Soporte básico de vida
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Soporte básico de vida
40 preguntas
Soporte básico de vida y primeros auxilios: ideas centrales
El soporte básico de vida es un nivel de atención para pacientes con enfermedades o lesiones que amenazan la vida, aplicado de manera precoz hasta que el paciente reciba una atención médica completa y más especializada.
Se utiliza en emergencias prehospitalarias y puede suministrarse incluso sin equipos médicos. Puede ser practicado por personal capacitado (como técnicos en emergencias médicas) y por personas formadas (por ejemplo, la Cruz Roja).
Soporte vital básico
El soporte vital básico comprende maniobras sencillas realizadas sin instrumento alguno, solo con las manos, capaces de salvar la vida de una persona.
Incluye situaciones potenciales de riesgo como: funciones vitales, hemorragias, reanimación cardiopulmonar, quemaduras, intoxicación y envenenamiento, traumatismos, inmovilizaciones, vendajes, cuerpos extraños, obstrucción de vías aéreas y pérdida de conocimiento.
Las dos funciones fundamentales para la supervivencia son la respiración y la circulación de la sangre. Si existe mal funcionamiento o inactividad completa de alguna de estas, la persona puede morir en menos de 10 minutos, por lo que es clave actuar rápidamente.
Ambas funciones están interconectadas: si falla una, la otra también lo hará. Si una persona se atraganta y no respira, queda inconsciente por falta de oxígeno en el cerebro y luego falla la circulación; si falla la circulación por parada cardíaca o hemorragia masiva, la persona queda inconsciente porque no llega sangre al cerebro y los pulmones dejan de funcionar en segundos.
En ambos casos, la persona puede estar en paro cardiorrespiratorio y la forma de salvar la vida es realizar maniobras de reanimación.
Primeros auxilios
Los primeros auxilios son medidas terapéuticas urgentes aplicadas a víctimas de accidentes o enfermedades repentinas hasta disponer de tratamiento especializado.
Su propósito es aliviar el dolor y la ansiedad y evitar el agravamiento del estado del herido o enfermo. En casos extremos, son necesarios para evitar la muerte hasta conseguir asistencia médica.
Varían según las necesidades de la víctima y los conocimientos del socorrista. Es tan importante saber qué no se debe hacer como saber qué hacer, ya que una medida mal aplicada puede causar complicaciones graves.
Principios fundamentales: P.A.S.
Los tres principios básicos, por orden de prioridad, son: Proteger, Alertar y Socorrer (P.A.S.).
Proteger
Antes de prestar atención, se valora si la escena es segura, para protegerse y proteger a la víctima. Se busca evitar daños al auxiliador y que se agraven las lesiones.
- Estacionar el vehículo fuera de la calzada en un lugar seguro.
- Mantener encendida la señalización de emergencia.
- Colocarse chaleco reflectante antes de bajar y verificar que es seguro.
- Colocar triángulos de emergencia antes y después del accidente a ~150 metros.
- Desconectar el contacto y asegurar vehículos con freno de mano.
- Señalizar derrames y pedir que se eche tierra o arena encima.
- No fumar en las proximidades.
- De noche, iluminar con linternas o faros y pedir apoyo a otros conductores.
- Con niebla, extremar señalización e iluminación.
- Si hay fuego y no han llegado bomberos, intentar apagar con extintor en polvo.
- Salvo peligro, no movilizar a la víctima de la posición en que fue encontrada.
Alertar
Si el lugar es seguro, se debe alertar a los servicios de emergencias. Al llamar, se solicita información imprescindible para:
- Localizar el lugar de la urgencia.
- Conocer el tipo de urgencia y si se requieren bomberos o policía además de servicios sanitarios.
- Informar riesgos reales o potenciales: vertidos, incendio, derrumbe, explosión, etc.
- Indicar número de víctimas y estado, para definir cuántas ambulancias y su tipo, y recibir consejos de primeros auxilios por teléfono.
Socorrer
El objetivo es socorrer correctamente, lo cual exige evaluación del herido:
- Hacer recuento de víctimas; pueden estar despedidas o atrapadas fuera de vista; preguntar cuántos viajaban y revisar alrededores.
- No atender primero al que más grita o luce peor; no necesariamente es el más grave.
- Limpiar la boca y liberar de ropa que oprima.
- Observar conciencia y respiración; si no respira con normalidad, movilizar lo menos bruscamente posible e iniciar resucitación.
- Verificar sangrado; si hay hemorragia, colocar paño limpio y presionar sobre el punto sangrante al menos 10 minutos; si se empapa, no levantar, poner otro encima.
- No mover a accidentados salvo peligro vital.
- Mantener al herido caliente, tranquilizarlo y no dejarlo solo; si empeora, contactar nuevamente a emergencias sanitarias.
Valoración de la persona accidentada
- Indagar el estado de conciencia: explorar signos físicos y cambios de comportamiento.
- Se practica usualmente después de escuchar la historia del caso y síntomas.
- El examen debe ser completo y cuidadoso, evitando manipulación excesiva e innecesaria.
- El lesionado debe permanecer a la intemperie el menor tiempo posible; se puede examinar manteniendo la mayor parte del cuerpo cubierta.
- Usar frazadas en el manejo inmediato; retirar parcialmente para examinar regiones y volver a cubrirlas.
- Ser metódico y ordenado según el accidente o enfermedad y las necesidades.
- El primer paso del examen es la inspección: revisar con cautela antes de tocar, comparando para detectar deformidades.
- Luego palpar cuidadosamente la parte afectada, con especial atención a los huesos.
- En lesionado consciente se busca descubrir partes sensibles; en inconsciente el método también es útil.
Recursos
Soporte básico de vida
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Soporte básico de vida y primeros auxilios: ideas centrales
El soporte básico de vida es un nivel de atención para pacientes con enfermedades o lesiones que amenazan la vida, aplicado de manera precoz hasta que el paciente reciba una atención médica completa y más especializada.
Se utiliza en emergencias prehospitalarias y puede suministrarse incluso sin equipos médicos. Puede ser practicado por personal capacitado (como técnicos en emergencias médicas) y por personas formadas (por ejemplo, la Cruz Roja).
Soporte vital básico
El soporte vital básico comprende maniobras sencillas realizadas sin instrumento alguno, solo con las manos, capaces de salvar la vida de una persona.
Incluye situaciones potenciales de riesgo como: funciones vitales, hemorragias, reanimación cardiopulmonar, quemaduras, intoxicación y envenenamiento, traumatismos, inmovilizaciones, vendajes, cuerpos extraños, obstrucción de vías aéreas y pérdida de conocimiento.
Las dos funciones fundamentales para la supervivencia son la respiración y la circulación de la sangre. Si existe mal funcionamiento o inactividad completa de alguna de estas, la persona puede morir en menos de 10 minutos, por lo que es clave actuar rápidamente.
Ambas funciones están interconectadas: si falla una, la otra también lo hará. Si una persona se atraganta y no respira, queda inconsciente por falta de oxígeno en el cerebro y luego falla la circulación; si falla la circulación por parada cardíaca o hemorragia masiva, la persona queda inconsciente porque no llega sangre al cerebro y los pulmones dejan de funcionar en segundos.
En ambos casos, la persona puede estar en paro cardiorrespiratorio y la forma de salvar la vida es realizar maniobras de reanimación.
Primeros auxilios
Los primeros auxilios son medidas terapéuticas urgentes aplicadas a víctimas de accidentes o enfermedades repentinas hasta disponer de tratamiento especializado.
Su propósito es aliviar el dolor y la ansiedad y evitar el agravamiento del estado del herido o enfermo. En casos extremos, son necesarios para evitar la muerte hasta conseguir asistencia médica.
Varían según las necesidades de la víctima y los conocimientos del socorrista. Es tan importante saber qué no se debe hacer como saber qué hacer, ya que una medida mal aplicada puede causar complicaciones graves.
Principios fundamentales: P.A.S.
Los tres principios básicos, por orden de prioridad, son: Proteger, Alertar y Socorrer (P.A.S.).
Proteger
Antes de prestar atención, se valora si la escena es segura, para protegerse y proteger a la víctima. Se busca evitar daños al auxiliador y que se agraven las lesiones.
- Estacionar el vehículo fuera de la calzada en un lugar seguro.
- Mantener encendida la señalización de emergencia.
- Colocarse chaleco reflectante antes de bajar y verificar que es seguro.
- Colocar triángulos de emergencia antes y después del accidente a ~150 metros.
- Desconectar el contacto y asegurar vehículos con freno de mano.
- Señalizar derrames y pedir que se eche tierra o arena encima.
- No fumar en las proximidades.
- De noche, iluminar con linternas o faros y pedir apoyo a otros conductores.
- Con niebla, extremar señalización e iluminación.
- Si hay fuego y no han llegado bomberos, intentar apagar con extintor en polvo.
- Salvo peligro, no movilizar a la víctima de la posición en que fue encontrada.
Alertar
Si el lugar es seguro, se debe alertar a los servicios de emergencias. Al llamar, se solicita información imprescindible para:
- Localizar el lugar de la urgencia.
- Conocer el tipo de urgencia y si se requieren bomberos o policía además de servicios sanitarios.
- Informar riesgos reales o potenciales: vertidos, incendio, derrumbe, explosión, etc.
- Indicar número de víctimas y estado, para definir cuántas ambulancias y su tipo, y recibir consejos de primeros auxilios por teléfono.
Socorrer
El objetivo es socorrer correctamente, lo cual exige evaluación del herido:
- Hacer recuento de víctimas; pueden estar despedidas o atrapadas fuera de vista; preguntar cuántos viajaban y revisar alrededores.
- No atender primero al que más grita o luce peor; no necesariamente es el más grave.
- Limpiar la boca y liberar de ropa que oprima.
- Observar conciencia y respiración; si no respira con normalidad, movilizar lo menos bruscamente posible e iniciar resucitación.
- Verificar sangrado; si hay hemorragia, colocar paño limpio y presionar sobre el punto sangrante al menos 10 minutos; si se empapa, no levantar, poner otro encima.
- No mover a accidentados salvo peligro vital.
- Mantener al herido caliente, tranquilizarlo y no dejarlo solo; si empeora, contactar nuevamente a emergencias sanitarias.
Valoración de la persona accidentada
- Indagar el estado de conciencia: explorar signos físicos y cambios de comportamiento.
- Se practica usualmente después de escuchar la historia del caso y síntomas.
- El examen debe ser completo y cuidadoso, evitando manipulación excesiva e innecesaria.
- El lesionado debe permanecer a la intemperie el menor tiempo posible; se puede examinar manteniendo la mayor parte del cuerpo cubierta.
- Usar frazadas en el manejo inmediato; retirar parcialmente para examinar regiones y volver a cubrirlas.
- Ser metódico y ordenado según el accidente o enfermedad y las necesidades.
- El primer paso del examen es la inspección: revisar con cautela antes de tocar, comparando para detectar deformidades.
- Luego palpar cuidadosamente la parte afectada, con especial atención a los huesos.
- En lesionado consciente se busca descubrir partes sensibles; en inconsciente el método también es útil.
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