Flashcards

174 tarjetas

Cuestionarios

95 preguntas

Resumen

Definición y finalidad de la RCP

La reanimación cardiopulmonar o reanimación cardiorrespiratoria (abreviada RCP) es un conjunto de maniobras temporales y normalizadas destinadas a asegurar la oxigenación de los órganos vitales cuando la circulación de la sangre se detiene súbitamente, independientemente de la causa de la parada cardiorrespiratoria.

La finalidad de la RCP es que el flujo de sangre no se detenga aun cuando la persona no esté respirando, para minimizar daños irreversibles en el cerebro y prevenir la muerte.

Paro cardíaco repentino

El paro cardíaco repentino es la pérdida repentina e inesperada de la función cardíaca, la respiración y el conocimiento. Suele surgir de una alteración eléctrica en el corazón que modifica su acción bombeadora y detiene el flujo sanguíneo al resto del cuerpo.

Es una emergencia médica. La atención inmediata y adecuada, la RCP, el tratamiento con un desfibrilador o incluso solo compresiones rápidas en el pecho pueden aumentar las probabilidades de sobrevivir hasta que llegue el personal de urgencia.

Cuando el corazón se detiene, la falta de sangre oxigenada puede causar daño cerebral en solo unos minutos. Una persona puede morir en 8 o 10 minutos.

Causas del paro cardíaco

Trastornos del sistema eléctrico del corazón

La causa inmediata suele ser una arritmia, resultado de un problema con el sistema eléctrico del corazón. El corazón tiene su propio estimulador eléctrico: el nódulo sinusal, ubicado en la cavidad superior derecha (aurícula derecha). Este genera impulsos eléctricos que fluyen de manera ordenada para sincronizar la frecuencia cardíaca y coordinar el bombeo de sangre.

Si hay problemas con el nódulo sinusal o el flujo de impulsos eléctricos, puede producirse una arritmia con latidos demasiado rápidos, lentos o irregulares. Algunas arritmias graves pueden causar una detención súbita de la función cardíaca.

La causa más frecuente del paro cardíaco es la fibrilación ventricular, cuando impulsos eléctricos rápidos y erráticos hacen que los ventrículos se agiten con pulsaciones ineficaces en lugar de bombear sangre.

En un corazón normal y sano, es poco probable un ritmo irregular duradero sin un desencadenante externo, como choque eléctrico, drogas ilegales o traumatismo en el pecho en un momento incorrecto del ciclo (muerte súbita por conmoción cardíaca).

Afecciones cardíacas que pueden desencadenar paro cardíaco repentino

  • Enfermedad de las arterias coronarias: obstrucción por colesterol y depósitos, reduce el flujo sanguíneo al corazón y puede dificultar la conducción eléctrica.
  • Ataque cardíaco: puede desencadenar fibrilación ventricular y paro; el tejido cicatricial puede generar cortocircuitos eléctricos y anomalías del ritmo.
  • Corazón dilatado (miocardiopatía): estiramiento, agrandamiento o engrosamiento del músculo cardíaco, con daño tisular y posibles arritmias.
  • Enfermedad cardíaca valvular: pérdida o estrechamiento valvular, con estiramiento/engrosamiento del músculo y mayor riesgo de arritmia.
  • Enfermedad cardíaca congénita: puede provocar paro en niños/adolescentes; aun con cirugía correctiva, el riesgo puede persistir.
  • Problemas eléctricos primarios: anomalías del ritmo cardíaco primario como síndrome de Brugada y síndrome de QT largo.

Factores de riesgo

Como el paro cardíaco repentino está vinculado con la enfermedad coronaria, comparten factores de riesgo: antecedentes familiares de enfermedad coronaria, tabaquismo, presión arterial alta, colesterol alto, obesidad, diabetes, estilo de vida sedentario y beber demasiado alcohol (más de dos copas por día).

Otros factores: episodio previo de paro o antecedentes familiares de paro, ataque cardíaco anterior, antecedentes personales o familiares de otras enfermedades cardíacas (trastornos del ritmo, defectos congénitos, insuficiencia cardíaca, cardiomiopatía), mayor edad, sexo masculino (2 a 3 veces más probabilidad), drogas ilegales (cocaína, anfetaminas) y desequilibrio nutricional (niveles bajos de potasio o magnesio).

Síntomas

Los síntomas del paro cardíaco repentino son inmediatos y drásticos: colapso súbito, falta de pulso, falta de respiración y pérdida del conocimiento.

A veces, pueden preceder otros signos: fatiga, desmayos, mareos, dolor en el pecho irradiado a hombro izquierdo, falta de aire, debilidad, palpitaciones o vómitos, aunque a menudo ocurre sin advertencia.

Tratamiento

RCP inmediata

El paro cardíaco repentino requiere acción inmediata. La RCP inmediata mantiene un flujo de sangre rica en oxígeno hacia los órganos vitales y actúa como vínculo hasta disponer de atención de emergencia más avanzada.

La RCP puede salvar vidas en emergencias como ataque cardíaco o cuasi ahogamiento cuando se detienen la respiración o los latidos. Se recomienda comenzar con compresiones de pecho.

  • Sin capacitación: realizar compresiones continuas de 100 a 120 por minuto hasta que lleguen los socorristas, sin respiración de rescate.
  • Con capacitación y confianza: comprobar pulso y respiración; si no respira o no tiene pulso en 10 segundos, iniciar 30 compresiones y luego 2 respiraciones.
  • Con capacitación pero poca práctica: solo compresiones a 100 a 120 por minuto.

Estas recomendaciones aplican a adultos, niños y bebés que necesiten RCP, pero no a recién nacidos (hasta 4 semanas).

Indicaciones y situaciones en que no se recomienda reanimar

La RCP debe practicarse en parada cardiorrespiratoria: no responde, no respira; ante la duda, iniciar compresiones.

Se recomienda reanimar salvo que exista instrucción válida de no reanimar, signos de muerte irreversible (rigor mortis, decapitación o livideces en sitios de declive) o ausencia de beneficio fisiológico por deterioro pese a tratamiento máximo (choque séptico o cardiogénico progresivos).

Desfibrilación y prioridad en el adulto

En adultos, el ritmo más frecuente en paro es la fibrilación ventricular. El tratamiento adecuado es la desfibrilación precoz. Cada minuto que pasa disminuye en 10% las posibilidades de supervivencia.

Si un adulto pierde bruscamente la conciencia y el reanimador está solo, la prioridad es alertar a los servicios de emergencia antes de comenzar la RCP, para realizar la desfibrilación lo antes posible.

Se potencia el uso de desfibriladores automáticos en sitios estratégicos (estadios, centros comerciales, aviones) para que una persona con mínimo entrenamiento pueda realizar reanimación.

Tratamiento del paro cardíaco y maniobras en el adulto

Acciones iniciales

  • Abrir la boca y extraer dentadura postiza (si tiene) y restos alimenticios o cuerpos extraños visibles.
  • Inclinar la cabeza hacia atrás, elevar la mandíbula y comenzar respiración boca-boca (conviene mascarilla de bolsillo).
  • Ventilación: con dos personas, insuflar una vez cada 5 segundos; con una persona, dos insuflaciones seguidas cada 15 segundos cuando realiza ventilación y masaje.
  • Si no se palpa pulso carotídeo, realizar masaje cardíaco (depresión del esternón de 3 a 5 cm) a 100–120 por minuto; con un solo socorrista, 30 compresiones y luego 2 ventilaciones.

Secuencia de RCP en el adulto

Las maniobras buscan sustituir el latido del corazón parado y la ventilación espontánea para aportar irrigación y oxígeno imprescindibles a las células cerebrales.

  • Comprobar que el entorno es seguro; mover solo si está en peligro y es seguro hacerlo.
  • Solicitar ayuda a alguien presente.
  • Comprobar respuesta: preguntar en voz alta y estimular ligeramente; el inconsciente no responde.
  • Observar si respira; si no respira o la respiración es bloqueante, asumir parada e iniciar RCP.
  • Si hay desfibrilador externo semiautomático, usarlo siguiendo instrucciones.
  • Si no hay desfibrilador: realizar series de 30 compresiones torácicas y 2 ventilaciones consecutivas, minimizando interrupciones.

Cómo realizar compresiones

  • Recostar en superficie firme y plana.
  • Quitar ropas del tórax.
  • Colocar el talón de una mano en la mitad inferior del esternón y el talón de la otra encima.
  • Comprimir al menos 5 cm a frecuencia mínima de 100 por minuto.
  • Tras cada compresión, dejar que el tórax vuelva a su posición normal.

Cómo realizar ventilaciones

  • Tras 30 compresiones, abrir vía aérea extendiendo la cabeza y elevando mentón.
  • Cerrar la nariz y colocar la boca sobre la boca de la víctima.
  • Realizar 2 ventilaciones (espirar 1 segundo en cada una); el tórax suele elevarse.
  • Reiniciar la secuencia 30:2 hasta que se mueva o respire o lleguen emergencias.
  • Si hay otra persona, turnarse cada 2 minutos para mantener efectividad.

Intervenciones de enfermería y cuidados postparo

El profesional de enfermería debe contar con conocimientos, habilidades, destrezas, motivación, responsabilidad, autocontrol, seguridad, liderazgo y principios éticos para actuar oportunamente y disminuir mortalidad y establecer supervivencia.

Los cuidados postparo buscan identificar y tratar la causa precipitante, además de evaluar y manejar lesión cerebral, disfunción miocárdica y respuesta sistémica por isquemia secundaria. Son el último eslabón de la cadena de supervivencia e influyen en resultados globales y calidad de recuperación neurológica.

Vía aérea y respiración

  • Mantener SatO2 entre 94–98%.
  • Establecer vía aérea avanzada.
  • Capnografía con forma de onda.
  • Ventilar para normocapnia.

Circulación

  • ECG de 12 derivaciones.
  • Obtener acceso intravenoso.
  • Objetivo TAS > 100 mmHg.
  • Restaurar normovolemia.
  • Monitorización de signos vitales.

Control de temperatura

  • Temperatura entre 32–36 °C.
  • Sedación y control de tiritona.

Prevención

La mejor estrategia es reducir el riesgo mediante controles regulares, análisis para detección de enfermedades cardíacas y estilo de vida saludable: no fumar, consumo de alcohol con moderación (no más de una a dos copas por día), dieta nutritiva y equilibrada, y mantenerse físicamente activo.

Glosario
RCP: Maniobras para asegurar oxigenación de órganos vitales cuando se detiene la circulación.
Reanimación: Conjunto de maniobras temporales y normalizadas para sostener vida.
Paro cardíaco: Pérdida repentina de función cardíaca, respiración y conocimiento.
Parada cardiorrespiratoria: Detención súbita de circulación y respiración.
Oxigenación: Asegurar aporte de oxígeno a órganos vitales durante paro.
Alteración eléctrica: Cambio en sistema eléctrico cardíaco que detiene flujo sanguíneo.
Arritmia: Ritmo cardíaco anómalo por problema del sistema eléctrico del corazón.
Nódulo sinusal: Estimulador eléctrico del corazón ubicado en aurícula derecha.
Impulsos eléctricos: Señales que sincronizan frecuencia y coordinan bombeo de sangre.
Fibrilación ventricular: Arritmia con impulsos rápidos y erráticos que impiden bombear sangre.
Enfermedad coronaria: Obstrucción arterial por colesterol que reduce flujo al corazón.
Ataque cardíaco: Evento que puede desencadenar fibrilación ventricular y paro.
Tejido cicatricial: Zona postataque que puede crear cortocircuitos eléctricos y arritmias.
Miocardiopatía: Corazón dilatado con músculo anormal y riesgo de arritmias.
Valvulopatía: Pérdida o estrechamiento valvular que aumenta riesgo de arritmia.
Congénita: Enfermedad cardíaca presente al nacimiento asociada a paro.
Brugada: Anomalía del ritmo cardíaco primario del sistema eléctrico.
QT largo: Trastorno eléctrico primario incluido como anomalía del ritmo.
Desfibrilación: Tratamiento adecuado y precoz para fibrilación ventricular.
DEA: Desfibrilador externo semiautomático usado siguiendo instrucciones.
SatO2: Saturación de oxígeno a mantener entre 94 y 98%.
Normocapnia: Ventilación orientada a niveles normales de CO2.
TAS: Tensión arterial sistólica con objetivo mayor a 100 mmHg.

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Resumen

Definición y finalidad de la RCP

La reanimación cardiopulmonar o reanimación cardiorrespiratoria (abreviada RCP) es un conjunto de maniobras temporales y normalizadas destinadas a asegurar la oxigenación de los órganos vitales cuando la circulación de la sangre se detiene súbitamente, independientemente de la causa de la parada cardiorrespiratoria.

La finalidad de la RCP es que el flujo de sangre no se detenga aun cuando la persona no esté respirando, para minimizar daños irreversibles en el cerebro y prevenir la muerte.

Paro cardíaco repentino

El paro cardíaco repentino es la pérdida repentina e inesperada de la función cardíaca, la respiración y el conocimiento. Suele surgir de una alteración eléctrica en el corazón que modifica su acción bombeadora y detiene el flujo sanguíneo al resto del cuerpo.

Es una emergencia médica. La atención inmediata y adecuada, la RCP, el tratamiento con un desfibrilador o incluso solo compresiones rápidas en el pecho pueden aumentar las probabilidades de sobrevivir hasta que llegue el personal de urgencia.

Cuando el corazón se detiene, la falta de sangre oxigenada puede causar daño cerebral en solo unos minutos. Una persona puede morir en 8 o 10 minutos.

Causas del paro cardíaco

Trastornos del sistema eléctrico del corazón

La causa inmediata suele ser una arritmia, resultado de un problema con el sistema eléctrico del corazón. El corazón tiene su propio estimulador eléctrico: el nódulo sinusal, ubicado en la cavidad superior derecha (aurícula derecha). Este genera impulsos eléctricos que fluyen de manera ordenada para sincronizar la frecuencia cardíaca y coordinar el bombeo de sangre.

Si hay problemas con el nódulo sinusal o el flujo de impulsos eléctricos, puede producirse una arritmia con latidos demasiado rápidos, lentos o irregulares. Algunas arritmias graves pueden causar una detención súbita de la función cardíaca.

La causa más frecuente del paro cardíaco es la fibrilación ventricular, cuando impulsos eléctricos rápidos y erráticos hacen que los ventrículos se agiten con pulsaciones ineficaces en lugar de bombear sangre.

En un corazón normal y sano, es poco probable un ritmo irregular duradero sin un desencadenante externo, como choque eléctrico, drogas ilegales o traumatismo en el pecho en un momento incorrecto del ciclo (muerte súbita por conmoción cardíaca).

Afecciones cardíacas que pueden desencadenar paro cardíaco repentino

  • Enfermedad de las arterias coronarias: obstrucción por colesterol y depósitos, reduce el flujo sanguíneo al corazón y puede dificultar la conducción eléctrica.
  • Ataque cardíaco: puede desencadenar fibrilación ventricular y paro; el tejido cicatricial puede generar cortocircuitos eléctricos y anomalías del ritmo.
  • Corazón dilatado (miocardiopatía): estiramiento, agrandamiento o engrosamiento del músculo cardíaco, con daño tisular y posibles arritmias.
  • Enfermedad cardíaca valvular: pérdida o estrechamiento valvular, con estiramiento/engrosamiento del músculo y mayor riesgo de arritmia.
  • Enfermedad cardíaca congénita: puede provocar paro en niños/adolescentes; aun con cirugía correctiva, el riesgo puede persistir.
  • Problemas eléctricos primarios: anomalías del ritmo cardíaco primario como síndrome de Brugada y síndrome de QT largo.

Factores de riesgo

Como el paro cardíaco repentino está vinculado con la enfermedad coronaria, comparten factores de riesgo: antecedentes familiares de enfermedad coronaria, tabaquismo, presión arterial alta, colesterol alto, obesidad, diabetes, estilo de vida sedentario y beber demasiado alcohol (más de dos copas por día).

Otros factores: episodio previo de paro o antecedentes familiares de paro, ataque cardíaco anterior, antecedentes personales o familiares de otras enfermedades cardíacas (trastornos del ritmo, defectos congénitos, insuficiencia cardíaca, cardiomiopatía), mayor edad, sexo masculino (2 a 3 veces más probabilidad), drogas ilegales (cocaína, anfetaminas) y desequilibrio nutricional (niveles bajos de potasio o magnesio).

Síntomas

Los síntomas del paro cardíaco repentino son inmediatos y drásticos: colapso súbito, falta de pulso, falta de respiración y pérdida del conocimiento.

A veces, pueden preceder otros signos: fatiga, desmayos, mareos, dolor en el pecho irradiado a hombro izquierdo, falta de aire, debilidad, palpitaciones o vómitos, aunque a menudo ocurre sin advertencia.

Tratamiento

RCP inmediata

El paro cardíaco repentino requiere acción inmediata. La RCP inmediata mantiene un flujo de sangre rica en oxígeno hacia los órganos vitales y actúa como vínculo hasta disponer de atención de emergencia más avanzada.

La RCP puede salvar vidas en emergencias como ataque cardíaco o cuasi ahogamiento cuando se detienen la respiración o los latidos. Se recomienda comenzar con compresiones de pecho.

  • Sin capacitación: realizar compresiones continuas de 100 a 120 por minuto hasta que lleguen los socorristas, sin respiración de rescate.
  • Con capacitación y confianza: comprobar pulso y respiración; si no respira o no tiene pulso en 10 segundos, iniciar 30 compresiones y luego 2 respiraciones.
  • Con capacitación pero poca práctica: solo compresiones a 100 a 120 por minuto.

Estas recomendaciones aplican a adultos, niños y bebés que necesiten RCP, pero no a recién nacidos (hasta 4 semanas).

Indicaciones y situaciones en que no se recomienda reanimar

La RCP debe practicarse en parada cardiorrespiratoria: no responde, no respira; ante la duda, iniciar compresiones.

Se recomienda reanimar salvo que exista instrucción válida de no reanimar, signos de muerte irreversible (rigor mortis, decapitación o livideces en sitios de declive) o ausencia de beneficio fisiológico por deterioro pese a tratamiento máximo (choque séptico o cardiogénico progresivos).

Desfibrilación y prioridad en el adulto

En adultos, el ritmo más frecuente en paro es la fibrilación ventricular. El tratamiento adecuado es la desfibrilación precoz. Cada minuto que pasa disminuye en 10% las posibilidades de supervivencia.

Si un adulto pierde bruscamente la conciencia y el reanimador está solo, la prioridad es alertar a los servicios de emergencia antes de comenzar la RCP, para realizar la desfibrilación lo antes posible.

Se potencia el uso de desfibriladores automáticos en sitios estratégicos (estadios, centros comerciales, aviones) para que una persona con mínimo entrenamiento pueda realizar reanimación.

Tratamiento del paro cardíaco y maniobras en el adulto

Acciones iniciales

  • Abrir la boca y extraer dentadura postiza (si tiene) y restos alimenticios o cuerpos extraños visibles.
  • Inclinar la cabeza hacia atrás, elevar la mandíbula y comenzar respiración boca-boca (conviene mascarilla de bolsillo).
  • Ventilación: con dos personas, insuflar una vez cada 5 segundos; con una persona, dos insuflaciones seguidas cada 15 segundos cuando realiza ventilación y masaje.
  • Si no se palpa pulso carotídeo, realizar masaje cardíaco (depresión del esternón de 3 a 5 cm) a 100–120 por minuto; con un solo socorrista, 30 compresiones y luego 2 ventilaciones.

Secuencia de RCP en el adulto

Las maniobras buscan sustituir el latido del corazón parado y la ventilación espontánea para aportar irrigación y oxígeno imprescindibles a las células cerebrales.

  • Comprobar que el entorno es seguro; mover solo si está en peligro y es seguro hacerlo.
  • Solicitar ayuda a alguien presente.
  • Comprobar respuesta: preguntar en voz alta y estimular ligeramente; el inconsciente no responde.
  • Observar si respira; si no respira o la respiración es bloqueante, asumir parada e iniciar RCP.
  • Si hay desfibrilador externo semiautomático, usarlo siguiendo instrucciones.
  • Si no hay desfibrilador: realizar series de 30 compresiones torácicas y 2 ventilaciones consecutivas, minimizando interrupciones.

Cómo realizar compresiones

  • Recostar en superficie firme y plana.
  • Quitar ropas del tórax.
  • Colocar el talón de una mano en la mitad inferior del esternón y el talón de la otra encima.
  • Comprimir al menos 5 cm a frecuencia mínima de 100 por minuto.
  • Tras cada compresión, dejar que el tórax vuelva a su posición normal.

Cómo realizar ventilaciones

  • Tras 30 compresiones, abrir vía aérea extendiendo la cabeza y elevando mentón.
  • Cerrar la nariz y colocar la boca sobre la boca de la víctima.
  • Realizar 2 ventilaciones (espirar 1 segundo en cada una); el tórax suele elevarse.
  • Reiniciar la secuencia 30:2 hasta que se mueva o respire o lleguen emergencias.
  • Si hay otra persona, turnarse cada 2 minutos para mantener efectividad.

Intervenciones de enfermería y cuidados postparo

El profesional de enfermería debe contar con conocimientos, habilidades, destrezas, motivación, responsabilidad, autocontrol, seguridad, liderazgo y principios éticos para actuar oportunamente y disminuir mortalidad y establecer supervivencia.

Los cuidados postparo buscan identificar y tratar la causa precipitante, además de evaluar y manejar lesión cerebral, disfunción miocárdica y respuesta sistémica por isquemia secundaria. Son el último eslabón de la cadena de supervivencia e influyen en resultados globales y calidad de recuperación neurológica.

Vía aérea y respiración

  • Mantener SatO2 entre 94–98%.
  • Establecer vía aérea avanzada.
  • Capnografía con forma de onda.
  • Ventilar para normocapnia.

Circulación

  • ECG de 12 derivaciones.
  • Obtener acceso intravenoso.
  • Objetivo TAS > 100 mmHg.
  • Restaurar normovolemia.
  • Monitorización de signos vitales.

Control de temperatura

  • Temperatura entre 32–36 °C.
  • Sedación y control de tiritona.

Prevención

La mejor estrategia es reducir el riesgo mediante controles regulares, análisis para detección de enfermedades cardíacas y estilo de vida saludable: no fumar, consumo de alcohol con moderación (no más de una a dos copas por día), dieta nutritiva y equilibrada, y mantenerse físicamente activo.

Glosario
RCP: Maniobras para asegurar oxigenación de órganos vitales cuando se detiene la circulación.
Reanimación: Conjunto de maniobras temporales y normalizadas para sostener vida.
Paro cardíaco: Pérdida repentina de función cardíaca, respiración y conocimiento.
Parada cardiorrespiratoria: Detención súbita de circulación y respiración.
Oxigenación: Asegurar aporte de oxígeno a órganos vitales durante paro.
Alteración eléctrica: Cambio en sistema eléctrico cardíaco que detiene flujo sanguíneo.
Arritmia: Ritmo cardíaco anómalo por problema del sistema eléctrico del corazón.
Nódulo sinusal: Estimulador eléctrico del corazón ubicado en aurícula derecha.
Impulsos eléctricos: Señales que sincronizan frecuencia y coordinan bombeo de sangre.
Fibrilación ventricular: Arritmia con impulsos rápidos y erráticos que impiden bombear sangre.
Enfermedad coronaria: Obstrucción arterial por colesterol que reduce flujo al corazón.
Ataque cardíaco: Evento que puede desencadenar fibrilación ventricular y paro.
Tejido cicatricial: Zona postataque que puede crear cortocircuitos eléctricos y arritmias.
Miocardiopatía: Corazón dilatado con músculo anormal y riesgo de arritmias.
Valvulopatía: Pérdida o estrechamiento valvular que aumenta riesgo de arritmia.
Congénita: Enfermedad cardíaca presente al nacimiento asociada a paro.
Brugada: Anomalía del ritmo cardíaco primario del sistema eléctrico.
QT largo: Trastorno eléctrico primario incluido como anomalía del ritmo.
Desfibrilación: Tratamiento adecuado y precoz para fibrilación ventricular.
DEA: Desfibrilador externo semiautomático usado siguiendo instrucciones.
SatO2: Saturación de oxígeno a mantener entre 94 y 98%.
Normocapnia: Ventilación orientada a niveles normales de CO2.
TAS: Tensión arterial sistólica con objetivo mayor a 100 mmHg.