, lucero, Pedro, colchón).
- Femeninos: admiten el determinante esta (pared, puesta, ventana, fascinación, Lola, flor, mano).
Existen nombres femeninos singulares que comienzan por á- (a acentuada, con tilde o no) y por eufonía se acompañan de el: el ave, el alma, el alba, el agua, el hacha (no: la ave). En plural toman las: las aves, las almas, las albas, las aguas, las hachas.
Esta regla del uso de el (en vez de la) no se aplica a otros determinantes: es error decir este agua, ese ave, aquel hacha; se debe decir esta agua, esa ave, aquella hacha. Si el nombre femenino comienza por a- no acentuada, lleva siempre la: la alabanza, la avaricia, la aviación.
1.4. Clases de nombres
Se presentan clases importantes:
- Animados (personas y animales: Pedro, gato, portero, perra) y no animados (vegetales y objetos: rosa, arena, clavel, lluvia).
- Comunes (designan a todos los seres de la clase: niño, muchacho) y propios (un ser determinado: Pedro, Rodrigo).
- Concretos (objetos materiales captables por los sentidos: sastre, león, azúcar, música) y abstractos (objetos inmateriales no captables por los sentidos: virtud, pureza, pecado, alegría, tristeza, maldad, rencor, olvido).
- Contables (se pueden contar: libro, mesa, cuadro, silla) e incontables (no se pueden contar: arena, agua, azúcar, sal, carne, seda). Los incontables pueden aparecer en plural con intención enfática (las arenas, las aguas): es plural enfático.
- Ambiguos: nombres no animados sin género gramatical definido (pocos: azúcar, calor, mar, puente, dote). La RAE otorga este género a varios sustantivos usados en medicina (acné, aneurisma, callicida, enzima, esperma, herpes, nuema, etc.). No son ambiguos los casos donde el cambio de género cambia el significado (el guardia/la guardia; el frente/la frente; el cometa/la cometa; el orden/la orden; el cólera/la cólera).
- Comunes en cuanto al género: nombres animados humanos con una sola forma (testigo, mártir, patriota, pianista, astronauta, reo, suicida, juez, fiscal): masculinos con determinante/adjetivo masculino; femeninos con determinante/adjetivo femenino.
- Epicenos: nombres animados gramaticalmente siempre masculinos o siempre femeninos, aunque el ser pueda ser macho o hembra (esta pantera; la hormiga, el búho, el pez, la cigarra, la serpiente). Incluye nombres de conjuntos (multitud), nombres singulares usados para el conjunto (el hombre es mortal; el oso es fiero) y plurales para conjuntos mixtos (Mis padres..., Los reyes...).
- Individuales (en singular: un solo objeto contable: músico, estrella, poeta, árbol) y colectivos (en singular: conjunto de contables: ejército, orquesta, bosque, público, equipo, elenco, clientela).
- Singularia tantum: nombres que se usan solo en singular (Sur, este, oeste, cenit, tez, salud, sed). Pluralia tantum: nombres que se usan siempre en plural (efemérides, víveres, exequias). Grupo especial: cosas con piezas simétricas (pinzas, gafas, tijeras, alicates), con tendencia actual a usar singular.
1.5. El adjetivo
Se indica la dificultad de definir el adjetivo por su variedad de funciones y significaciones, muchas cercanas al nombre, por lo que se lo ha llamado también “nombre adjetivo”. Se menciona la sustantivación o nominalización del adjetivo (Las mujeres viejas… / Las viejas…). Es fundamental que el adjetivo se refiere principalmente al nombre y expresa un concepto dependiente.
La gramática tradicional distinguía calificativos y determinativos; en la actualidad no se distingue entre pronombres y adjetivos determinativos, y el adjetivo queda reducido a la antigua clase de los calificativos (indican cualidades). Funcionalmente: vocablos que pueden aparecer al final de la oración o acompañar al sustantivo para expresar calidad o limitar su extensión (Esa persona es buena; Esa cosa es ancha).
1.6. Accidentes gramaticales del adjetivo
Morfológicamente presenta género y número, mediante los cuales concuerda con el nombre (el lobo feroz / los lobos feroces; la mañana fría / las mañanas frías). Todos varían en número, pero no todos varían en género:
- Una terminación: marca masculino y femenino con la misma forma; concuerda solo en número (concierto breve / conciertos breves; lobo feroz; hombre célebre).
- Dos terminaciones: concuerda en género y número (traje negro/trajes negros; corbata negra/corbatas negras).
Si el adjetivo acompaña a dos o más nombres, va en plural y en masculino o femenino si todos los nombres son masculinos o femeninos; si mezcla masculinos y femeninos, va en masculino (Ríos, montañas y aldeas pintorescos).
Se describe la apócope: pérdida de fonemas finales. Bueno, malo y santo pierden la -o ante nombres masculinos singulares (buen hombre, mal año, San Juan). Santo presenta excepciones: Santo Tomás, Santo Domingo, Santo Toribio, Santo Ángel de la Guarda.
1.7. Grados del adjetivo
Los grados de significación son:
- Positivo: cualidad sin modificación (hombre alto, árbol verde).
- Comparativo: cualidad comparada:
- Igualdad: tan… como…
- Superioridad: más… que…
- Inferioridad: menos… que…
- Superlativo: grado máximo (muy alto; altísimo; celebérrimo con -érrimo, poco frecuente).
1.8. Adjetivos especificativos y explicativos (epítetos)
Los especificativos van detrás del nombre y lo distinguen del grupo (sombrero negro; hermano pequeño). Los explicativos o epítetos van detrás o delante y señalan una cualidad no necesaria para diferenciar (verde campo; suprema maestría). Se menciona el epíteto constante (blanca nieve, negra noche, etc.) y que puede empobrecer el lenguaje.
1.9. Los determinantes
Los determinantes son palabras de morfemas libres que necesariamente preceden al nombre en la estructura profunda. Sirven para señalar a qué objetos nos referimos; esta función se llama actualización. Clases: artículos, demostrativos, posesivos, indefinidos y numerales.
1.10. El artículo
El artículo se antepone a un nombre conocido ya por el oyente, por eso no se usa en cualquier situación, sino cuando el objeto está previamente determinado. Formas: el (masc. sing.), la (fem. sing.), los (masc. pl.), las (fem. pl.). Se menciona lo como artículo neutro con dos construcciones: lo + adjetivo (lo bueno…) y lo que reproduce una oración (Sí, ya lo sé). Artículo y nombre concuerdan en género y número.
1.11. Determinantes demostrativos
Se anteponen al nombre para señalar la relación espacial respecto al hablante: este (proximidad), ese (distancia media), aquel (lejanía). Concuerdan en género y número.
1.12. Determinantes posesivos
Indican pertenencia (al hablante, al oyente o a terceros) y pueden ser de un solo poseedor o de varios. Se distinguen formas átonas (monosílabas, sin acento, van delante: mi, mis; tu, tus; su, sus) y formas tónicas (bisílabas, con acento, van detrás: mío, tuyo, suyo, nuestro, vuestro, etc.).
1.13. Determinantes indefinidos
Se anteponen para indicar que se desconoce la cantidad exacta o la naturaleza. Se listan formas (un/una; otro; varios; poco; mucho; bastante; cierto; mismo; demasiado; distinto; cualquiera; algún; todo; tanto, etc.). También se incluyen: más y menos ante nombre; demás (generalmente plural; también con singular colectivo); y el distributivo cada.
1.14. Determinantes numerales
Señalan con exactitud cantidad u orden. Se mencionan cardinales, ordinales y partitivos (división). Se indica el uso de números romanos para siglos, capítulos, sucesión, etc. Se dan normas: formato de fechas (14 de enero de 2023; 14-1-2023; 14, enero, 1982), meses no deben preceder al día; abreviaturas métricas y decimales sin punto; evitar a.m./p.m.; alinear cifras por la derecha; no usar decimoprimero/decimosegundo (usar undécimo/duodécimo); cardinales 16–19 y 21–30 en una sola palabra con atención a tildes; lista de ordinales y formas como cuadragésimo, centésimo, milésimo, millonésimo.
1.15. Numeración romana
Se presentan valores: I, V, X, L, C, D, M. A la derecha suma; a la izquierda resta (IX, XL, IV, XC, CM). No repetir la misma letra más de tres veces (XXXX no; XL sí). V, L y D no se repiten. Una raya encima multiplica por millares; dos rayas multiplican por un millón.
1.16. Números partitivos
Expresan división del entero: mitad, tercio, cuarto, décimo, onceavo, treinta y unavo, noventavo, centavo.
1.17. El verbo
El verbo funciona como núcleo del predicado o del sintagma predicativo. Sus accidentes gramaticales expresan: tiempo (presente, pasado, futuro), persona (1.ª, 2.ª, 3.ª), número (singular/plural), modo (indicativo, subjuntivo, imperativo), además de aspecto y voz.
1.18. Aspecto verbal
Se distinguen: perfecto (término de la acción; formas compuestas: has escrito; lo habría explicado) e imperfecto (fin no implícito: trabajo aquí; cantaba). Se añaden: durativo (acción continua: estaba leyendo), ingresivo (inicio: empezó a llover) y frecuentativo (repetición: solían viajar). Se menciona que se resalta mediante perífrasis o frases verbales.
1.19. Voz
Activa: el sujeto realiza la acción (Isabel Allende escribió “Paula”). Pasiva: el sujeto recibe la acción (“Paula” fue escrita por Isabel Allende).
1.20. Tiempo, modo, persona y número
Tiempo: pasado/pretérito (amé, había amado), presente (amo), futuro (amaré, habré amado). Modo: indicativo (acción real), subjuntivo (probable/deseo/duda), imperativo (mandato; solo 2.ª persona: ama tú / amad vosotros; para usted/ustedes se usa presente del subjuntivo: ame/amen). Persona: 1.ª (yo), 2.ª (tú, Ud., Uds., vosotros), 3.ª (él/ella/ellos/ellas). Número: singular o plural.
1.21. Formas no personales del verbo
No tienen persona ni tiempo (se infiere por el contexto): infinitivo (acción como nombre: saltar), gerundio (acción como adverbio: saltando) y participio (acción como adjetivo: abierto).
1.22. Clases de verbos
Por infinitivo: 1.ª conjugación (-ar), 2.ª (-er), 3.ª (-ir). Auxiliares: haber y ser (tiempos compuestos; verbos gramaticalizados). Copulativos: ser y estar, unidos a sintagma nominal/adjetivo/preposición para formar predicado. Intransitivos: forman por sí solos sintagma predicativo (Los niños duermen). Transitivos: necesitan sintagma nominal para formar sintagma predicativo. Pronominales: van necesariamente con pronombre (atreverse, quejarse). Regulares: no cambian la raíz. Irregulares: cambian lexema o desinencias (vino/vinió; tuvo/tenió). Defectivos: carecen de algunos tiempos o personas (atañer; soler).
2) Partes invariables de la oración
Son clases de palabras que no cambian de forma: adverbio, preposición y conjunción (en este texto se añade además la interjección).
2.1. El adverbio
Complementa a palabras de rango secundario (verbo, adjetivo) y puede complementar a otro adverbio. Funciones: complemento circunstancial del verbo, complemento de adjetivo, complemento de adverbio. Según el aspecto formal: simples (ayer, mañana, no) y compuestos (terminados en -mente) y locuciones adverbiales. Según aspecto semántico: de modo, tiempo, lugar, duda, afirmación, negación y cantidad (con ejemplos).
2.2. La preposición
Palabra invariable que une una palabra de distinta categoría con su complemento, estableciendo relación de dependencia (mesa de madera; café con leche; lejos de aquí; voy hacia París). Lista: a, ante, bajo, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, sobre, tras. Se añaden locuciones prepositivas (debajo de, delante de, a favor de, en medio de, etc.).
2.3. La conjunción
Invariable que enlaza elementos de igual función o proposiciones. Dos grupos: coordinantes (igual jerarquía) y subordinantes (distinta jerarquía). Clases mencionadas: copulativas (y/e/ni), disyuntivas (o/u/o bien), distributivas (bien…bien; ya…ya; ora…ora; unas veces y otras), explicativas (esto es, o sea, es decir) y adversativas (pero, mas, sino, antes, aunque…, no obstante, sin embargo, por lo demás).
2.4. La interjección
No es parte específica de la oración: equivale a una oración completa y expresa afectividad. Se escriben entre signos de admiración. Se distinguen propias (¡bah!, ¡caramba!, ¡hola!, ¡huy!, ¡ay!) e impropias (¡ojo!, ¡atención!, ¡socorro!, ¡bravo!, ¡vamos!, ¡Dios mío!, etc.). También se incluyen blasfemias y juramentos, reproducción de ruidos (¡pum!, ¡plaf!), voces para guiar animales (pio, arrea, so) y fórmulas de saludo/despedida (buenos días, adiós, felices pascuas, feliz navidad).
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1) Palabras que varían en la oración
1.1. El nombre o sustantivo
El nombre o sustantivo puede realizar la función de sujeto (persona, animal o cosa de quien se habla o dice algo en la oración). Desde la sintaxis, es el núcleo del sintagma nominal. Desde el punto de vista morfológico, se caracteriza por aceptar morfemas flexivos (desinencias), que indican el número.
1.2. El número en el nombre
El número es singular cuando el nombre se refiere a una sola cosa y se caracteriza por la carencia del morfema “s” (cuaderno, silla, traje, pared, médico, paciente). Es plural cuando se refiere a más de una cosa:
- Si el singular termina en vocal, se añade -s: rosa → rosas; paciente → pacientes.
- Si el singular termina en consonante, se añade -es: pared → paredes.
Si el nombre termina en -s:
- Si la palabra es aguda, sigue la regla de consonantes y añade -es: mies → mieses; revés → reveses.
- Si no es aguda, no recibe morfemas de número: el lunes → los lunes; el análisis → los análisis. En estos casos se dice que el plural se forma con el morfema (0).
En palabras polisílabas terminadas en -á, -í, -ú, el habla culta forma el plural con -es, y el habla popular con -s (maniquí: maniquíes/maniquís; rubí: rubíes/rubís; maní: maníes/manís; ají: ajíes/ajís).
Los monosílabos terminados en vocal generalmente forman su plural en -s (yos, pies, fes). En el nombre de vocales predominan las formas de plural con -es (aes, oes, íes).
Al formar el plural, el nombre no cambia el lugar de la acentuación (pared → paredes; médico → médicos), con dos excepciones importantes: carácter → caracteres y régimen → regímenes.
1.3. El género en el nombre
El género no es una variación regular del nombre: no hay una marca que explique por qué pared es femenino o problema masculino. En los nombres animados hay muchos femeninos terminados en -a (profesora, tía, niña), pero también femeninos que no terminan en -a (emperatriz, mujer, madre). En nombres no animados tampoco hay indicación fija (inyección, mano, radio son femeninos; colchón, burro, mapa son masculinos).
El género no se presenta como “accidente” del nombre, sino como rasgo gramatical que se aprende junto con otros rasgos (animado/no animado, común/propio, etc.). Según este criterio:
- Masculinos: admiten el determinante este (barro, lápiz, estante, lucero, Pedro, colchón).
- Femeninos: admiten el determinante esta (pared, puesta, ventana, fascinación, Lola, flor, mano).
Existen nombres femeninos singulares que comienzan por á- (a acentuada, con tilde o no) y por eufonía se acompañan de el: el ave, el alma, el alba, el agua, el hacha (no: la ave). En plural toman las: las aves, las almas, las albas, las aguas, las hachas.
Esta regla del uso de el (en vez de la) no se aplica a otros determinantes: es error decir este agua, ese ave, aquel hacha; se debe decir esta agua, esa ave, aquella hacha. Si el nombre femenino comienza por a- no acentuada, lleva siempre la: la alabanza, la avaricia, la aviación.
1.4. Clases de nombres
Se presentan clases importantes:
- Animados (personas y animales: Pedro, gato, portero, perra) y no animados (vegetales y objetos: rosa, arena, clavel, lluvia).
- Comunes (designan a todos los seres de la clase: niño, muchacho) y propios (un ser determinado: Pedro, Rodrigo).
- Concretos (objetos materiales captables por los sentidos: sastre, león, azúcar, música) y abstractos (objetos inmateriales no captables por los sentidos: virtud, pureza, pecado, alegría, tristeza, maldad, rencor, olvido).
- Contables (se pueden contar: libro, mesa, cuadro, silla) e incontables (no se pueden contar: arena, agua, azúcar, sal, carne, seda). Los incontables pueden aparecer en plural con intención enfática (las arenas, las aguas): es plural enfático.
- Ambiguos: nombres no animados sin género gramatical definido (pocos: azúcar, calor, mar, puente, dote). La RAE otorga este género a varios sustantivos usados en medicina (acné, aneurisma, callicida, enzima, esperma, herpes, nuema, etc.). No son ambiguos los casos donde el cambio de género cambia el significado (el guardia/la guardia; el frente/la frente; el cometa/la cometa; el orden/la orden; el cólera/la cólera).
- Comunes en cuanto al género: nombres animados humanos con una sola forma (testigo, mártir, patriota, pianista, astronauta, reo, suicida, juez, fiscal): masculinos con determinante/adjetivo masculino; femeninos con determinante/adjetivo femenino.
- Epicenos: nombres animados gramaticalmente siempre masculinos o siempre femeninos, aunque el ser pueda ser macho o hembra (esta pantera; la hormiga, el búho, el pez, la cigarra, la serpiente). Incluye nombres de conjuntos (multitud), nombres singulares usados para el conjunto (el hombre es mortal; el oso es fiero) y plurales para conjuntos mixtos (Mis padres..., Los reyes...).
- Individuales (en singular: un solo objeto contable: músico, estrella, poeta, árbol) y colectivos (en singular: conjunto de contables: ejército, orquesta, bosque, público, equipo, elenco, clientela).
- Singularia tantum: nombres que se usan solo en singular (Sur, este, oeste, cenit, tez, salud, sed). Pluralia tantum: nombres que se usan siempre en plural (efemérides, víveres, exequias). Grupo especial: cosas con piezas simétricas (pinzas, gafas, tijeras, alicates), con tendencia actual a usar singular.
1.5. El adjetivo
Se indica la dificultad de definir el adjetivo por su variedad de funciones y significaciones, muchas cercanas al nombre, por lo que se lo ha llamado también “nombre adjetivo”. Se menciona la sustantivación o nominalización del adjetivo (Las mujeres viejas… / Las viejas…). Es fundamental que el adjetivo se refiere principalmente al nombre y expresa un concepto dependiente.
La gramática tradicional distinguía calificativos y determinativos; en la actualidad no se distingue entre pronombres y adjetivos determinativos, y el adjetivo queda reducido a la antigua clase de los calificativos (indican cualidades). Funcionalmente: vocablos que pueden aparecer al final de la oración o acompañar al sustantivo para expresar calidad o limitar su extensión (Esa persona es buena; Esa cosa es ancha).
1.6. Accidentes gramaticales del adjetivo
Morfológicamente presenta género y número, mediante los cuales concuerda con el nombre (el lobo feroz / los lobos feroces; la mañana fría / las mañanas frías). Todos varían en número, pero no todos varían en género:
- Una terminación: marca masculino y femenino con la misma forma; concuerda solo en número (concierto breve / conciertos breves; lobo feroz; hombre célebre).
- Dos terminaciones: concuerda en género y número (traje negro/trajes negros; corbata negra/corbatas negras).
Si el adjetivo acompaña a dos o más nombres, va en plural y en masculino o femenino si todos los nombres son masculinos o femeninos; si mezcla masculinos y femeninos, va en masculino (Ríos, montañas y aldeas pintorescos).
Se describe la apócope: pérdida de fonemas finales. Bueno, malo y santo pierden la -o ante nombres masculinos singulares (buen hombre, mal año, San Juan). Santo presenta excepciones: Santo Tomás, Santo Domingo, Santo Toribio, Santo Ángel de la Guarda.
1.7. Grados del adjetivo
Los grados de significación son:
- Positivo: cualidad sin modificación (hombre alto, árbol verde).
- Comparativo: cualidad comparada:
- Igualdad: tan… como…
- Superioridad: más… que…
- Inferioridad: menos… que…
- Superlativo: grado máximo (muy alto; altísimo; celebérrimo con -érrimo, poco frecuente).
1.8. Adjetivos especificativos y explicativos (epítetos)
Los especificativos van detrás del nombre y lo distinguen del grupo (sombrero negro; hermano pequeño). Los explicativos o epítetos van detrás o delante y señalan una cualidad no necesaria para diferenciar (verde campo; suprema maestría). Se menciona el epíteto constante (blanca nieve, negra noche, etc.) y que puede empobrecer el lenguaje.
1.9. Los determinantes
Los determinantes son palabras de morfemas libres que necesariamente preceden al nombre en la estructura profunda. Sirven para señalar a qué objetos nos referimos; esta función se llama actualización. Clases: artículos, demostrativos, posesivos, indefinidos y numerales.
1.10. El artículo
El artículo se antepone a un nombre conocido ya por el oyente, por eso no se usa en cualquier situación, sino cuando el objeto está previamente determinado. Formas: el (masc. sing.), la (fem. sing.), los (masc. pl.), las (fem. pl.). Se menciona lo como artículo neutro con dos construcciones: lo + adjetivo (lo bueno…) y lo que reproduce una oración (Sí, ya lo sé). Artículo y nombre concuerdan en género y número.
1.11. Determinantes demostrativos
Se anteponen al nombre para señalar la relación espacial respecto al hablante: este (proximidad), ese (distancia media), aquel (lejanía). Concuerdan en género y número.
1.12. Determinantes posesivos
Indican pertenencia (al hablante, al oyente o a terceros) y pueden ser de un solo poseedor o de varios. Se distinguen formas átonas (monosílabas, sin acento, van delante: mi, mis; tu, tus; su, sus) y formas tónicas (bisílabas, con acento, van detrás: mío, tuyo, suyo, nuestro, vuestro, etc.).
1.13. Determinantes indefinidos
Se anteponen para indicar que se desconoce la cantidad exacta o la naturaleza. Se listan formas (un/una; otro; varios; poco; mucho; bastante; cierto; mismo; demasiado; distinto; cualquiera; algún; todo; tanto, etc.). También se incluyen: más y menos ante nombre; demás (generalmente plural; también con singular colectivo); y el distributivo cada.
1.14. Determinantes numerales
Señalan con exactitud cantidad u orden. Se mencionan cardinales, ordinales y partitivos (división). Se indica el uso de números romanos para siglos, capítulos, sucesión, etc. Se dan normas: formato de fechas (14 de enero de 2023; 14-1-2023; 14, enero, 1982), meses no deben preceder al día; abreviaturas métricas y decimales sin punto; evitar a.m./p.m.; alinear cifras por la derecha; no usar decimoprimero/decimosegundo (usar undécimo/duodécimo); cardinales 16–19 y 21–30 en una sola palabra con atención a tildes; lista de ordinales y formas como cuadragésimo, centésimo, milésimo, millonésimo.
1.15. Numeración romana
Se presentan valores: I, V, X, L, C, D, M. A la derecha suma; a la izquierda resta (IX, XL, IV, XC, CM). No repetir la misma letra más de tres veces (XXXX no; XL sí). V, L y D no se repiten. Una raya encima multiplica por millares; dos rayas multiplican por un millón.
1.16. Números partitivos
Expresan división del entero: mitad, tercio, cuarto, décimo, onceavo, treinta y unavo, noventavo, centavo.
1.17. El verbo
El verbo funciona como núcleo del predicado o del sintagma predicativo. Sus accidentes gramaticales expresan: tiempo (presente, pasado, futuro), persona (1.ª, 2.ª, 3.ª), número (singular/plural), modo (indicativo, subjuntivo, imperativo), además de aspecto y voz.
1.18. Aspecto verbal
Se distinguen: perfecto (término de la acción; formas compuestas: has escrito; lo habría explicado) e imperfecto (fin no implícito: trabajo aquí; cantaba). Se añaden: durativo (acción continua: estaba leyendo), ingresivo (inicio: empezó a llover) y frecuentativo (repetición: solían viajar). Se menciona que se resalta mediante perífrasis o frases verbales.
1.19. Voz
Activa: el sujeto realiza la acción (Isabel Allende escribió “Paula”). Pasiva: el sujeto recibe la acción (“Paula” fue escrita por Isabel Allende).
1.20. Tiempo, modo, persona y número
Tiempo: pasado/pretérito (amé, había amado), presente (amo), futuro (amaré, habré amado). Modo: indicativo (acción real), subjuntivo (probable/deseo/duda), imperativo (mandato; solo 2.ª persona: ama tú / amad vosotros; para usted/ustedes se usa presente del subjuntivo: ame/amen). Persona: 1.ª (yo), 2.ª (tú, Ud., Uds., vosotros), 3.ª (él/ella/ellos/ellas). Número: singular o plural.
1.21. Formas no personales del verbo
No tienen persona ni tiempo (se infiere por el contexto): infinitivo (acción como nombre: saltar), gerundio (acción como adverbio: saltando) y participio (acción como adjetivo: abierto).
1.22. Clases de verbos
Por infinitivo: 1.ª conjugación (-ar), 2.ª (-er), 3.ª (-ir). Auxiliares: haber y ser (tiempos compuestos; verbos gramaticalizados). Copulativos: ser y estar, unidos a sintagma nominal/adjetivo/preposición para formar predicado. Intransitivos: forman por sí solos sintagma predicativo (Los niños duermen). Transitivos: necesitan sintagma nominal para formar sintagma predicativo. Pronominales: van necesariamente con pronombre (atreverse, quejarse). Regulares: no cambian la raíz. Irregulares: cambian lexema o desinencias (vino/vinió; tuvo/tenió). Defectivos: carecen de algunos tiempos o personas (atañer; soler).
2) Partes invariables de la oración
Son clases de palabras que no cambian de forma: adverbio, preposición y conjunción (en este texto se añade además la interjección).
2.1. El adverbio
Complementa a palabras de rango secundario (verbo, adjetivo) y puede complementar a otro adverbio. Funciones: complemento circunstancial del verbo, complemento de adjetivo, complemento de adverbio. Según el aspecto formal: simples (ayer, mañana, no) y compuestos (terminados en -mente) y locuciones adverbiales. Según aspecto semántico: de modo, tiempo, lugar, duda, afirmación, negación y cantidad (con ejemplos).
2.2. La preposición
Palabra invariable que une una palabra de distinta categoría con su complemento, estableciendo relación de dependencia (mesa de madera; café con leche; lejos de aquí; voy hacia París). Lista: a, ante, bajo, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, sobre, tras. Se añaden locuciones prepositivas (debajo de, delante de, a favor de, en medio de, etc.).
2.3. La conjunción
Invariable que enlaza elementos de igual función o proposiciones. Dos grupos: coordinantes (igual jerarquía) y subordinantes (distinta jerarquía). Clases mencionadas: copulativas (y/e/ni), disyuntivas (o/u/o bien), distributivas (bien…bien; ya…ya; ora…ora; unas veces y otras), explicativas (esto es, o sea, es decir) y adversativas (pero, mas, sino, antes, aunque…, no obstante, sin embargo, por lo demás).
2.4. La interjección
No es parte específica de la oración: equivale a una oración completa y expresa afectividad. Se escriben entre signos de admiración. Se distinguen propias (¡bah!, ¡caramba!, ¡hola!, ¡huy!, ¡ay!) e impropias (¡ojo!, ¡atención!, ¡socorro!, ¡bravo!, ¡vamos!, ¡Dios mío!, etc.). También se incluyen blasfemias y juramentos, reproducción de ruidos (¡pum!, ¡plaf!), voces para guiar animales (pio, arrea, so) y fórmulas de saludo/despedida (buenos días, adiós, felices pascuas, feliz navidad).
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