Flashcards

102 tarjetas

Cuestionarios

53 preguntas

Resumen

Función de la sangre y gravedad de la hemorragia

La sangre transporta nutrientes y oxígeno a las células y ayuda a mantener la temperatura interna del cuerpo humano. Cuando ocurre una hemorragia, la oxigenación de células y tejidos disminuye y puede llevar a la muerte de los tejidos.

La pérdida de sangre puede producir shock hipovolémico y, si no se corrige, empeora hasta un paro cardiaco y la muerte. Por ello, la actuación del socorrista debe ser inmediata y decidida.

Definición y causas

Hemorragia es la salida de sangre de los vasos sanguíneos por la rotura de los mismos.

Las hemorragias pueden ser producidas por corte o traumatismo que rompe las paredes vasculares. Son frecuentes en: lesiones o heridas abiertas, traumatismos severos, sangrado nasal, fracturas expuestas y hematomas.

Clasificación de las hemorragias

Según su naturaleza

  • Externas: la sangre sale al exterior por una herida; las más importantes suelen ser en extremidades por exposición a traumatismos y por arterias más superficiales.
  • Internas: se producen dentro del organismo; la sangre no se ve, pero se detectan por signos y síntomas de shock.
  • Provenientes de orificios naturales (exteriorizadas): hemorragias internas que salen al exterior por oído, nariz, boca, ano o genitales.

Según su procedencia

  • Arterial: sangre rojo vivo, flujo intermitente, sincrónico con el pulso y de gran presión.
  • Venosa: sangre rojo oscuro, flujo continuo.
  • Capilar: color intermedio, salida en pequeñas gotas.

Tratamiento: primeros auxilios

En todos los casos, y especialmente en la hemorragia interna, se debe evaluar respiración y circulación, valorar síntomas de shock y asegurar la permeabilidad de la vía aérea. Se recomienda acostar a la víctima para prevenir lipotimias o desmayos y realizar traslado urgente a un centro asistencial.

Si la fuente está en la cabeza, se acuesta a la víctima con la cabeza más alta que el resto del cuerpo para evitar mayor pérdida de sangre.

Actuación ante hemorragias externas en extremidades

Posición anti shock

Acostar a la víctima con las piernas elevadas para favorecer el riego sanguíneo cerebral. Elevar el miembro afectado para reducir la presión en la zona y controlar antes la hemorragia.

Compresión directa

Cubrir con gasas, tela o camiseta limpia, presionar constante y con fuerza sin retirar. Se forman coágulos que taponan la herida; si se quita, la herida se vuelve a abrir. Si se empapa, colocar más apósitos encima. Presionar al menos diez minutos y, si se controla, vendar.

Compresión de la arteria

Si no se resuelve o no se puede comprimir la herida (por ejemplo, en fracturas abiertas), presionar la arteria que riega la extremidad: en la pierna la femoral (junto a la ingle) y en el brazo la humeral (parte interior del bíceps). Comprimir la arteria contra el hueso (fémur o húmero) y mantener hasta que llegue la asistencia médica. Como medida extrema, considerar torniquete.

Torniquete

Última opción y solo en casos extremos. Se coloca entre la herida y el corazón. Evitar cuerda o alambre; usar banda ancha como pañuelo plegado (≈ 5 cm). Riesgo severo: necrosis por falta de riego.

  1. Colocar banda a 3 cm por encima de la herida, nunca sobre codo o rodilla.
  2. Dar un par de vueltas y hacer un nudo simple.
  3. Colocar un palo y anudar con nudo doble.
  4. Girar el palo hasta que la hemorragia cese.
  5. Fijar el palo para que no se afloje.
  6. Comprobar cada 10–15 min aflojando para ver si coagulación detuvo sangrado; si no, apretar. Esto también ayuda a oxigenar la extremidad.
  7. Si cesó, limpiar bien la herida y vendar si se puede.
  8. Anotar hora y localización del torniquete en lugar visible y mantenerlo a la vista; trasladar inmediatamente al centro asistencial.

Amputaciones: conservación del miembro

Si hay amputación, se puede mantener el miembro “vivo” para reimplante o reconstrucción: envolver en paño limpio, colocar en bolsa cerrada y poner la pieza en recipiente con agua y hielo o hielo directo, idealmente a 4°C.

Actuación en hemorragias internas

Son difíciles de evidenciar; se sospechan con traumatismos considerables o heridas por arma blanca o fuego, y si la víctima presenta palidez, sudoración, mareos y pulso débil y rápido.

  • Acostar en posición horizontal y elevar extremidades inferiores para que queden sobre la altura de la cabeza.
  • No administrar líquidos ni medicamentos por vía oral.
  • Cubrir al lesionado para evitar enfriamiento.
  • Trasladar inmediatamente al centro asistencial más cercano.

Signos y síntomas de shock

  • Alteración de la consciencia: mareo, confusión.
  • Estado ansioso o nervioso.
  • Pulso rápido y débil.
  • Respiración rápida y superficial.
  • Palidez de mucosas.
  • Sudoración fría y pegajosa (manos, pies, cara y pecho).

Volumen sanguíneo y pérdidas

En un adulto hay aproximadamente cinco litros de sangre. La pérdida de un litro y medio provoca un shock grave. En una donación se extrae casi medio litro.

Hemorragias por orificios naturales

  • Otorragia: por el oído.
  • Epistaxis: por fosas nasales.
  • Hemoptisis: por boca de origen respiratorio; tos y sangre roja con esputo.
  • Hematemesis: por boca de origen digestivo; vómitos con sangre roja o negra (digerida).
  • Melena: sangre digerida por el ano, como petróleo, sola o con heces, maloliente; puede aparecer con 50–60 cc y originarse en esófago, estómago o intestino delgado, o ser secundaria a hemoptisis/epistaxis ingerida.
  • Hematuria: sangre por la uretra, pura o mezclada con orina.
Glosario
Sangre: Transporta nutrientes y oxígeno y mantiene la temperatura interna.
Hemorragia: Salida de sangre por rotura de vasos sanguíneos.
Oxigenación: Aporte de oxígeno a células y tejidos mediante la sangre.
Shock: Estado de deterioro por pérdida de volumen sanguíneo con signos específicos.
Hipovolémico: Tipo de shock por pérdida de sangre o volumen circulante.
Paro cardiaco: Detención del corazón tras empeoramiento del shock no corregido.
Etiología: Causas que originan la hemorragia.
Rotura vascular: Ruptura de paredes de vasos sanguíneos por corte o traumatismo.
Externa: Hemorragia que sale al exterior por una herida.
Interna: Hemorragia dentro del organismo sin salida visible al exterior.
Exteriorizada: Hemorragia interna que sale por orificio natural.
Arterial: Sangre rojo vivo, intermitente y sincrónica con pulso, alta presión.
Venosa: Sangre rojo oscuro con flujo continuo.
Capilar: Sangre de color intermedio que sale en pequeñas gotas.
Compresión directa: Presión constante sobre apósito sin retirarlo para formar coágulos.
Apósito: Material limpio que cubre la herida y ayuda a taponar el sangrado.
Coágulo: Tapón de sangre que ayuda a cerrar la herida durante la presión.
Posición antishock: Decúbito con piernas elevadas para favorecer riego cerebral.
Compresión arterial: Presión sobre arteria principal contra el hueso para frenar sangrado.
Torniquete: Banda entre herida y corazón para casos extremos con riesgo de necrosis.
Necrosis: Muerte del tejido por falta de riego sanguíneo.

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Función de la sangre y gravedad de la hemorragia

La sangre transporta nutrientes y oxígeno a las células y ayuda a mantener la temperatura interna del cuerpo humano. Cuando ocurre una hemorragia, la oxigenación de células y tejidos disminuye y puede llevar a la muerte de los tejidos.

La pérdida de sangre puede producir shock hipovolémico y, si no se corrige, empeora hasta un paro cardiaco y la muerte. Por ello, la actuación del socorrista debe ser inmediata y decidida.

Definición y causas

Hemorragia es la salida de sangre de los vasos sanguíneos por la rotura de los mismos.

Las hemorragias pueden ser producidas por corte o traumatismo que rompe las paredes vasculares. Son frecuentes en: lesiones o heridas abiertas, traumatismos severos, sangrado nasal, fracturas expuestas y hematomas.

Clasificación de las hemorragias

Según su naturaleza

  • Externas: la sangre sale al exterior por una herida; las más importantes suelen ser en extremidades por exposición a traumatismos y por arterias más superficiales.
  • Internas: se producen dentro del organismo; la sangre no se ve, pero se detectan por signos y síntomas de shock.
  • Provenientes de orificios naturales (exteriorizadas): hemorragias internas que salen al exterior por oído, nariz, boca, ano o genitales.

Según su procedencia

  • Arterial: sangre rojo vivo, flujo intermitente, sincrónico con el pulso y de gran presión.
  • Venosa: sangre rojo oscuro, flujo continuo.
  • Capilar: color intermedio, salida en pequeñas gotas.

Tratamiento: primeros auxilios

En todos los casos, y especialmente en la hemorragia interna, se debe evaluar respiración y circulación, valorar síntomas de shock y asegurar la permeabilidad de la vía aérea. Se recomienda acostar a la víctima para prevenir lipotimias o desmayos y realizar traslado urgente a un centro asistencial.

Si la fuente está en la cabeza, se acuesta a la víctima con la cabeza más alta que el resto del cuerpo para evitar mayor pérdida de sangre.

Actuación ante hemorragias externas en extremidades

Posición anti shock

Acostar a la víctima con las piernas elevadas para favorecer el riego sanguíneo cerebral. Elevar el miembro afectado para reducir la presión en la zona y controlar antes la hemorragia.

Compresión directa

Cubrir con gasas, tela o camiseta limpia, presionar constante y con fuerza sin retirar. Se forman coágulos que taponan la herida; si se quita, la herida se vuelve a abrir. Si se empapa, colocar más apósitos encima. Presionar al menos diez minutos y, si se controla, vendar.

Compresión de la arteria

Si no se resuelve o no se puede comprimir la herida (por ejemplo, en fracturas abiertas), presionar la arteria que riega la extremidad: en la pierna la femoral (junto a la ingle) y en el brazo la humeral (parte interior del bíceps). Comprimir la arteria contra el hueso (fémur o húmero) y mantener hasta que llegue la asistencia médica. Como medida extrema, considerar torniquete.

Torniquete

Última opción y solo en casos extremos. Se coloca entre la herida y el corazón. Evitar cuerda o alambre; usar banda ancha como pañuelo plegado (≈ 5 cm). Riesgo severo: necrosis por falta de riego.

  1. Colocar banda a 3 cm por encima de la herida, nunca sobre codo o rodilla.
  2. Dar un par de vueltas y hacer un nudo simple.
  3. Colocar un palo y anudar con nudo doble.
  4. Girar el palo hasta que la hemorragia cese.
  5. Fijar el palo para que no se afloje.
  6. Comprobar cada 10–15 min aflojando para ver si coagulación detuvo sangrado; si no, apretar. Esto también ayuda a oxigenar la extremidad.
  7. Si cesó, limpiar bien la herida y vendar si se puede.
  8. Anotar hora y localización del torniquete en lugar visible y mantenerlo a la vista; trasladar inmediatamente al centro asistencial.

Amputaciones: conservación del miembro

Si hay amputación, se puede mantener el miembro “vivo” para reimplante o reconstrucción: envolver en paño limpio, colocar en bolsa cerrada y poner la pieza en recipiente con agua y hielo o hielo directo, idealmente a 4°C.

Actuación en hemorragias internas

Son difíciles de evidenciar; se sospechan con traumatismos considerables o heridas por arma blanca o fuego, y si la víctima presenta palidez, sudoración, mareos y pulso débil y rápido.

  • Acostar en posición horizontal y elevar extremidades inferiores para que queden sobre la altura de la cabeza.
  • No administrar líquidos ni medicamentos por vía oral.
  • Cubrir al lesionado para evitar enfriamiento.
  • Trasladar inmediatamente al centro asistencial más cercano.

Signos y síntomas de shock

  • Alteración de la consciencia: mareo, confusión.
  • Estado ansioso o nervioso.
  • Pulso rápido y débil.
  • Respiración rápida y superficial.
  • Palidez de mucosas.
  • Sudoración fría y pegajosa (manos, pies, cara y pecho).

Volumen sanguíneo y pérdidas

En un adulto hay aproximadamente cinco litros de sangre. La pérdida de un litro y medio provoca un shock grave. En una donación se extrae casi medio litro.

Hemorragias por orificios naturales

  • Otorragia: por el oído.
  • Epistaxis: por fosas nasales.
  • Hemoptisis: por boca de origen respiratorio; tos y sangre roja con esputo.
  • Hematemesis: por boca de origen digestivo; vómitos con sangre roja o negra (digerida).
  • Melena: sangre digerida por el ano, como petróleo, sola o con heces, maloliente; puede aparecer con 50–60 cc y originarse en esófago, estómago o intestino delgado, o ser secundaria a hemoptisis/epistaxis ingerida.
  • Hematuria: sangre por la uretra, pura o mezclada con orina.
Glosario
Sangre: Transporta nutrientes y oxígeno y mantiene la temperatura interna.
Hemorragia: Salida de sangre por rotura de vasos sanguíneos.
Oxigenación: Aporte de oxígeno a células y tejidos mediante la sangre.
Shock: Estado de deterioro por pérdida de volumen sanguíneo con signos específicos.
Hipovolémico: Tipo de shock por pérdida de sangre o volumen circulante.
Paro cardiaco: Detención del corazón tras empeoramiento del shock no corregido.
Etiología: Causas que originan la hemorragia.
Rotura vascular: Ruptura de paredes de vasos sanguíneos por corte o traumatismo.
Externa: Hemorragia que sale al exterior por una herida.
Interna: Hemorragia dentro del organismo sin salida visible al exterior.
Exteriorizada: Hemorragia interna que sale por orificio natural.
Arterial: Sangre rojo vivo, intermitente y sincrónica con pulso, alta presión.
Venosa: Sangre rojo oscuro con flujo continuo.
Capilar: Sangre de color intermedio que sale en pequeñas gotas.
Compresión directa: Presión constante sobre apósito sin retirarlo para formar coágulos.
Apósito: Material limpio que cubre la herida y ayuda a taponar el sangrado.
Coágulo: Tapón de sangre que ayuda a cerrar la herida durante la presión.
Posición antishock: Decúbito con piernas elevadas para favorecer riego cerebral.
Compresión arterial: Presión sobre arteria principal contra el hueso para frenar sangrado.
Torniquete: Banda entre herida y corazón para casos extremos con riesgo de necrosis.
Necrosis: Muerte del tejido por falta de riego sanguíneo.