La Comunicación y el Lenguaje
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La Comunicación y el Lenguaje
87 preguntas
La comunicación y el lenguaje: visión general
El ser humano es un ser enteramente social. Desde que nacemos iniciamos contacto con los demás y, en ese proceso, la comunicación está siempre presente. Cada vez que se transmite un mensaje de un ser a otro, podemos hablar de comunicación, tanto en humanos como en otros seres vivos.
La comunicación es el proceso que tiene por finalidad transmitir un mensaje de un ser a otro y constituye la base de las relaciones humanas. No es un fenómeno exclusivamente humano, pero en las personas alcanza su máxima complejidad gracias al lenguaje.
Señales, signos y representación de la realidad
Para poder comunicarse, el ser humano ha creado múltiples señales y signos. Estos signos sirven para designar objetos materiales o de pensamiento y son una forma de representar la realidad en nuestra mente.
Por ejemplo, una cruz roja puede sugerir la proximidad de un hospital: la cruz roja es el signo y el hospital es la realidad a la que se refiere el signo. De este modo, los signos actúan como puentes entre la realidad y nuestras ideas.
Clases de signos
Según el sentido por el que los percibimos, distinguimos:
- Signos visuales: se perciben por la vista, como la luz de un semáforo.
- Signos auditivos: se perciben por el oído, como la sirena de una ambulancia.
Según su forma o sistema de comunicación, distinguimos:
- Signos lingüísticos: basados en el lenguaje humano, por ejemplo las palabras.
- Signos no lingüísticos: basados en sistemas de comunicación no verbales, como los gestos.
Constituyentes del signo
Todo signo tiene dos componentes básicos:
- Significante: gesto, sonido, imagen, palabra u otro estímulo con el que pretendemos decir algo (por ejemplo, una cruz verde en una fachada).
- Significado: idea que queremos transmitir con ese significante (en el ejemplo, la idea de que hay una farmacia cercana).
La unión de significante y significado es lo que forma el signo.
Elementos del acto de comunicación
En todo acto comunicativo intervienen varios elementos que se relacionan entre sí y permiten que el mensaje circule:
- Emisor: ser o sujeto que inicia y construye el mensaje; promueve la comunicación.
- Receptor: sujeto que recibe, interpreta y decodifica el mensaje.
- Mensaje: información que el emisor transmite al receptor (datos, órdenes, sugerencias, críticas, etc.).
- Canal: medio a través del cual se transmite el mensaje (sentidos, televisión, libro, radio, cine, etc.).
- Código: sistema o conjunto de signos con el que se construye el mensaje; emisor y receptor deben compartirlo (el más común es el idioma).
- Referente: realidad externa (objetos, hechos, personas) a la que hace referencia el mensaje.
- Situación: conjunto de circunstancias que rodean el acto de comunicación.
- Contexto: lo que se expresa antes y después del mensaje y ayuda a interpretarlo correctamente.
La comunicación como relación social
El acto de comunicación supone una relación social entre emisor y receptor, que influye en la forma del mensaje. El emisor decide que el receptor debe saber o hacer algo: ese es el motivo de la comunicación.
Por ejemplo, cuando una empresa quiere dar a conocer su producto, la empresa es el emisor, el anuncio es el mensaje, el público es el receptor y los medios (televisión, radio, prensa) son el canal. El mensaje que se transmite no solo aporta información, también puede expresar órdenes, sugerencias o críticas, y puede modificar el conocimiento o la conducta del receptor.
Condiciones para una comunicación eficaz
La comunicación solo se produce realmente cuando el receptor interpreta correctamente el mensaje que recibe. Para ello deben cumplirse ciertas condiciones:
- Que el mensaje llegue con claridad al receptor, sin ruidos ni interferencias.
- Que el mensaje esté correctamente construido y contenga información coherente.
- Que el receptor interprete adecuadamente las intenciones del emisor.
- Que la realidad a la que se refiere el mensaje sea adecuada al nivel de conocimiento del receptor (por ejemplo, un texto médico resultará difícil para quien no tiene formación en medicina).
Lenguaje, lengua y gramática
Los seres humanos poseemos un instrumento específico para comunicarnos: el lenguaje. Es la facultad que tenemos todas las personas para comunicarnos utilizando signos orales; este código lingüístico es el principal medio de comunicación.
La facultad general del lenguaje se concreta en el uso de una o varias lenguas. Llamamos lengua al idioma concreto que comparte una comunidad de hablantes: por ejemplo, el español o castellano, el francés, el inglés, el guaraní o el quechua.
Las lenguas están constituidas por signos lingüísticos que emitimos oralmente. Así, la palabra mesa es un signo lingüístico, igual que la expresión ojo de buey para designar las ventanas redondas de los barcos.
La lengua como sistema de signos y reglas
Los signos que componen una lengua se relacionan entre sí según ciertas reglas. Esas reglas regulan la formación y la combinación de los signos y constituyen la gramática de la lengua.
Por ejemplo, la oración La niña esperan a su padre resulta inaceptable porque viola las reglas de concordancia; la forma correcta sería La niña espera a su padre. De este modo, signos y reglas son los dos constituyentes fundamentales de las lenguas.
Cada lengua puede entenderse como un código: un sistema formado por un conjunto de signos lingüísticos relacionados entre sí y un conjunto de reglas que rigen su formación y combinación.
Resumen final
En síntesis, la comunicación es un proceso social básico que permite transmitir mensajes entre seres, apoyándose en signos y códigos compartidos. Para que el acto comunicativo sea eficaz deben funcionar correctamente sus elementos (emisor, receptor, mensaje, canal, código, referente, situación y contexto) y cumplirse ciertas condiciones de claridad, coherencia y adecuación.
El lenguaje es la facultad humana que hace posible la comunicación; las lenguas concretan esa facultad en sistemas de signos y reglas que forman la gramática. Comprender estos conceptos es fundamental para analizar cómo nos comunicamos y cómo el lenguaje organiza nuestra vida social y profesional.
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La comunicación y el lenguaje: visión general
El ser humano es un ser enteramente social. Desde que nacemos iniciamos contacto con los demás y, en ese proceso, la comunicación está siempre presente. Cada vez que se transmite un mensaje de un ser a otro, podemos hablar de comunicación, tanto en humanos como en otros seres vivos.
La comunicación es el proceso que tiene por finalidad transmitir un mensaje de un ser a otro y constituye la base de las relaciones humanas. No es un fenómeno exclusivamente humano, pero en las personas alcanza su máxima complejidad gracias al lenguaje.
Señales, signos y representación de la realidad
Para poder comunicarse, el ser humano ha creado múltiples señales y signos. Estos signos sirven para designar objetos materiales o de pensamiento y son una forma de representar la realidad en nuestra mente.
Por ejemplo, una cruz roja puede sugerir la proximidad de un hospital: la cruz roja es el signo y el hospital es la realidad a la que se refiere el signo. De este modo, los signos actúan como puentes entre la realidad y nuestras ideas.
Clases de signos
Según el sentido por el que los percibimos, distinguimos:
- Signos visuales: se perciben por la vista, como la luz de un semáforo.
- Signos auditivos: se perciben por el oído, como la sirena de una ambulancia.
Según su forma o sistema de comunicación, distinguimos:
- Signos lingüísticos: basados en el lenguaje humano, por ejemplo las palabras.
- Signos no lingüísticos: basados en sistemas de comunicación no verbales, como los gestos.
Constituyentes del signo
Todo signo tiene dos componentes básicos:
- Significante: gesto, sonido, imagen, palabra u otro estímulo con el que pretendemos decir algo (por ejemplo, una cruz verde en una fachada).
- Significado: idea que queremos transmitir con ese significante (en el ejemplo, la idea de que hay una farmacia cercana).
La unión de significante y significado es lo que forma el signo.
Elementos del acto de comunicación
En todo acto comunicativo intervienen varios elementos que se relacionan entre sí y permiten que el mensaje circule:
- Emisor: ser o sujeto que inicia y construye el mensaje; promueve la comunicación.
- Receptor: sujeto que recibe, interpreta y decodifica el mensaje.
- Mensaje: información que el emisor transmite al receptor (datos, órdenes, sugerencias, críticas, etc.).
- Canal: medio a través del cual se transmite el mensaje (sentidos, televisión, libro, radio, cine, etc.).
- Código: sistema o conjunto de signos con el que se construye el mensaje; emisor y receptor deben compartirlo (el más común es el idioma).
- Referente: realidad externa (objetos, hechos, personas) a la que hace referencia el mensaje.
- Situación: conjunto de circunstancias que rodean el acto de comunicación.
- Contexto: lo que se expresa antes y después del mensaje y ayuda a interpretarlo correctamente.
La comunicación como relación social
El acto de comunicación supone una relación social entre emisor y receptor, que influye en la forma del mensaje. El emisor decide que el receptor debe saber o hacer algo: ese es el motivo de la comunicación.
Por ejemplo, cuando una empresa quiere dar a conocer su producto, la empresa es el emisor, el anuncio es el mensaje, el público es el receptor y los medios (televisión, radio, prensa) son el canal. El mensaje que se transmite no solo aporta información, también puede expresar órdenes, sugerencias o críticas, y puede modificar el conocimiento o la conducta del receptor.
Condiciones para una comunicación eficaz
La comunicación solo se produce realmente cuando el receptor interpreta correctamente el mensaje que recibe. Para ello deben cumplirse ciertas condiciones:
- Que el mensaje llegue con claridad al receptor, sin ruidos ni interferencias.
- Que el mensaje esté correctamente construido y contenga información coherente.
- Que el receptor interprete adecuadamente las intenciones del emisor.
- Que la realidad a la que se refiere el mensaje sea adecuada al nivel de conocimiento del receptor (por ejemplo, un texto médico resultará difícil para quien no tiene formación en medicina).
Lenguaje, lengua y gramática
Los seres humanos poseemos un instrumento específico para comunicarnos: el lenguaje. Es la facultad que tenemos todas las personas para comunicarnos utilizando signos orales; este código lingüístico es el principal medio de comunicación.
La facultad general del lenguaje se concreta en el uso de una o varias lenguas. Llamamos lengua al idioma concreto que comparte una comunidad de hablantes: por ejemplo, el español o castellano, el francés, el inglés, el guaraní o el quechua.
Las lenguas están constituidas por signos lingüísticos que emitimos oralmente. Así, la palabra mesa es un signo lingüístico, igual que la expresión ojo de buey para designar las ventanas redondas de los barcos.
La lengua como sistema de signos y reglas
Los signos que componen una lengua se relacionan entre sí según ciertas reglas. Esas reglas regulan la formación y la combinación de los signos y constituyen la gramática de la lengua.
Por ejemplo, la oración La niña esperan a su padre resulta inaceptable porque viola las reglas de concordancia; la forma correcta sería La niña espera a su padre. De este modo, signos y reglas son los dos constituyentes fundamentales de las lenguas.
Cada lengua puede entenderse como un código: un sistema formado por un conjunto de signos lingüísticos relacionados entre sí y un conjunto de reglas que rigen su formación y combinación.
Resumen final
En síntesis, la comunicación es un proceso social básico que permite transmitir mensajes entre seres, apoyándose en signos y códigos compartidos. Para que el acto comunicativo sea eficaz deben funcionar correctamente sus elementos (emisor, receptor, mensaje, canal, código, referente, situación y contexto) y cumplirse ciertas condiciones de claridad, coherencia y adecuación.
El lenguaje es la facultad humana que hace posible la comunicación; las lenguas concretan esa facultad en sistemas de signos y reglas que forman la gramática. Comprender estos conceptos es fundamental para analizar cómo nos comunicamos y cómo el lenguaje organiza nuestra vida social y profesional.
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